Blancanieves, de Pablo Berger

Entre otras muchas cosas, el 2012 será recordado como el año cinematográfico de Blancanieves. El personaje creado por los hermanos Grimm ha conocido tres versiones este año, a cada cual más diferente entre sí, una colorista y fiestera dirigida por Tarsem, otra cercana a la aventura medieval protagonizada por Charlize Theron y Kirsten Stewart y una última realizada en suelo español con la particularidad de ser muda. Esta última se erige como la más certera y atrevida de las interpretaciones sobre el personaje.

El director Pablo Berger parte del famoso cuento trasladándolo a la Andalucía de primeros del S.XX (con todos los estereotipos propios de la cultura popular) reinterpretándolo para narrar una historia llena de amor, envidia, odio y venganza. De la inmortal obra de los Grimm el director toma los elementos primordiales como la madrastra, los enanitos (siendo aquí 6 en lugar de 7) o la famosa manzana envenenada contextualizándolos dentro de la España cañí, copada primordialmente por el mundo del toreo y el flamenco. El director sustituye hábilmente detalles tan característicos como el espejo mágico de la villana por su amor a salir en las revista de moda, el convertir a los enanitos en toreros o que la protagonista tenga el nombre de Carmencita.

Parece que hablar de “Blancanieves” obliga a citar a la estupenda “The Artist”, y si, ambas son mudas y poseen las peculiaridades propias del cine añejo, además de que han sido realizadas en suelo europeo, pero por lo demás son muy diferentes. Mientras la cinta de Hazanavicius era un canto de amor al cine en general (se ambientaba dentro del mundo del Séptimo Arte) la película de Berger utiliza los recursos del cine mudo para narrar una historia más rocambolesca y terrorífica de lo que pudiera parecer, y ahí vemos la mayor diferencia entre ambas, pues mientras “The Artist” resulta más accesible y amable para el espectador “Blancanieves” se presenta como un ejercicio mucho más arriesgado, personal, atrevido y valiente al poner su mirada sobre el cine mudo europeo de los años 20, con detalles más propios del expresionismo alemán. Por ejemplo resalta la personalidad que desprende el caserío donde viven la madrastra y el padre de la protagonista, o la dualidad que existe entre la dulzura e inocencia de la joven protagonista y la maldad de la madrastra (subrayado por el juego de luces para describir a cada una, la madrastra casi siempre en penumbra o ensombrecida mientras Blancanieves irradia luminosidad). Además le cinta posee una atmosfera terrorífica, los minutos finales así lo atestiguan, llegando a dejar al espectador un tanto impactado, y es que esta nueva versión tiene poco de cuento de hadas.
Pablo Berger, que comenzó a idear el proyecto hace cinco años, transmite pasión mediante sus imágenes. Si bien es cierto que la historia nos es conocida por reglas generales, el director bilbaíno nos atrapa por medio de una narración extraordinaria cargada de fuerza y personalidad, en donde, como mandan las normas, la música de Alfonso de Vilallonga resulta indispensable, tanto como el entregado reparto. Maribel Verdú llena la pantalla en cada una de sus apariciones como la Madrastra, un personaje codicioso y ruín a la que le gusta ser objeto de todas las miradas y dominar a quienes la rodean, en especial al lacayo al que da vida Pere Ponce. Ángela Molina es la abuela de la protagonista, una mujer buena con sangre andaluza. Daniel Gímenez Cacho es Antonio, padre de Carmencita, torero marcado por la desgracia. Inma Cuesta es Carmen de Triana, madre de Carmencita y amor de Antonio. José María Pou es el apoderado que contrata a Carmencita (ya rebautizada Blancanieves cuando alcanza la fama), un personaje tan retorcido como el de Verdú y que recuerda al Orson Welles de “Mr. Arkadin” (no en vano Pou dio vida al famoso director y actor en teatro). Para el final dejo a los dos descubrimientos de la cinta, las actrices que dan vida a Carmencita. La pequeña Sofía Oria y Macarena García, ambas con una mirada sensacional que transmite toda la fuerza y pureza del personaje, ganando la atención del espectador en todo momento.

La cinta se ha presentado con gran éxito en diversos Festivales internacional consiguiendo el Premio Especial del Jurado y el de Mejor Actriz en el Festival de San Sebastián, y ha sido seleccionada para representar a España en los próximos Oscars.
Atrevida, siniestra, sugerente, excepcional. “Blancanieves” es un nuevo triunfo dentro de la cinematografía patria, una película con sangre española y alma universal.

Lo Mejor: La atmósfera. El reparto. El final.

Lo Peor: Las comparaciones con “The Artist”, cuando son dos cintas muy diferentes.

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