IronManThreePosterPor lo general las terceras partes cinematográficas suelen suponer una ligera decepción, o ser inferiores, con respecto a sus precedentes, y más en el caso de las actuales películas de superhéroes (pensemos, si no, en “Spider-Man 3”, “X-Men: La Decisión Final” o la más reciente “El Caballero Oscuro: la Leyenda Renace”). Así pues “Iron Man 3” se presentaba como un reto, ya no tanto por tener que mantener el nivel de la secuela del Hombre de Hierro (la decepcionante, aunque aceptable como divertimento, “Iron Man 2”) sino por estar a la altura de lo logrado con la anterior superproducción MARVEL, “Los Vengadores”, su auténtico antecedente.
No diré que la película dirigida por Shane Black llegue a los niveles de lo que nos ofreció la reunión superheroíca, pero sí que consigue sorprender, logrando posicionarse como una más que interesante cinta de superhéroes.

Tras los acontecimientos de Nueva York Tony Stark no ha sido el mismo, sufre ataques de ansiedad que le impiden dormir bien. La reaparición en su vida de una antigua novia y la sombra de un competidor en el mercado pondrán a prueba su relación con Pepper, a lo cual hay que sumarle la terrible amenaza que supone el temible terrorista conocido como El Mandarín.

La Genial Estafa

Tras ver la película me inundaron varias sensaciones. No sabía si acababa de ver una genial locura o una tomadura de pelo, claro que, pensando en el conjunto de la serie me decanto por lo primero, y es que si por algo se ha caracterizado la Saga de “Iron Man” ha sido por su tono desenfadado y cómico, alejándose de propuestas más serias y profundas. De hecho, en ello radicó su éxito en 2008 (cuando la primera entrega llegó a las salas) en mostrar a un protagonista con carisma y un personal sentido del humor.
El lema de la película debería ser que no hay que dejarse engañar por las apariencias. Por el tono oscuro que se nos mostraba en el tráiler, “Iron Man 3” parecía romper con el estilo divertido de las anteriores y ofrecer una aventura épica más oscura. Nada más lejos de la realidad. La película no sólo mantiene el estilo sino que acaba resultando ser una comedia pura y dura. Esto se refuerza con dos toques de guion bastante ingeniosos, y que, de la misma forma que ocurría con los avances, nos pilla descolocados. Ambas pinceladas se refieren a la escena post-créditos (que si nos paramos a pensar en ella bien podríamos creer que todo lo que hemos visto es una broma) y al villano, el Mandarín, verdadera némesis de Tony Stark, el malvado al que siempre hemos querido ver enfrentarse a nuestro héroe, que se descubre como alguien totalmente inesperado y que nos deja boquiabiertos. Sin duda alguna es el punto de inflexión de la cinta, cuando, al igual que Stark, lo vemos tal y cómo es, de frente. La primera sensación que me produjo dicho momento fue de estafa, de insulto ante tamaño personaje de comic, pero, según lo he ido pensando y digiriendo dicho descubrimiento y transformación me resulta una auténtica y loca genialidad que funciona como desmitificación del villano terrorista. Con esto podemos ver la respuesta MARVEL a la última entrega de Nolan sobre Batman, demostrando cómo se puede sorprender al personal, pillándole desprevenido y dejándolo noqueado, con un tono autoparódico del que la cinta es consciente desde el principio (atención al tema musical con que aparece el logo de las productoras). El Mandarín, al fin y al cabo, es la sorpresa del film, su verdadero As en la manga.

IronManDowney

La Saga “Iron Man” es la historia de Tony Stark. El que empezara siendo un mercader de la muerte y pasara a convertirse en uno de los paladines de la justicia ha sufrido una evolución bastante interesante, a pesar de no haber perdido ni un ápice de su narcisismo. En el primer film el multimillonario crea la armadura como instrumento terapéutico con el que, además, luchar contra el mal. En la secuela se daba importancia al Legado que nos es dejado y cómo podemos mejorar las cosas y perfeccionarlas, aunque, desgraciadamente, la película se perdía por derroteros más destinados a afianzar el camino hacia “Los Vengadores”. En esta tercera entrega Tony Stark se muestra como alguien inseguro, temeroso. Ha luchado contra dioses y ha descubierto que existen portales tridimensionales. Su mundo se ha visto empequeñecido ante tamaño descubrimiento y eso le ha llevado a desarrollar una drogodependencia con sus armaduras, de las cuales apenas puede separarse, creando, incluso, conexiones emocionales con ellas para los momentos más críticos. Puede que ello le haga sentirse más a salvo pero le resta confianza en sí mismo, algo que deberá recuperar con ayuda de su ingenio y talento, volviendo a tomar conciencia de que Iron Man es él, tanto cuando lleva la armadura como cuando no. Por ese motivo sorprende en el film que el personaje porte poco su característica armadura, debe volver a reencontrarse consigo mismo, con el inventor, con el mecánico, con el genio, con el auténtico héroe. De esta forma tenemos un viaje personal de lo más interesante desarrollado a lo largo de tres films (con los extras de las películas grupales).

La segunda entrega de “Iron Man” estuvo llena de problemas entre el director Jon Favreau y el equipo de producción de MARVEL. Por esa razón se decidió contar con un nuevo director para la tercera entrega. Robert Downey Jr. recomendó entonces a Shane Black, con quien colaboró en la gamberra “Kiss Kiss, Bang Bang”. Black parecía una elección arriesgada (contaba con sólo una película como director) y prometedora (sus guiones hablan por sí mismos). La cantidad de sorpresas y giros del film se deben en gran parte a su trabajo, de hecho, el film podría ser catalogado como “de autor” al ver en él más de un detalle característico de su cine, como los diálogos con chispa, las sorpresas con los personajes y, como no, ambientar la historia en Navidad. Además Black, en colaboración con el guionista Drew Pearce, hace evolucionar a personajes que poco parecían aportar ya, como sucede con Pepper Potts, a la cual se le da gran protagonismo.
En cuanto a su trabajo como director hay que decir que se muestra confiado y a disposición de los actores. Sin inventar nada nuevo ni arriesgar en lo que a nivel formal se refiere consigue un producto visual más que aceptable (con ayuda de la fotografía de John Toll), en donde el ritmo difícilmente cae y los diálogos y situaciones se suceden sin apenas dar descanso.
Aunque la película se puede catalogar fácilmente como comedia tengo que decir que muchos elementos destinados a dicho género me chocaron y sobraron. En especial habría eliminado de la historia al personaje de Happy, ya que poco tiene que aportar más que bromas hacia su persona (que bien pueden ser sacadas de contexto y llevadas a la realidad, pues le da vida el exdirector de la Saga) bastante cargantes y perjudiciales para el ritmo.
La acción disminuye con respecto a las predecesoras pero cuando aparece lo hace por todo lo alto y nos deja escenas tan potentes como el ataque a la mansión o el enfrentamiento en el pueblo. La secuencia de acción final me sobrecargó y me resultó algo repetitiva con respecto a lo realizado en las anteriores, parece que se quedan sin ideas y no saben acabar una cinta de Iron Man de otra forma en que no haya muchas armaduras luchando.

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Para crear la historia se ha recurrido al famoso comic “Extremis”, en el cual se reinventó la figura de Tony Stark con una trama que poseía soldados manipulados genéticamente y una nueva armadura. El guion sabe mezclar los diferentes ingredientes congeniando a la perfección humor, acción e intriga, consiguiendo la que, para mi gusto, es la más rica de las aventuras del Hombre de Hierro a nivel argumental, pero no cinematográfico (ese honor lo sigue teniendo la primera entrega y la del supergrupo).
Si de algo ha carecido la serie cinematográfica de “Iron Man” es de una música simbólica o reconocible. En cada entrega ha participado un compositor diferente, imposibilitando así dar cuerpo musical a la serie. En esta ocasión se ha contado con Brian Tyler, experto en cintas de acción que aquí consigue crear el tema que más me gusta para el personaje, pegadizo y con un toque de épica.

El reparto me ha gustado, todos son conscientes de su cometido y se desenvuelven muy bien entre ellos. De Robert Downey Jr. poco se puede escribir ya, aparece en pantalla y todo desaparece en torno a su persona. Posee algunos momentos algo esperpénticos y, como le sucediera a Depp, a veces parece ser poseído por el personaje sin saber dónde acaba uno y empieza el otro. Pero, qué importa, él es Tony Stark. Gwyneth Paltrow luce una figura espectacular y ofrece la que, para mi gusto, es la mejor interpretación de Pepper Potts, aquí alcanzando un nivel superior. Guy Pierce me ha encantado como el reverso tenebroso de Stark, Aldrich Killian, consiguiendo lo que Rockwell no logró en la anterior, que excentricidad y maldad estuvieran perfectamente personificadas. Rebecca Hall es Maya Hansen, antigua novia de Stark y creadora del gen Extremis. Don Cheadle vuelve a ser el bueno de James Rhodes vistiendo una armadura Maquina de Guerra bastante patriotera que remarca el toque crítico hacia la sociedad yanqui y sus miedos (el enemigo en casa). Jon Favreau me sobra como Happy dentro de la Saga, aunque aquí tenga una secuencia que empuja al protagonista a soltar un discurso la mar de chulo en plan vengador su rol me resulta altamente cargante. Como sucede con el personaje que interpreta, Sir Ben Kingsley se descubre como la sorpresa de la cinta, con una interpretación que roza el ridículo y la genialidad.

Ha dado comienzo la Fase 2 de MARVEL, y en unos meses el Dios del Trueno regresa.
“Iron Man 3” es una película que choca y pilla desprevenido. No se puede juzgar nada más salir del cine, sino que hay que pensar en ella y meditarla para comprender que, por medio de lo que parece una broma, hay mucho donde rascar. Tiene acción, buenos efectos especiales, buenos actores, y ofrece mucha diversión. Y es que, como a veces digo, para temas más serios y trascendentales dentro del comic cinematográfico me pongo los Batman de Nolan y pronto nos llegará el Hombre de Acero, pero si quiero irme de fiesta y desconectar del mundo escojo a mi amigo Tony Stark.

Lo Mejor: Sorprende, para bien o para mal. El reparto.

Lo Peor: Algunos gags sobran o se alargan. El personaje de Happy.