El Último Desafío, de Kim Jee-Woon

LastStandEl peligroso narcotraficante Cortez escapa de manos de los agentes que lo escoltan y prepara una huida hacia México. En su camino sólo se interpone el sheriff de un pequeño y pacífico pueblo en la frontera.

La verdad es de agradecer encontrarse con una película como la presente, al menos para mi lo es, y es que recuerda aquellas tardes en que uno, siendo pequeño, visitaba religiosamente el videoclub en busca de la nueva película de su musculoso héroe de acción favorito (yo siempre fui de Suache, aunque también me he tragado casi todo lo de Stallone) para alquilarla y disfrutarla en casa con un buen bol de palomitas. Los actuales héroes de acción tiran más de inteligencia e ingenio que de triceps y abdominales marcados de forma estratosférica (aunque también se cuiden físicamente), pero les falta la chulería y las frases lapidarias que nuestros viejos protagonistas ochenteros masticaban y escupían a los villanos. Por eso, me ha gustado disfrutar de “El Último Desafío”, porque, sin ser de las mejores de Schwarzenegger, es consciente de lo que se trae entre manos, un divertimento que bebe mucho de “Sólo ante el peligro” en que el viejo Terminator sufre los achaques de la edad. Y es que, si algo positivo tiene el film, es su personalidad de producto ligero con ecos al western crepuscular. Aquí el sheriff al que da vida Arnold no es más que un fiel servidor de la ley que quiere vivir tranquilo en su granja, disfrutar de su café matutino en su cafetería de siempre y cruzar unas cuantas palabras con lo pacíficos aldeanos de su distrito. Claro que el deber llama, y cuando unos criminales ponen en peligro su pacifica existencia sacará la artillería pesada y resucitará al guerrero que lleva dentro, acompañado por unos cuantos compañeros y las armas más pesadas del condado.

Como sucediera en el clásico de Zinnemann, o en la más reciente (y reivindicable) “Open Range”, aquí la acción tarda en aparecer en post del desarrollo de los personajes (aunque también he de decir que desarrollo poco, son estereotipos en su máxima expresión). Hay unas cuantas secuencias de persecuciones automovilísticas y algún pequeño tiroteo en su planteamiento, pero nada serio. La cinta, como las ya citadas, guarda todo el colofón para el final, cuando comienza el auténtico duelo entre los villanos y el sheriff y sus leales compañeros. Se arma un verdadero berenjenal en el pueblo: disparos sin pausa, explosiones y choques entre vehículos con muchas bajas y una generosa cantidad de hemoglobina salpicando por todos lados. Y en medio de todo ello, nuestro protagonista, que no cesa un instante por detener al malvado narcotraficante, y lo hace a la vieja usanza, a lo Pressing Catch, con puñetazos, llaves de lucha y patadas, demostrando que quien tuvo retuvo y que los viejos héroes nunca mueren.
La cinta significa el debut norteamericano del coreano Kim Jee-woon, conocido por “Dos Hermanas, “El bueno, el feo y el raro” o “Encontré al Diablo”, y la verdad es que me ha gustado su buen gusto a la hora de contar la historia, de manera muy clásica, sin recurrir a trucos visuales ni cámaras lentas, sino mostrando la acción de forma comprensible y directa.

El reparto lo componen un siempre cumplidor Forest Whitaker como el Agente Bannister, encargado de capturar a Cortez; la guapa Jaimie Alexander es la ayudante del sheriff, Sarah; Peter Stormare sigue dando vida a villanos rastreros como el cruel Burrell; Eduardo Noriega da vida a Cortez sin apenas salir de su veloz coche, como si lo suyo fuera en realidad jugar a “Fast and Furious”; el jackass Johnny Knoxville es lo peor de la película dando vida a un personaje insoportable, cargante e innecesario, se supone que es la nota cómica y dan ganas que desaparezca desde el comienzo; Luis Guzmán es otro de los ayudantes del sheriff, el cual también protagoniza situaciones e índole cómico bastante cuestionable. Aunque ya había reaparecido en la gran pantalla en “Los Mercenarios” y, sobre todo, su secuela, ésta es el verdadero regreso de Arnold Schwarzenegger al cine, y la verdad es que lo prefiero mil veces aquí que como político. De él se podrán decir mil y una cosas malas con respecto a su (casi nula) capacidad interpretativa pero el tio sigue poseyendo carisma y demostrando que a la hora de apuntar con un arma mientras dice ser el sheriff del pueblo es el número uno, aunque los años se noten en cada rincón de su piel.

Es una pena que la película recibiera el ninguneo del público ya que recupera el tono clásico, especialmente ochentero, del cine de acción en el cual brillaron nombres como el de Arnold o Silvester. Esperemos que las próximas “Ten” y, sobre todo, “The Tomb” obtengan mejor resultado taquillero, en cuanto a lo que puedan ofrecer solo pido que estén a la altura de la presente.

Lo Mejor: Schwarzenegger diciendo “Yo soy el sheriff”. Su violencia clásica.

Lo Peor: Johnny Knoxville.

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2 pensamientos en “El Último Desafío, de Kim Jee-Woon

  1. Superdisfrutable y muy ochentera ¿qué más se le puede pedir al regreso del Chuache?

    Ya tengo ganas de que se estrene “Escape plan” y ver a Arnold y Sly juntos en pantalla.

    Saludos.

  2. Pues si Rodi, “Escape Plan” (anteriormente conocida como “The Tomb”) puede resultar ser otra sorpresa para los admiradores de Suache y Sly.

    Un saludo!!

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