Looper, de Rian Johnson

Año 2044. Joe es un Looper, un asesino contratado para eliminar a personas que le son enviadas por la mafia desde el futuro 2074. Su vida estará en juego cuando tenga que eliminar a su yo futuro y éste escape.

Todos los años solemos encontrarnos con alguna película que resulta todo un soplo de aire fresco dentro del panorama cinematográfico y se convierte, inesperadamente, en un éxito, llegando a ser catalogada como el sleeper del año. En 2012 parece que ese film será “Looper”, la tercera película del director Rian Johnson, una interesante y atractiva propuesta de ciencia-ficción en que el director certifica su ya demostrado valor en el ámbito fílmico.

La ciencia-ficción es un género muy rico, capaz de albergar discursos existenciales y filosóficos sobre el ser humano y de añadir toques característicos de otros géneros, ya sea terror, drama, acción e incluso la comedia y el romanticismo. En “Looper” queda patente dicha máxima al utilizar un marco de género fantástico (con los viajes en el tiempo como principal reclamo) que encuadre una historia con aroma noir y destellos de western.

Los viajes en el tiempo han sido uno de los temas más recurrentes dentro de los relatos de ciencia-ficción. Autores como H.G Wells o Mark Twain se sirvieron de ellos para escribir dos de sus libros más conocidos, sentando así las bases de lo que serían las futuras paradojas temporales que la literatura, el cine y la televisión han sabido desarrollar hasta conseguir títulos referenciales que demuestren el juego inabarcable que ofrece viajar en el tiempo. Los bueno relatos de viajes en el tiempo casi siempre tienen a un protagonista que en su aventura sufre una evolución. “Looper” posee parte de su riqueza en ese rasgo.
En el protagonista de la cinta descubrimos ese desarrollo vital por medio de sus dos versiones, la joven y la vieja. El Joe joven vive al día asesinando a personas del futuro sin mostrar ningún rasgo de remordimiento ni planteamiento moral y pasándoselo bien con sus colegas de profesión mientras se droga y pasa algunas noches esporádicas con una joven bailarina. Su meta es cerrar su bucle (o sea, eliminar a su yo futuro) y marcharse a Francia con el dinero que ha ahorrado para pasar el resto de su vida. El Joe del futuro es un hombre renovado, que ha dejado atrás una vida delictiva y violenta encontrando por fin la paz, pero al que, desgraciadamente, una tragedia le marca, llevándole a buscar por todos los medios cambiar su destino, aunque por ello tenga que cometer actos atroces.
El enfrentar a dos personajes que son el mismo es algo muy interesante y abre la puerta a extensos debates morales y paradójicos, y es que tener que eliminar a una persona que eres tú mismo con treinta años de más dejaría en shock a cualquiera, claro que en el planteamiento de la historia, eso significa poner fin a tu vida como asesino y comenzar una vida mejor con una gran prestación económica.

Todos, en algún momento, hemos pensado “si hubiese sabido esto habría actuado de otra forma en el pasado”. Es algo que siempre está ahí, el arrepentimiento, el haber querido que las cosas hubiesen sido de otro modo. Cuando los dos Joe se encuentren contemplaremos in situ el cambio de su personalidad al tener juntos en pantalla dos momentos distintos de su edad. El joven es la ingenuidad, el aprendizaje maquillado de inquietudes e ímpetu, el mayor es la voz de la experiencia, el que sabe qué va a pasar e intenta advertirte. Puede que a la versión joven no le importe los discursos de un viejo (aunque sea él mismo) pero sí quedará implantada en su interior una semilla que le hará replantearse cada acto desde ese instante. Al final nos encontramos con dos mitades temporales enfrentadas no sólo físicamente sino también psicológicamente.

Rian Johnson pone en boca del personaje interpretado por Jeff Daniel la característica de su cine cuando éste le crítica a Joe su forma de vestir (“Vistes como los personas de esas viejas películas que ves. Deberías llevar un toque original”). El director ya dejaba patente en sus anteriores films (la notable “Brick” y la correcta, aunque fallida, “The Brothers Bloom”) su amor por jugar con géneros clásicos aportándoles un toque personal y diferente. Aquí utiliza retales de otros films y los zurce hasta conseguir un traje primoroso que luce de maravilla. “Looper”, como otras grandes de ciencia-ficción, avanza cual relato de cine negro con un protagonista arquetípico que sueña alcanzar un destino mejor del que tiene pero que, por culpa de un error, pondrá en peligro su existencia presente y futura. La trama avanza y, al igual que le sucede al protagonista, evoluciona hasta llegar a un climax que es puro western y que se cierra con la decisión mas coherente de todas, dejando la posibilidad al espectador para que imagine lo que pueda suceder mediante ese final abierto.
El trabajo técnico llevado a cabo por Johnson y su equipo es encomiable. El ajustado presupuesto con el que han contado ha sido bien invertido y demuestra cómo se puede realizar una historia ambientada en el futuro con menos medios que de costumbre consiguiendo un acabado altamente satisfactorio que nos descubra un 2044 factible, en donde las calles nos sean reconocibles e incluso podamos vislumbrar secuelas de una crisis económica que ha afectado a una población que vive en la pobreza absoluta. La dirección, así como también el montaje, es soberbia, con un uso del encuadre y la planificación sobresaliente, consiguiendo captar nuestra atención desde el primer minuto y logrando secuencias que entran dentro de lo mejor del año.

La película posee dos partes diferentes. Una primera, genial y fascinante, en donde se nos introduce en el mundo de Joe mediante un montaje frenético y ágil. Esta parte alcanza su cenit con la maravillosa secuencia que nos narra los treinta años que han transcurrido entre las dos versiones de Joe y cómo ha evolucionado el personaje de una a otra. A continuación el film echa el freno conscientemente, debe desarrollar el conflicto de tener a los dos Joe en busca y captura e introducir la estupenda secuencia de enfrentamiento dialectico entre ambos personajes temporales. En dicha secuencia se nos abre el otro frente que el film tomará desde entonces como trama principal, la historia del niño.
El mayor error del relato es el considerable bajón de ritmo de sufre cuando se nos presenta la segunda parte del relato, la granja. Es como si cambiásemos de película de repente. Abandonamos la urbe futurista y la trama de persecuciones emocionante para adentrarnos de golpe en el terreno del drama personal con una madre y su hijo de forma muy relajada. El film parece perder toda la sangre que tenía. Menos mal que, tras aproximadamente veinte minutos, llega el momento de inflexión del film y la película vuelve a meter el acelerador hasta el final.

La película merece halagos a nivel narrativo y estético, pero en lo que se refiere a su historia no se la puede tildar de original, ya que además de tomar rasgos de otros títulos de viajes en el tiempo (con “Regreso al Futuro” al frente) la película parece en su segunda mitad un remake de “Terminator”, incluso la protagonista tiene el mismo nombre que Linda Hamilton en la cinta de Cameron, y posee una secuencia que me pareció un calco de la mejor de “X-Men: La Decisión Final”. Aunque también he de decir que prefiero que me cuenten bien una historia conocida, no en vano me considero muy defensor de la forma en que están realizadas las películas.
La banda sonora corre a cargo de Nathan Johnson, primo y colaborador incondicional del director, quien crea una composición muy atmosférica que ayude a subrayar lo que se nos narra en pantalla.

El director vuelve a contar con su actor favorito y amigo Joseph Gordon-Levitt para protagonizar el film dando vida a Joe en versión joven. Gordon-Levitt, que también ejerce como productor ejecutivo, ya tiene poco que demostrar, es uno de los mejores actores del panorama hollywoodiense y aquí demuestra cómo puede representar a la versión joven de Bruce Willis de manera muy convincente, aunque el maquillaje lo vea un tanto innecesario. Por su parte Bruce Willis demuestra una vez más ser un actor versátil y competente como la versión adulta de Joe. El actor vuelve al terreno de la ciencia-ficción tras “El Quinto Elemento” y, sobre todo, “Doce Monos” para demostrar su buen hacer interpretativo. Emily Blunt está estupenda (a todo los niveles) como una Sarah Connor sureña que vive sola con su hijo en su granja. Noah Segan da vida a Kid Blue, cazador que funciona un poco como elemento cómico al demostrar en exceso su torpeza disparándose demasiadas veces en el pie con su pistolón. Paul Dano participa brevemente como Seth, amigo de Joe. Jeff Daniels da vida a Abe, un enviado del futuro que manda sobre los Loopers. Una pena que su personaje no esté todo lo explotado que debiera para resultar un villano memorable. Por cierto, Daniels y Gordon-Levitt ya participaron juntos en otra maja película de toque noir llamada “The Lookout” que merece la pena.

“Looper” ha sido una de las sorpresas del año al recibir el beneplácito de la crítica y el público. Sin llegar a ser el súmmum de la originalidad si que resulta una estimulante propuesta sci-fi. Cine de entretenimiento del bueno.

Lo Mejor: El talento narrativo de Johnson. El reparto.

Lo Peor: La caída de ritmo a la mitad. No es tan original como la pintan.

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