Millenium: Los Hombres que no amaban a las Mujeres, de David Fincher

Cuando un libro tiene éxito Hollywood afila sus garras y se lanza cual devorador a comprar los derechos para adaptarlo a la gran pantalla. La conocida obra de Stieg Larsson no podía ser menos, aunque debían lidiar con un problema, ya había sido trasladada a celuloide en el país natal del escritor con una (sorprendente) acogida. Aun así la meca del cine no iba a dejar pasar la oportunidad de adaptar, al menos, el primero de los libros que conforman la trilogía “Millenium”. Fue SONY (encargada también de lleva al cine a otro autor multiventas como Dan Brown) la que se hizo con el pastel.

Las novelas de Larsson son lo que son, best-sellers, pero en el mejor sentido de la palabra. Sus tres entregas de las aventuras de Lisbeth Salander seguían los patrones de la novela sueca de misterio en que se sacan trapos sucios de la alta sociedad, aportando un poco de periodismo e informática por medio de los protagonistas de las mismas. Los libros resultan altamente entretenidos, e incluso adictivos, gracias a los personajes y a lo bien llevados que están, con lo cual era de esperar que en cine resultara una película igual de entretenida. No voy a criticar ahora la película de Niel Arden Oplev, pero diré que me pareció un soberano aburrimiento, además de que no conseguía ver a los personajes que se encontraban en las páginas del libro (por mucho que se elogiara a Noomi Rapace, me cuesta mucho ver en ella a Salander), pero también hay que decir que en realidad los films suecos fueron realizados para TV, claro que no se podía perder la oportunidad de rascar uno cuantos € de más y decidieron estrenarlos en cine recortando su duración original. La respuesta del público europeo fue muy positiva, y convirtieron los telefilms en éxitos de taquilla, lo cual era un hándicap para la nueva versión que se realizaría en Estados Unidos.
Cuando uno lee los libros se imagina perfectamente a George Clooney como Mikael Blomkvist, e incluso se barajó su nombre como firme candidato, pero finalmente eligieron a otro actor muy acertado, el actual James Bond, Daniel Craig. Para Lisbeth Salander la cosa fue mucho más complicada. Actrices de renombre como Carey Mulligan, Kiera Knightley e incluso Scarlett Johansson sonaron para dar vida a la hacker. Sin embargo la elección final fue la más inesperada, Rooney Mara, una joven actriz cuya carrera había sido sobre todo en telefilms y series de TV que tendría la difícil labor de abordar al gran personaje de la trama. Claro que Mara ya venía bien apadrinada, y es que fue elegida por el director que se encargaría de llevar a la gran pantalla el libro y que ya la había dirigido en su anterior película, David Fincher. Si hubo algo que disparó la expectación por ver la película fue él, ya que convirtió una película destinada para consumo de grandes masas en prioridad para cinéfilos.

La historia gira en torno a Mikael Blomkvist, un periodista que acaba siendo desacreditado al perder un juicio contra un magnate empresarial. Tras ello su carrera toca fondo, pero recibe la llamada del millonario Henrik Vanger, quien le encarga que investigue la desaparición de su sobrina Harriet años atrás indagando en la historia de su familia. Para dicha labor Blomkvist contará con la ayuda de una hacker llamada Lisbeth Salander.

Para empezar hay que decir que la película es igual que el libro, salvo algunas libertades que posteriormente citaré y que no empañan de ninguna manera lo que Larsson escribió. O sea, aquellos a los que les gustó el libro, les gustará la película, y a los que no les gustó, pues igualmente les recomiendo que, al menos, se acerquen a verla, no porque vayan a descubrir una historia nueva, sino por ver una buena película
Hay una frase en el film que me parece muy significativa, cuando Lisbeth y Mikael se conoce él le critica la densidad del informe que escribió sobre su persona argumentando que aunque algo esté muy bien documentado y sea muy preciso también puede ser entretenido y captar mejor la atención del lector/espectador. Eso hizo que pensará en seguida en lo que me pareció la anterior adaptación del libro, un analgésico perfecto contra el insomnio, y lo que me estaba pareciendo la presente, todo un ejemplo de buena narración y ritmo. Quizás una de las mayores virtudes del film (entre las muchas que tiene) sea esa, lo entretenida que resulta gracias a la labor de montaje que tiene, sabiendo encadenar perfectamente las tramas de Lisbeth y Mikael en paralelo para llegar al momento en que se encuentran y la trama llega al climax.

Cuando hablamos de David Fincher hablamos de perfección cinematográfica. Sus películas pueden emocionarnos más o menos, pero lo que no se puede poner en duda es el alto conocimiento del medio que tiene el director. Consigue la ambientación perfecta, encuadra de lujo, saca el máximo partido de sus actores, en definitiva, sabe narrar. Y “The Girl with the Dragon Tatoo” es otro ejemplo de ello. Recién salido de la laureada “La Red Social” (por la que le debieron dar el Oscar) se enfrascó en la aventura de realizar la primera aventura de Salander en un apenas un año marchándose a Suecia con todo su equipo.
Si hubiera que comparar la presente película con algunas otras del director seguramente la primera que citaríamos sería “Se7en”, y si, en lo que respecta al tono y ambientación por momentos recuerda a la cinta que le dio fama, pero también posee mucho de su crónica sobre Facebook, no en vano contó con gran parte del equipo técnico de la misma, además de que hablamos de una historia de crímenes con serial killer de por medio en donde tenemos como investigadora a una friki de los ordenadores. Claro que no llega al nivel de las citadas, pero por una sencilla razón, el texto en que se basa no da más de sí, Fincher le saca todo el jugo y hace la mejor adaptación que se podía hacer del libro, lo cual no es poco.

Una de las dudas que tenía era si Fincher sería capaz de plasmar en pantalla las duras escenas que relataba Larsson en el libro. La duda se disipó al ver el poster (que posteriormente fue censurado) en que Salander salía desnuda de cintura para arriba. Si, Fincher ha tenido libertad, aunque la película esté producida por una Major le han dado carta blanca y ha rodado la película que ha querido sin cortarse un pelo. Los momentos en que Lisbeth se encuentra con su supervisor llegan a ser desagradables, y su posterior venganza no se queda atrás. Puede que ahora alguien piense: la versión sueca era igual de dura. Si, pero ésta es más impactante. También me encantó la tortura a la que es sometido Mikael por parte del asesino y cómo el director consigue transmitirnos la angustia del personaje asfixiado por esa bolsa de plástico.
Como guinda Fincher nos regala unos títulos de apertura memorables, descritos ya como la parte oscura de los Opening Credit de Bond. El director vuelve a colaborar en la música con Trent Reznor y Atticus Ross, los cuales crean una perfecta banda sonora atmósferica, y se encargan de readapta el “Immigrant Song” de Led Zeppelin poniendo la voz de Karen O para acompañar a la pieza de apertura.

El guión corre a cargo de otro peso pesado, Steven Zaillian, quien supo captar la esencia del libro a la perfección. No se trata de una investigación, sino de la relación de dos personajes que buscan la verdad de diferente forma. Lisbeth y Mikael son justicieros en un mundo corrupto y enfermo. Mientras uno sigue la línea de la legalidad el otro infringe toda ley que exista para castigar a quien lo merezca.
Zaillian condensa de la mejor forma posible la trama detectivesca reduciendo personajes y cambiando un poco la resolución. Los cambios significativos los encontramos en torno a Mikael, quien no es condenado a ir a la cárcel tras el juicio ni se muestra tan promiscuo como en el libro.

El elenco de actores es de primera. Christopher Plummer da vida a Henrik Vanger. Stellan Skarsgard es Martin Vanger, hermano de la desaparecida Harriet y heredero del legado de Henrik. Robin Wright personifica a la perfección a Erika Berger, editora de la revista “Millenium” y amante de Mikael. Los dos grandes actores del film son sus protagonistas. Todos los ojos estaban puestos en Rooney Mara, la incertidumbre por saber si estaría a la altura de las circunstancias y haría olvidar a Noomi Rapace era latente hasta el último momento, ni siquiera su imagen como Lisbeth (personificación perfecta de los descrito por Larsson, todo hay que decirlo) conseguía disiparla. Ya no hay dudas, Mara es Lisbeth Salander, y no sólo en el físico. Su mirada, sus gestos, su voz. Todo. Incluso consigue algo fundamental con el personaje, que nos enternezca, no en vano estamos hablando de una animal herido que se defiende en el acto de quienes le hacen daño. Antes he citado que el cine de Fincher puede emocionar más o menos, pues bien, la escena final que protagoniza Mara me ha emocionado más que, por ejemplo, todo Benjamin Button (supuestamente la película más emotiva del director). A la misma altura que Mara se encuentra Daniel Craig, sobre el que poca gente parece estar reparando en éste film. Cierto que la actriz tiene el papel más agradecido del libreto pero también hay que reconocerle a Craig su soberbia labor dando vida a Mikael Blomkvist. El actual 007 nos transmite honestidad, rectitud, humanidad. Lo mejor que se puede decir es que sin necesidad de maquillaje ni de recursos cirquenses consigue que nos olvidemos de que estamos viendo al mismo actor que ha hecho resurgir a Bond.

La película ha conseguido recuperar el presupuesto invertido (estamos hablando de una producción de 90millone de $) y está consiguiendo beneficios, algo que puede impulsar a las secuelas. Esperemos que Fincher se anime y las ruede, porque Zaillian y el reparto si que parecen repetir.
Como recompensa ha recibido cinco nominaciones a los Oscars de este año, entre los que se incluye la de Mejor Actirz para Rooney Mara.

“Millenium: Los Hombres que no amaban a las Mujeres” posee la marca de garantía David Fincher, incrementada con unas interpretaciones de altura. Una muy buena película.

Lo Mejor: La perfección de Fincher narrando. La pareja Mara-Craig. Los créditos de apertura.

Lo Peor: Su cercanía con las adaptaciones suecas.

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