Ruby Sparks, de Valerie Faris & Jonathan Dayton

RubyPosterNo son pocas las veces en que el cine ha recurrido a la figura del escritor para protagonizar historias (este año sin ir mas lejos hemos tenido varios títulos en que se ha dado el caso), casi siempre centradas en una crisis o situación conflictiva que impide al creador de palabras llevar a cabo su obra. “Ruby Sparks” se presenta de este modo, con el antiguo niño prodigio, y actual escritor de éxito, Calvin Weir-Fields, en medio de una crisis personal y creativa que le impide poder escribir una palabra para su nuevo y esperado libro. Tras seguir el consejo de su psiquiatra comienza a escribir sobre una chica que apareció en sus sueños y que se convertirá en su musa hasta un día en que, misteriosamente, se le presenta en su vida real.

Siguiendo la estela de películas recientes como “Más extraño con que la Ficción”, “500 días juntos” o “Eternal Sunshine of the Spotless Mind” (lo siento, no puedo con su castellanizado título), y con un cierto toque que recuerda a “Por amor al Arte” de Neil LaBute, el nuevo film de los directores de “Pequeña Miss Sunshine” conjuga a la perfección el cine romántico y de relaciones humanas con un toque original cercano al fantástico.
La película esconde dos historias, pudiendo interpretarse de dos modos. Por un lado como la relación entre el creador y su obra, comenzando como algo productivo en donde florezca el impulso por explorar aspectos desconocidos de su personalidad y el querer superarse a sí mismo creando algo que le complete y reconforte. Desgraciadamente, con el paso del tiempo, eso va desapareciendo dando paso a borrones y alteraciones en la obra en busca de un final perfecto que le dé sentido, y en ello es el escritor quien debe poner el punto final, liberándola y dejándola vivir su propia vida (una vez sea publicada y los lectores juzguen sobre ella) por mucho que le cueste y pese.
Por otro lado como una historia de amor que comienza de forma completamente inesperada. Toda relación sentimental tienen unos principios fabulosos, un chico conoce a una chica en que ve personificado todo lo que busca y vuelca en ella todas sus energías. Claro que las relaciones progresan y avanzan mostrando diversos aspectos de la personalidad de cada uno, desconocidos para el otro, que dan paso a discusiones y desacuerdos, siendo el mayor error intentar cambiar o moldear a la otra persona queriendo hacerla más a nuestra medida. Eso hace que una relación se vaya pudriendo y envenenando.

Los directores Valerie Faris y Jonathan Dayton siguen fieles a su estilo narrando la historia con los personajes como verdadero motor del relato. Con un ritmo bien medido la pareja de directores desarrolla la historia con buen gusto, otorgándole breves toques de comedia, en especial en la escena (que funciona como oasis en el conjunto) de la reunión en casa de la madre de Calvin o los momentos en que aparece el hermano de Calvin. Por lo demás “Ruby Sparks” posee un tono romántico indie que va evolucionando hacia el mayor de los dramas con una de las escenas de tortura emocional más chocantes, duras e inolvidables que he podido ver.
Si existe un nombre que debemos enmarcar como responsable del triunfo del film ese es el de Zoe Kazan, nieta del legendario director Elia Kazan. La joven actriz no sólo da vida de forma esplendorosa a Ruby, la chica de ficción que se materializa en la vida real, sino que es la responsable del guion, uno de los mejores del año para mi gusto, lleno de originalidad, fresco, con diversas lecturas sobre las relaciones de pareja y el trabajo del escritor.
La relación entre Calvin y Ruby funciona a la perfección gracias a los actores que le dan vida, la pareja en la vida real formada por Paul Dano y la propia Kazan, quienes desprenden una gran química más allá de la pantalla. Dano vuelve a dar vida a un escritor tras “Being Flynn” de manera altamente competente y creíble otorgándole ese toque que el actor ya ha explotado en otros títulos cercano a la timidez e inseguridad, mientras que Kazan ilumina todos y cada uno de los planos en que aparece. Les acompañan Chris Messina como Harry, el hermano de Calvin, quien a pesar de presentarse como un tipo algo inmaduro es un hombre con los pies en el suelo; Annette Bening y Antonio Banderas forman una pareja que rememora a la que ya dieran vida Dustin Hoffman y Barbra Streisand en “Los Padres de él”, dos hippies felices que viven en su pequeño paraíso terrenal; el gran Steve Coogan es la otra cara de Calvin, el egocéntrico escritor de éxito amante de las masas; Elliot Gould es el psiquiatra de Calvin.

Sin llegar a ser una película redonda “Ruby Sparks” ha conseguido robarme el corazón gracias a su historia y a sus personajes. Preciosa.

Lo Mejor: Zoe Kazan, en todas sus vertientes.

Lo Peor: Algún exceso en los tramos cómicos.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s