Amor, de Michael Haneke

AmourPosterMichael Haneke posee el don de incomodar al espectador a través de sus historias y los personajes que las protagonizan, amén de su innegable capacidad cinematográfica para remarcar dicho malestar. En su última película el director alemán nos vuelve a golpear con un relato duro y triste cargado de lucidez sobre la vejez, la enfermedad, el compromiso y la muerte.

Un matrimonio que se encuentra en el otoño de su existencia vive plácidamente en su piso de Paris hasta que un día la señora sufre una parálisis y el marido decide cuidarla en casa.

Entre los votos que una pareja promete cumplir al pasar por el altar se encuentra el tan consabido “en lo bueno y en lo malo; en la salud y la enfermedad”, lo cual Haneke expone de manera honesta en la pantalla. El amor es uno de los sentimientos más bonitos del mundo, pero también de los que más daño hacen. No todo lo que conlleva la palabra es un camino de rosas. Amar acuña términos y valores tan fuertes como el respeto, la tolerancia, el perdón o el compromiso. Éste último es el que más se nota en el film, con el marido demostrando desde el primer momento en que la enfermedad, ese ladrón de bienestar, aparece inesperada y terriblemente. Es posible que la forma en que el marido decida llevar las riendas y cuidar de su esposa sea un tanto cuestionable, incluso por momentos cruel, pero para él no es sino la manera de mostrarle respeto y cumplir aquello que le hizo prometer.
Haneke, fiel a su elegante estilo mediante una planificación plagada de planos largos y travellings, hiere al espectador por medio de una verdad incuestionable: nuestro camino en este mundo tiene un final, y no va a ser agradable, ni para nosotros, simples mortales, ni para las personas que tenemos a nuestro alrededor y nos quieren. Durante todo el metraje el director va acrecentando una atmósfera atosigante (ayudada por el reducido espacio donde se desarrolla, el piso de la pareja) consiguiendo que nos encojamos más y más, clavándonos pequeños alfileres hasta, llegado un punto crucial, rasgarnos el alma.
A pesar del dolor que nos transmite la historia he de decir que sentí también mucha humanidad, ternura e, incluso, un rayo de esperanza en la conclusión de la misma, al menos yo quiero verlo asi.

Aunque posea sus rasgos característicos estoy de acuerdo con los que opinan que ésta es la película más accesible de las realizadas por el director, además de ser la, para mi gusto, más universal de su filmografía. Me sorprendió especialmente comprobar cómo, a pesar del tema que trata, Haneke aprovecha para introducir un leve toque de comedia mediante el uso de la música en un plano-contraplano.
Claro que si el film consigue calar hondo es gracias a la labor interpretativa de los protagonistas, Emmanuelle Riva y Jean-Louis Trintignant. Ella sobrecoge (en especial a aquellos que hayan vivido una situación similar) dando vida a Anne, la señora que sufre la enfermedad y va degenerándose poco a poco, mientras que él es Georges, el marido. Ambos no interpretan, sino que viven sus roles transmitiendo autenticidad en todo momento. A su lado nos encontramos con Issabelle Huppert como Eva, la hija del matrimonio, quien, siguiendo la tradición familiar, se ha dedicado a la música y no deja de viajar, sufriendo en la distancia la situación de su madre.

Ganadora de la Palma de Oro en el Festival de Cannes (en donde Haneke ha triunfado en seis ocasiones) “Amor” ahoga, remueve y nos llega como un puñetazo al estómago y la conciencia.

Lo Mejor: Trintignant y Riva. Su capacidad de conmocionar.

Lo Peor: No es apta para días nublados.

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2 pensamientos en “Amor, de Michael Haneke

  1. Tampoco es apta para verse un día antes del aniversario luctuoso de la abuela; en especial cuando sus últimos días de vida fueron iguales a los de Anne. No soy una persona de lagrima fácil, pero es difícil que una cinta me conmueva, si bien no salí llorando de la sala, si sentí un gran nudo en la garganta, un gran sentimiento de incomodidad y un sabor amargo durante horas después de haberla visto. No puedo evitar preguntarme que pasará cuando llegue el momento en el que tenga que hacerme cargo de mi madre y en menor medida, cuando tenga que hacerme cargo de mi mismo. Por más que quisiera sacar una conclusión sólida para esta película no puedo, todo me lleva en distintas direcciones, me hace hacerme preguntas que no tienen respuestas fáciles ni complacientes. Supongo que eso esta bien, por algún lado leí alguna vez que las mejores películas son las que “empiezan” cuando sales de la sala, y al parecer esta me dará de que pensar por un rato.

    Me gusto mucho tu crítica. Gracias. Por acá te sigo leyendo.

  2. Hola Bruce,

    tienes razón, la película no sólo muestra una realidad sino que nos hace reflexionar sobre qué haríamos si nos encontramos ante una situación similar (yo viví una parecida y es bastante duro).

    Muchas gracias por comentar.

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