Oz the Great and Powerful, de Sam Raimi

OzPosterLa Disney sigue en su empeño de tirar de personajes y títulos clásicos para realizar nuevas películas con que amasar millonadas en taquilla. Después de la, muy decepcionante, versión de “Alicia en el País de las Maravillas” de manos de Tim Burton y antes de la llegada de “Maléfica”, con Angelina Jolie como protagonista, le ha tocado el turno a “El Mago de Oz”, título imborrable en toda memoria cinéfila que nos trae de manera inmediata la imagen de Judy Garland cantando la mítica “Over the Rainbow”. Sin embargo, y siguiendo la línea marcada por la película de Burton de expandir la historia, la nueva película basada en el universo literario de Lyman Frank Baum no es un remake de la cinta de Fleming de 1939, sino una precuela que narra los orígenes del personaje que le dio título.

Para llevarla a cabo la compañía Disney contrató a otro peso pesado del fantástico, Sam Raimi, y anunció al gran Robert Downey Jr. como protagonista. Lamentablemente las ataduras del actor con las cintas protagonizadas por Tony Stark (“Los Vengadores”, “Iron Man 3”) le impidieron participar y tuvo que ser sustituido por un conocido del director, James Franco.

1905. Kansas. Un circo ambulante tiene entre sus miembros a Oz, un prestidigitador que ambiciona alcanzar la fama. En medio de una trifulca con uno de sus compañeros del circo, Oz escapa en globo sin observar el tremendo tornado que se le viene encima y que le succionará para trasportarlo a una tierra fantástica de idéntico nombre al suyo.

Antes de nada citar que ésta no es la primera vez que Disney se acerca al mundo de Frank Baum, ya realizó una secuela (no oficial) de la cinta de la MGM en 1985 titulada “Return to Oz” y protagonizada por Fairuza Balk (y cuyo título castellanizado fue “Un mundo fantástico” mientras que en la nueva versión se ha optado por el más “original” “Un mundo de fantasía”). Dicho film fue un sonoro fracaso que no supo conectar con el gran público (aunque he de reconocer que de niño me la vi más de dos veces). Ahora parece que las cosas han cambiado y que el público vuelve a reclamar cintas basadas en historias clásicas (en apenas un mes tenemos en nuestras pantallas nuevas versiones de “Hansel y Gretel” o “Jack y las habichuelas mágicas”), con lo cual parecía un buen momento para revisitar Oz, y vistos los resultados en taquilla han acertado.
Como producto Disney la película no engaña a nadie y ofrece lo que se le pide, dos horas de entretenimiento con un despliegue visual que roce la maravilla. En ese punto la película cumple y no creo que los pequeños de la casa (público en potencia para este tipo de films) queden decepcionados, mientras que los que ya somos un poco más mayores (en edad, que no en espíritu) tendremos que dejarnos llevar por el camino de baldosas amarillas que ofrece la cinta, aunque durante el trayecto encontramos el primer gran fallo, nos resulta muy conocido, tanto que sigue a rajatabla (otra vez) la manida historia del elegido que llega de otra tierra para salvar al pueblo oprimido y atemorizado. Que si, que es la historia universal de superación personal que tanto nos gusta con una trama que vuelve a plantear la lucha entre el bien y el mal (y que sigan haciendo tantas) pero es que eso mismo ya nos lo narraron de forma muy, muy parecida en la Alicia de Burton. Afortunadamente en este caso encontramos más virtudes que en aquella, y una moraleja más clara que nos infunda el deseo de ser buenas personas.

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Siento citar tanto la cinta dirigida por Tim Burton en el 2012 pero es el referente e impulsor directo de la cinta de Raimi y el espejo en la cual parece mirarse todo el tiempo. Personalmente mandé al más absoluto de los olvidos la versión de Burton (su peor película sin discusión) y temía algo similar con la nueva cinta de Raimi, aunque finalmente no ha sido un caso tan sangrante y el resultado llega al aceptable. Quizás sea porque a Raimi no le tengo pillado tanto el tono como a Burton pero creo que su labor es mucho más certera e interesante que el de Burbank a la hora de llevar a cabo el encargo consiguiendo que, aunque la cinta avance siguiendo el manual y parezca hecha por cualquier mandado del estudio, podamos resaltar varios detalles sumamente interesantes. Para empezar el prólogo en Blanco y Negro y pantalla cuadrada 4:3 que encauce directamente con la película original del 39, y que es precedido por unos muy bien diseñados títulos de crédito. Dicho prólogo nos presenta a Oz y su existencia como farsante avaro sin escrúpulos y ahí ya vislumbramos las maneras de Raimi, con planos largos y abiertos que sitúen a los personajes dentro del entorno. A continuación el viaje en globo que nos traslada de la misma manera que al personaje a la tierra de Oz, abriéndosenos por completo la pantalla e inundándonos los colores vivos. La tierra de Oz nos es presentada mediante travellings largos que nos vayan introduciendo en ella.
La presentación de las brujas me parece muy destacable jugando con el suspense y el detalle para cada una. Seguramente Raimi haya disfrutado en este terreno, especialmente con Theodora y Evanora, verdaderas damas de la función para mi gusto, a las cuales les regala la mejor secuencia de la cinta, aquella en que entra en escena la bruja mala del Oeste como la conocemos de toda la vida. Incluso pude (o quise) ver un autohomenaje del director hacia su película “Arrástrame al infierno” en el tramo final del film, el cual alza el vuelo y nos ofrece una notable justificación a la manera en que Oz se presenta ante todo aquel que le visita.
La cinta, como no podía ser de otra manera, está llena de guiños a la clásica obra literaria, como por ejemplo el cameo del león cobarde o el guiño al espantapájaros y el hombre de hojalata en una misma secuencia. También destacar el momento en que la bruja mala del Oeste se presenta ante Oz, Glinda y el pueblo, de manera calcada en que aparece en la cinta clásica, también precedida por una canción.

El guion firmado a cuatro manos por Mitchell Kapner y David Lindsay-Abaire no inventa nada nuevo a nivel argumental sino que juega con los elementos conocidos para tejer una historia que lance un mensaje de bondad. De entre los nuevos personajes incorporados citar a dos, el mono Finley, demasiado cargante, sería el Jar Jar de la historia, y la muñeca de porcelana, al contrario que el anterior llena de carisma, simpatía y realizada con un nivel de detalle y personalidad notable.

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Los efectos especiales rozan el sobresaliente con el personaje de la muñeca de porcelana y con algunos detalles visuales pero por regla general resultan decepcionante. ¿Cómo es posible que una cinta que ha costado cerca de 200 millones de dólares tenga unos fondos tan mal realizados y falsos?
Danny Elfman vuelve a colaborar con Raimi después de haber tenido sus más y sus menos tras “Spider-Man 2”, aunque también hay que decir que Disney está tras el proyecto y seguramente haya sido quien ha vuelto a contratar al compositor para realizar una partitura que siga la estela de Alicia. Como nota interesante destaca que el tema para la bruja mala es muy parecido al que creara para el otro verdoso villano de Raimi.

Del reparto destacan el trío de actrices Mila Kunis, Rachel Weisz y Michelle Williams. Las dos primeras muy correctas y eficientes en sus papeles de hermanas ambiciosas, aunque a Kunis le juegan una mala pasada a mitad de la cinta con el maquillaje, algo que intenta subsanar mediante la expresión corporal (atención al uso de las manos) y su risa. Williams está correcta como bondadosa y dulce bruja blanca, aunque a veces parezca que le falta un poco de energía. James Franco fue el reemplazo escogido para Downey Jr. y la verdad es que me parece un error. Su Oz me resultó bastante cargante con tanta sonrisa impostada y falsa (tal vez adrede para subrayar su naturaleza de charlatán vendedor de humo) y queda lejos de sus mejores trabajos, aunque parece que compensa con “Spring Breakers”. Entre los actores que prestan sos voces o realizan dos roles que sirvan como paralelismo entre el mundo real y el de Oz tenemos a Zach Braff y Joey King. Además, y como no podía ser de otra forma, Raimi vuelve a contar con Bruce Campbell para dar vida al portero de la Ciudad Esmeralda.

“Oz the Great and Powerful” ofrece una ración de aventuras fantásticas aceptables para pasar el rato y evadirse durante dos horas transportándonos al mundo fantástico de Oz. No llega a aburrir como he llegado a leer en varios sitios, sino que, sencillamente y como está sucediendo de manera muy frecuente, no narra nada nuevo, lo cual tampoco es que sea un pecado imperdonable.
Al ser un éxito de taquilla ya se ha anunciado la secuela,en la cual parece que no estará Raimi como director. Esperemos que este éxito empuje a algún estudio a llevar a la pantalla el musical “Wicked”.

Lo Mejor: El trío de brujas, en especial Weisz y Kunis. El prólogo y el tramo final. La muñeca de porcelana.

Lo Peor: La historia es de manual. Algún altibajo en el ritmo. El mono Finley. Franco va muy justo en el rol.

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