Este viernes 30 se estrena la tercera parte de la saga de terror que comenzó haya por otoño de 2007. Tras dos entregas más, y una cuarta en camino, es ahora mismo la saga de terror más importante del cine español, y si me pones, la única. Se han intentado hacer muchas películas de horror por estas tierras, pero todas de tan bajo nivel e interés general, que solo la saga creada por Jaume Balaguero y Paco Plaza (antes habían dirigido la aún más terrorífica “OT, la película”), ha aguantado como estandarte de ese otro cine que tanto se pide entre el público nacional. Tanto “[REC]”, como “[REC]2” tenían el potencial de enganchar al público y crear una legión de seguidores, amén de que además en este caso las críticas ayudaron, por lo menos en el caso de la primera parte. No tanto en el caso de la segunda, que tuvo que ver divididas las opiniones de profesionales y del público en general, cuando mantenía las virtudes de su predecesora, y aún así sabía innovar y no estancarse en un “más de lo mismo”. Incluso, como ya se ha apuntado en varios medios, tiene un aire al “Aliens” de James Cameron, como secuela del primer film.

Al final, las voces negativas no consiguieron que la gente se desenganchara, por lo que el anuncio simultaneo de una tercera y cuarta parte fue recibido con bastante ilusión. Aunque había varios cambios importantes. Para empezar, Plaza y Balagueró ya no dirigirían juntos, si no que el primero se encargaría de narrar una precuela que contaría el origen de la famosa infección (que en el fondo no ha sido tal), y el segundo el episodio que pondría punto y final a la saga, que llevará el subtitulo de “Apocalipsis” y que debería estrenarse el año que viene, si ningún retraso lo impide. Y así, entre anuncios de caras algo más conocidas en el reparto, varios trailers que ponían los dientes bien largos, y alguna que otra novedad que ahora comentare, me plante con bastante ilusión en la premiere que tuvo lugar en el cine Capitol, en Madrid, este lunes pasado. El ambiente era inmejorable, se notaba que la gente tenía ganas de pasárselo bien. Al equipo técnico y artístico, que estaba prácticamente al completo (Estaban Paco Plaza, Leticia Dolera, guapísima como siempre, Diego Martín y bastantes miembros más del reparto), se les notaba nerviosos, pero también muy ilusionados por el trabajo a presentar.

Nada más empezar el film, uno nota uno de los cambios más importantes de este film respecto a anteriores entregas de la saga, y es la gran presencia del humor en esta entrega, tanto negro, como incluso algo absurdo. En las anteriores películas ya había pinceladas de humor, pero todo era demasiado angustioso. Aquí se encuentra mucho más patente, pero que nadie piense que es algo negativo, ya que esta tan bien pensado y llevado, que uno disfruta con cada broma por muy inesperada que pueda parecer. Ya les gustaría a muchas comedías puras tener escenas tan divertidas como las que aquí encontraran. Pero que nadie piense que esto va solo de bromas, pues también nos encontramos con escenas que pondrán los pelos de punta y alegraran a aquellos que deseen dejarse llevar por el horror y por el gore. Aunque el cambio más importante es el abandono progresivo del falso documental, del found footage, género al que incluso se permiten satirizar en algún que otro momento. La película empieza como las anteriores, con una cámara grabando los acontecimientos, aunque pasamos poco a poco a lo que sería una película convencional, como ocurría en esa obra maestra llamada “District 9”. Seguro que habrá algunos fans que se lleven las manos a la cabeza por estos cambios, pero la película adquiere un nuevo aire y una identidad propia, si que sea ajeno su lugar en la saga entera.

Así, con esto, nos encontramos por primera vez banda sonora, de Mikel Salas, aunque es bastante discreta. Lo mismo ocurre con la fotografía de Pablo Rosso, un trabajo muy currado, pero nunca buscando belleza o extremismo en la luz o los movimientos de cámara.

Donde nos encontramos más cambios es en el reparto artístico. Los principales protagonistas, Leticia Dolera y Diego Martin, no son los típicos personajes, que se dedican a correr y a gritar, si no que poseen un matiz mucho más cinematográfico que los personajes de las anteriores entregas (aunque Dolera grita bastante bien, como en ese pequeño homenaje a “El resplandor” que tiene). Ambos están realmente bien, en seguida te crees su relación y te dejas llevar por ellos. Es cierto que destaca más Dolera en el papel de Clara, esa novia con motosierra en una escena maravillosa que homenaje en el tono a “Evil Dead II” de Sam Raimi (De hecho esta entrega podría venir a ser lo que fue aquella para el primer “Evil Dead”, más humorística y desquiciada.). Pero la labor de Martin no tiene que ser dejada atrás, pues demuestra lo buen actor que es. Gracias a ellos dos la película llega a unas cotas altísimas, con un final apoteósico que te deja con ganas de verlo una y otra vez, siendo, si me pones, los mejores 15 minutos de toda la saga. Por medio de ellos dos nos encontramos un montón de personajes, algunos sin mucho fuelle, pero otros realmente inspirados que se encuentran algo desaprovechados.

Porque esta no es una película perfecta. Para empezar, como acabo de decir, da la impresión de que muchos personajes están desaprovechados, la película no deja, salvo hacia el final, de incluir o volver a traer a escena, personajes que en la mayoría de los casos acaban abandonando la pantalla de manera rápida. Muchos parecen incluidos solo para poder matarlos rápidamente. También el guión pose algunas lagunas (poco importantes todo hay que decirlo), y Plaza, en los primeros minutos de la cinta en los que abandona la cámara en mano, abusa del susto facilón. Pero aún así, todo estos factores terminan siendo nimiedades ante la avalancha de diversión propuesta, imposible no reír, saltar o emocionarse con lo que uno ve, para colmo expuesto con gracia y originalidad, y eso es lo más importante. Como curiosidad añadiré que esto no es una precuela. Tal vez haya algún despistado que se acerque a la sala de cine sin haber podido ver las anteriores, pensando que no pasará nada, ya que esto es el “Génesis”. La película empieza antes que lo narrado en el primer [REC], pero termina después de los visto en el segundo, y muchas cosas no se entenderán sin haber visto esta segunda entrega precisamente. Que nadie tampoco espere grandes explicaciones. Más que en tecnicismos de secuelas, sería mejor definirla como una historia paralela, un entretenimiento que alguien podría por esto tachar de innecesario, pero ni mucho menos. Estas películas son muy necesarias, y más en nuestro cine.

Al final de la película, cualquier duda que podrían tener Plaza y cia. Debió ser solventada por el estruendoso aplauso que se oyó al empezar los créditos. Parece que está gustando mucho en los preestrenos y en los pases de prensa mostrados hasta ahora, y ya solo falta que sea un éxito de público. Y que el “Apocalipsis” que se encargara de dirigir Balaguero (en esta solo figura como “productor creativo”) sea tan divertido y rompedor. Y que llegue pronto.