Sombras Tenebrosas (Dark Shadows), de Tim Burton

La adaptación de la serie televisiva creada por Dan Curtis en 1966 se presentaba como todo un filón para un director como Tim Burton, el cual sufrió un tropezón a nivel artístico (que no taquillero, pues ahí barrió cifras millonarias) con su versión de “Alicia en el País de las Maravillas”. El serial de culto se asimilaba a “La Familia Addams” o “Los Monsters” al estar protagonizado por personajes fantasmagóricos y propios del cine de terror, pero poseía una atmosfera mucho más gótica y una naturaleza más propia del culebrón. Dicho material de partida ofrecía a Burton la posibilidad de tocar un tema que tenía pendiente dentro de su cine, y que rozó de forma superficial en “Ed Wood” a través del personaje de Bela Lugosi: el vampirismo.

Burton se rodeó de un elenco interpretativo de primera, con varios de sus habituales, como su esposa Helena Bonham Carter y su inseparable amigo Johnny Depp (éste también precursor del proyecto, pues es un reconocido fan de la serie y del personaje de Barnabas), además de rencontrase después de veinte años con su Catwoman, Michelle Pfeiffer.
El proyecto presagiaba lo mejor, el regreso por la puerta grande del de Burbank. Lamentablemente el resultado no es del todo satisfactorio.

Mediados del S. XVIII. Barnabas Collins es el heredero de una rica familia que emigra a América para huir de una maldición. Con el paso de los años Barnabas se convierte en un joven que embelesa a toda mujer que se cruza a su paso, en especial a Angelique, la hija de la criada, quien se enamora perdidamente de él y le lanza una maldición al no ser correspondida, convirtiéndolo en vampiro y enterrándolo vivo. Barnabas despertará dos siglos después, en un cambiado 1972, para intentar recuperar la gloria perdida de los Collins.

Tim Burton vuelve a contar con una historia en donde encontramos varias de sus señas características.
Para empezar la naturaleza de inadaptados que poseen los personajes, empezando por el personaje principal, Barnabas. No sólo despierta en una época opuesta a la que conoce y a la que debe saber adaptarse para ayudar a su familia, sino que debe saber existir como vampiro (rango al que ha sido convertido contra su voluntad). A él se le suman varios miembros de su familia, la cual se encuentra en plena decadencia financiera y funcional. La matriarca Elizabeth intenta poner paz y orden en un hogar en que encontramos una hija (Carolyn) que está en pleno proceso de pubertad y que respira la filosofía hippie de Paz y Amor; su hermano (Roger) mujeriego y amante del despilfarro, cuyo hijo (David, sobrino de Elizabeth) se encuentra en un estado de autismo siendo capaz de ponerse en contacto con fantasmas, como el de su desaparecida madre. Junto a ellos también encontramos dentro de la mansión a la pintoresca Doctora Julia Hoffman, amante de los fenómenos extraños y del alcohol, y al jardinero Willie Loomis.
La familia Collins subsiste en la década de los 70 gracias al nombre, pues su pasada hegemonía en el mercado ha caído en desgracia. Esto se debe a la maldición llevada a cabo por Angelique, quien gobierna la empresa competidora de los Collins en Collinwood y se ha preocupado en hacerles la vida imposible. Sin embargo la suerte de la Familia parece poder cambiar con la llegada de Barnabas y del personaje de Victoria, la nueva institutriz contratada por Elizabeth para que se haga cargo de David y que esconde un oscuro secreto.
El mejor personaje de la cinta lo encontramos en Angelique, la bruja que maldice a Barnabas y su familia, lo cual la convierte directamente en la villana del relato, pero esconde mucho más bajo su fachada, pues en el fondo no es más que una mujer dolida a la que han roto el corazón y que reclama justicia. Angelique bien podría equipararse a otros personajes femeninos del Universo Burton como la ya citada Catwoman, Lady Van Tasel o Mrs. Lovett, mujeres con altas dotes de manipulación cuyos actos maléficos poseen cierta justificación.

Como podemos ver, el elenco de personajes bien da para una cinta coral con altas dosis de diversión, de hecho visto su avance parecía ser una nueva gamberrada del director en el estilo de “Mars Attacks” o “Beetlejuice”, en concreto al principio del film parece que estemos a punto de ver una historia que encauce con la que protagonizara Michael Keaton con Winona Ryder. Y es que, tras el prólogo, la cinta nos presenta al personaje de Victoria y a través de ella nos adentramos en el mundo de los Collins del S.XX, pareciendo que será ella nuestra guía a través de la historia como ya lo fuera el personaje de Lidia en la historia del bioexorcista. Pero no, desgraciadamente la película relega a segundo término a la institutriz con la llegada de Barnabas, centrándose a partir de ese momento en él casi por completo (tal vez porque Depp es un reclamo mayor para el público). La sombra del personaje de Barnabas es demasiado grande e impide que se saque toda la miga posible del variopinto grupo de personajes que forman los Collins, siendo este el mayor fallo del film y por el cual no pasa de ser una cinta estimable pero insatisfactoria al fin y al cabo.
El tono gamberro que mostraba el avance no existe en la cinta, tan sólo encontramos pequeñas pinceladas de humor negro propias del director (el encuentro con los hippis, el personaje de la Doctora) en un conjunto que peca de ser demasiado serio y de poseer un ritmo mal marcado con altibajos que impiden disfrutar de la historia.

A nivel formal Burton demuestra estar más atinado que en su anterior film, aunque visite lugares comunes y se desinfle demasiado rápido.
El prólogo lo enmarco entre lo mejor del film. En él aspiramos las señas que han dado fama al director, como son un ambiente gótico y una planificación bien apoyada por la estupenda música de Danny Elfman. Es una pequeña pieza maestra dentro de la imaginería de Burton, en la que encontramos un nuevo cuento que rememora el tono de “Sleepy Hollow” y el estilo de las viejas películas de terror de las que el director es ferviente admirador. A medida que avanza el film y nos adentramos en 1972 Burton parece estancarse o homenajearse (el momento de la lengua es “Batman Returns”) y sólo encontramos leves destellos de genio en escenas como las protagonizadas por Eva Green (lo mejor de la cinta) o algún detalle majo en la forma de adaptación de Barnabas al nuevo Siglo.
Como siempre Burton se apoya en un nivel técnico sobresaliente, destacando en ésta ocasión la fotografía de Bruno Delbonnel y la fantástica música de Danny Elfman, quien sabe otorgar al relato ese aire gótico y misterioso tan propio del director.
El guión escrito por Seth Grahame-Smith es el culpable de que la cinta no despunte todo lo que pudiera al centrarse en exceso en Barnabas y dejar de lado a su pintoresca y prometedora familia, en especial duele ver como meten a presión esa sorpresa final acerca de uno de los personajes, lo cual, de haber sido presentado anteriormente, habría dado mucho juego.

El reparto cumple lo mejor que puede. Johnny Depp se divierte dando vida a Barnabas, el vampiro maldito, aunque es una pena que, como le sucede a su director fetiche, haya alcanzado una situación de relax en que apenas llega a sorprender, y eso, en un actor de su categoría, es imperdonable. Michelle Pfeiffer llena la pantalla siempre que aparece como Elizabeth, siendo de lo mejor del elenco. Helena Bonham Carter está divertida dando vida a Julia Hoffman, la doctora que muestra mucho interés por Barnabas. Chloë Grace Moretz imprime algo de rebeldía y autenticidad al desaprovechado personaje de Carolyn. Tan desaprovechados como el personaje de Grace Moretz tenemos a los interpretados por Jackie Early Haley y Jonny Lee Miller, olvidables y sin aportar nada. De la misma forma Bella Heathcote comprueba como sus personajes (Victoria y Josette) van desapareciendo a medida que avanza el film. Encontramos un cameo de Alice Cooper como él mismo y de actores de la serie de televisión. Eva Green hace que la cinta gane enteros siempre que aparece en pantalla. Su Angeique es lo mejor de la cinta, un personaje con toques de dominatrix sensual, malvada, herida al que la actriz da vida pasándoselo bomba.

“Sombras Tenebrosas” ha sido uno de los fracasos del año a nivel taquillero y, aunque es mejor que “Alicia en el País de las Maravillas”, no ha conseguido convencer del todo al sector crítico. Para mi gusto es un Burton descafeinado, a medio gas. Esperemos que con “Frankenweenie” vuelva del todo.

Lo Mejor: El prólogo. Eva Green.

Lo Peor: Desaprovecha el potencial del que parte.

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