Eternal Sunshine of the Spotless Mind, de Michel Gondry

EternalPoster“Puedes borrar a una persona de tu mente. Sacarla de tu corazón es otra historia..”

14 de Febrero. Día de los enamorados. Aunque te digas a ti mismo que en realidad dicha fecha no es más que una estrategia publicitaria de la sociedad consumista, la añoranza de tener a alguien con quien compartir un momento o unas palabras, aunque sólo sea un “Me gustas”, vuelve a inundarte. Entonces decides que no quieres ir al trabajo. Tus ánimos no están para comprobar cómo compañeras y compañeros reciben cartas y ramos de flores que les alegre el día, y, de paso, te lo entristezca aún más. Así que tomas un tren de cercanías y huyes, te escondes en un lugar en donde no recuerdes en qué fecha te encuentras y donde no haya nadie, más que la fría calma de las olas. Pero algo sucede inesperadamente. De vuelta a casa en el tren una chica quiere entablar conversación contigo. Ya la habías visto antes, en la estación. No es muy guapa, ni tampoco fea, pero tiene una personalidad que te atrae de la misma manera que su extravagante color de pelo. No sabes por qué, pero esa chica te gusta, y tú parece que le gustas a ella, así que te ofreces acompañarla a casa cuando te la vuelves a encontrar en tu coche de regreso. Habláis, tomáis una copa y os despedís, con su número de teléfono apuntado en un papel para llamarla, cosa que haces nada más llegar a casa. Y así, amigo, has empezado una historia de amor, la cual, como todas, comienza de manera maravillosa aunque, poco a poco, vayan apareciendo pequeñas piedrecitas que entorpezcan el camino.
Un día, tan inesperado como aquel en que os conocisteis, las piedrecitas han hecho una montaña aparentemente infranqueable que pone punto y final a lo vuestro. No importa quién ha tenido la culpa. Se ha acabado. Pero lo peor no es eso, sino descubrir cómo ella te ha borrado por completo de su vida, de tal forma que si os encontráis te mirará como un desconocido. El dolor te corroe la entrañas y decides pagarle con la misma moneda, mandándola al olvido, y para que te resulte más fácil piensas en las cosas en las que estabais en desacuerdo, lo que no te gustaba de ella, vuestras pequeñas disputas. El problema es que, en medio de esos recuerdos, aparecen los buenos momentos, los que hacían que estar a su lado mereciera la pena. Pero ya es tarde. Lo bueno y lo malo ha quedado atrás, en un rincón de la memoria que has optado por enviar a la papelera de reciclaje en espera de pulsar el botón “vaciar”. Te gustaría volver al día que la conociste, cuando te gobernaba un sentimiento extraño y agradable cada vez que os mirabais, cuando no había problemas y estabais felices, que era lo realmente importante, aunque al final lo olvidaras. Sólo te queda la esperanza de tener otro 14 de Febrero en que el amor vuelva a aparecer.

No importa cuántas veces vea “Eternal Sunshine of Spotless Mind”, siempre acaba despertándome emociones. Es la historia de amor-desamor más extraordinaria que he visto, en la cual siempre descubro algo nuevo. Es una Joya indiscutible en que todos los elementos están ligados a la perfección, desde la inventiva puesta en escena de Michel Gondry, llena de una originalidad desbordante que nos introduce en el onírico mundo del subconsciente con un uso de recursos artesanales fabuloso, a una banda sonora de primera en que lucen tanto las canciones (es especial “Everebody´s got to learn something”) como la composición original de Jon Brion. El montaje es sobresaliente, sorprendiendo al espectador y ayudando a subrayar ese toque pesimista, pero también lleno de esperanza, de la cinta con respecto a la relación amorosa.

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La peculiar y extravagante imaginación de Charlie Kaufman consigue crear la historia más honesta, certera y perfecta de lo que es una relación sentimental a través de un proceso lobotomizador que acerque al film al género fantástico. Su lábor le reportó, al fin, el Oscar.
El elenco interpretativo consigue componer personajes inolvidables, desde un odioso Elijah Wood como profanador de personalidad, pasando por un Mark Ruffalo de lo más pintoresco que sufre de amor en silencio a una inocente y alegre Kirsten Dunst y un (casi) siempre estupendo Tom Wilkinson como Genio de la lámpara capaz de conceder el deseo del olvido. De Kate Winslet poco se puede escribir ya, sólo diré que no me ha enamorado tanto como con su extrovertida, peculiar y carismática Clementine. Pero la sorpresa del film no es ninguno de los elementos ya citados, sino el actor protagonista de la cinta, el cual certificaba su calidad interpretativa de manera incuestionable como el tímido y torturado Joel. En “El Show de Truman” se ganó el respeto del sector que lo apuñalaba en cada una de sus nuevas comedias, con “Man of the Moon” repitió jugada, pero en ninguna de ellas está tan soberbio como en la presente. Y es que Jim Carrey merecía en 2004 el reconocimiento que se le ha negado siempre, porque su interpretación de hombre torturado que emprende una odisea por olvidar a su amor es de lo más memorable que se ha visto en años a nivel interpretativo. Porque enternece. Porque cada segundo en que aparece transmite verdad. Porque consigue que empatices con él y sientas su tristeza.

El título del film (en España “Olvídate de Mí”) hace alusión (incluso de forma expresa en el film) a un fragmento del poema de Alexander Pope “Eloise to Abelard”:

¡Qué feliz es la suerte de la vestal sin tacha!
Olvidarse del mundo, por el mundo olvidada.
¡Eterno resplandor de la mente inmaculada!
Cada rezo aceptado, cada antojo vencido.

Al igual que la fuente de la que bebe para su título la película acaba resultando un poema visual en donde se dan de la mano comedía, drama, e incluso terror. Todo ello ligado de manera sublime bajo un manto surrealista.
“Eternal Sunshine of the Spotless Mind” es la película romántica más fascinante que se ha creado para mi gusto, en donde se vuelve a demostrar cuán cruel e irónico puede llegar a ser el Destino, llevándonos a tropezar en la misma piedra una y otra vez, y el Amor, el cual, además de reportar grandes momentos de felicidad, también duele.

Brindemos por los inocentes que emprenden su viaje romántico empujados por la ilusión, las esperanzas y la felicidad, ignorantes de los futuros inconvenientes que la vida les pondrá en su camino poniendo a prueba su amor.

Feliz Día de San Valentín.

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2 pensamientos en “Eternal Sunshine of the Spotless Mind, de Michel Gondry

  1. Este es mi primer San Valentín como hombre casado y aunque los dias como este deberían celebrarse siempre es verdad que uno no puede evitar que le afecte positivamente….o que cuando uno está solo sea un día triste….
    en Cataluña nuestro día de San Valentín suele ser el 23 de Abril, día de Sant Jordi donde intercambiamos rosas y libros, pero a mi también me gusta un día como hoy.
    Esta película fue de las primeras que vi con la que ahora es mi mujer la verdad es que me parece una maravilla, una obra de arte y que plantea un tema más que interesante…la de borrar un mal recuerdo, eliminar a una persona de tu vida para siempre…algo que como el protagonista se da cuenta es un error, no hay que eliminar ni lo bueno ni lo malo porque de todo hemos aprendido lecciones muy valiosas…
    Gran elección para un día como hoy.

  2. Gracias por el comentario Ángel, y por compartir sus recuerdos de cuando vio el film 🙂
    Tiene razón, hay que aprender de los errores, aunque resulte muy, muy duro.

    Un abrazo 😉

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