Trance, de Danny Boyle

TranceSimon trabaja en una casa de subastas e impide el robo de un importante cuadro de Goya, recibiendo un duro golpe en la cabeza que le produce amnesia y le imposibilita recordar dónde lo escondió. Para rememorar los hechos recurrirá a sesiones de hipnosis.

A pesar de no comulgar con todas sus películas (en especial con sus propuestas más amables y académicas, como la exageradamente oscarizada “Slumdog Millionaire” ó la posterior “127 Horas”) reconozco que disfruto que las propuestas visuales de Danny Boyle, sobre todo con aquellas que se salen de lo establecido e intentan sorprender mediante un planteamiento más cercano al cine de género fantástico (“28 días después” o “Sunshine”). En este terreno se sitúa su última propuesta, “Trance”, un viaje alucinógeno al interior del subconsciente en forma de thriller a medio camino entre el cine de atracos y el noir clásico.

La historia gira en torno al triángulo que se forma entre Simon, el héroe, Dominic, el criminal que intentó robar el cuadro, y Elizabeth, la psiquiatra experta en tratamiento de hipnosis. Ellos son los protagonistas del relato, y los que hacen que la película evolucione de la misma manera que la inmersión al cerebro de Simon, llegando a sorprender y a pillarnos desprevenidos, descubriéndose al final como un divertido juego con excelente factura visual. Y es que el film es de esos que fácilmente podrían catalogarse de tramposos una vez se resuelve, claro que es tal el atractivo del planteamiento y el viaje que personalmente le perdono sus agujeros de guión (que los tiene).
El estilo visual de Boyle sigue vigente, aunque más comedido en lo que a montaje cercano al videoclip (y que tanto me molestó en sus anteriores propuestas) se refiere. El director británico crea un juego visual de giros y más giros en donde tienen especial importancia los reflejos de los personajes en los ambientes donde se desarrolla la historia, subrayando así la complejidad de cada uno de ellos. El ritmo vuelve a ser frenético, en especial hay que resaltar su prólogo, capaz de captar nuestra atención de forma inmediata, y los últimos minutos, donde se descubre la guinda del pastel como si de un salto sin red se tratara. Si bien la cinta posee tramos de verdadero atrevimiento, llegando a recordar a Cronenberg, si que eché en falta un poco más de locura desatada (que salga una media cabeza parlante y el full frontal de Dawson, con su justificación, me supo a poco).
El guión corre a cargo de Joe Aeharne y John Hodge. La historia parece haber sido catalogada en muchos lugares como “muy Nolan”, pero para mi gusto también podría haber sido realizada por Cronenberg o cualquier autor de renombre dentro del fantástico, claro que hoy parece que cualquier cosa que posea más de un nivel es heredera de “Inception” y de su autor (el cual cada día que pasa, todo sea dicho, parece tener más detractores).
La fotografía es sobresaliente, gracias a la labor del director de fotografía Anthony Dod Mantle, quien saca provecho de las luces que envuelven a los personajes en los diferentes ambientes. La Banda Sonora es otro pilar para el film, ya no solo por la excelente selección de canciones que aparecen sino por la composición de Rick Smith, capaz de envolver a la historia con el manto de intriga necesario.

El trío protagonista desprende carisma y un muy buen hacer con sus roles. James McCavoy sorprende de la misma manera que lo hiciera en “Wanted”, descubriéndose como un tío con agallas tras esa fachada de corrección británica que le caracteriza. Cada vez me convence más el actor. De Vincent Cassel poco puedo decir, para mi es uno de las grandes presencias del cine actual y haga lo que haga me gana con su fiereza escénica. Rosario Dawson sorprende (y no solo por el regalo para la vista que nos ofrece su cuerpo en todo su esplendor) con un personaje más complejo de lo que parece en un principio y acaba ganando ser catalogada la estrella de la función.

A medio camino entre el thriller psicologico, el cine de atracos y el noir clásico “Trance” resulta ser un disfrutable rompecabezas bien orquestado por un Danny Boyle que parece que se ha divertido haciéndola, y eso me ha gustado.

Lo Mejor: Lo entretenida que resulta. Su desarrollo visual. Rosario Dawson.

Lo Peor: Podría haber sido más desfasada en su resolución.

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