counselorposterNo sabría si recomendar o no “El Consejero”. Por un lado diría que merece la pena por tener un guion original de Cormac McCarthy dirigido por Ridley Scott con un repartazo. Pero por otro advertiría que es una película bastante dispersa, abrupta, sin una línea argumental clara. La crítica, de hecho, se cebó de maravilla con ella, lapidándola y consiguiendo convertirla en uno de los mayores fracasos del director de “Blade Runner”.

La literatura de McCarthy resulta seca, directa. Pone a sus personajes contra las cuerdas, en situaciones adversas que le llevan a plantearse problemas morales y a tomar decisiones que no hubiese imaginado tomar nunca. Recientemente el cine consiguió adaptarlo de manera certera en “The Road” y, especialmente, “No es País para Viejos”. Tanto John Hillcoat como los Coen supieron trasladar el estilo literario del escritor a la pantalla, predominando los actos sobre los diálogos. Tal vez ahí radique uno de los mayores problemas de “El Consejero”, McCarthy escribió un guión de cine haciendo hablar a los personajes como si estuviesen en una novela, de forma demasiado excesiva y metafórica. De hecho el resultado es más similar al de una obra de teatro que a una película. Las escenas se suceden sin pausa y, casi se podría decir, sin un orden claro. De Amsterdam pasamos a Nuevo Mexico, de repente nos encontramos en la frontera, entre medias se habla de una presidiaria y su hijo.
Sin embargo hay algo en ella que me llega a fascinar. Tal vez sean sus personajes excesivos, su atmósfera de mal rollo con un toque hortera o su final propio de tragedia griega. Si, seguramente sea ese final tan desesperanzador el que me sirva para dar sentido a un conjunto de piezas desordenadas que logran tener sentido de repente.

La historia gira en torno a un abogado (el consejero del título) que un día decide entrar en el juego de la droga sin recapacitar sobre las consecuencias que se le vendrán encima si algo sale mal. La historia universal del bueno que cruza la línea y no puede dar marcha atrás. La codicia que envenena al hombre y lo sumerge en un remolino de dolor.
Más que personajes lo que encontramos son pasiones personificadas. El abogado, Reyner y Westray serían la codicia, cada uno de diferente manera pero con un mismo fin. Laura, la novia del abogado, es la pureza y la bondad, el buen camino. Malkina es la manipulación, el deseo, la serpiente que susurra, el mal.
Que la película comience con Laura y el abogado practicando el sexo no es caprichoso. El sexo tiene vital importancia a lo largo de la trama y marca el destino de los personajes masculinos, demostrando quién es en realidad el sexo débil. Reyner no puede escapar de la belleza de Malkina, a la que, como llega a decir, le tiene miedo por no saber qué piensa ni cuánto sabe de sus negocios. Westray parece haber escapado de toda amenaza pero baja la guardia ante una atractiva mujer que conoce en un hotel. El amor que siente el abogado por Laura lo lleva a querer conseguir más para marcharse con ella y a entrar en los asuntos de la droga, acabando por pagar un terrible precio. La mujer es la perdición de todos los personajes masculinos. Y también la superviviente. Si hay un personaje que destaca es Malkina. Inteligente, sexy, felina como los guepardos que posee. Es la superviviente de un mundo que ha tenido a la mujer sumisa desde lejanos tiempos. Pero ahora las tornas han cambiado y ella decide dar la vuelta a la tortilla convirtiéndose en la cazadora. Pone a los hombres a su merced para luego lanzarles las zarpas y rebanarles las tripas. De todos los personajes ella es la que más en consonancia se encuentra con la naturaleza del film.

A excepción de tres secuencias que comentaré en breve la labor de Ridley Scott se centra en rodar a los actores hablando, nada más. El director se amolda por completo a los diálogos escritos por McCarthy sin aportar mucho más, lo cual es un error, ya que consigue escenas muy largas y monótonas.

CameronCounsellor

Donde más se luce y mejor resultado obtiene es un las secuencias donde predomina la acción. Como he dicho anteriormente cuando mejor funciona visualmente la literatura de McCarthy es en esos momentos. La secuencia en que planean y ejecutan la decapitación del Avispón Verde es sensacional, con un trato en el ritmo y la planificación soberbio. El tiroteo cuando capturan el camión es muy propio de Scott y resulta efectivo. Sin embargo las dos secuencias más memorables y chocantes del film son el destino de uno de los personajes principales, dónde se demuestra cómo es de efectivo un bolito, y el acto sexual que practica Malkina con un ferrari, que deja al espectador con la misma sensación de asombro y perplejidad que a Reyner en la escena.

Uno de los detalles de “El Consejero” es que no luce tan bien como otras películas de Scott, algo realmente sorprendente ya que si en algo es bueno el director de “Los Duelistas” es un crear una gran ambientación en sus historias. Sin embargo la película presente parece poco fabricada, como si por momentos fuese un telefilm de bajo presupuesto. Ni la fotografía de Dariusz Wolski ni el montaje de Pietro Scalia consiguen llegar a la altura. La película rodó los exteriores en España y se nota, en muchas escenas cuesta creer que estemos en terreno mexicano.
De las cosas más positivas del film se encuentra el descubrimiento de Daniel Pemberton, el compositor del film. Su hermosa música para el film logra captar la tragedia que se avecina. Desde entonces lo considero un compositor a seguir, más aún después de sus composiciones para “Operación UNCLE” y “Steve Jobs”.

El reparto se encuentra bastante descompensado. Brad Pitt no está muy acertado como ese dandy texano que funciona como conexión con el cartel. Tampoco Penélope Cruz resulta convincente como novia del protagonista, y su embarazo mientras rodaba el film no ayuda, en casi todas sus escenas cuesta disimularlo. Como curiosidad la escena de apertura del film, con las figuras de ella y Fassbender bajo las sábanas, recuerda a otra que también protagonizó la actriz a las órdenes de Almodóvar en “Los Abrazos Rotos”. Javier Bardem regresa al universo McCarthy con un personaje de lo más variopinto, ayudado por su pelo y la ropa que viste, como es Reyner. El actor ofrece una más que correcta interpretación dando vida a este juerguista y amante de la noche que también quiere pillar tajada de la droga. Michael Fassbender vuelve a ponerse a las órdenes de Scott tras “Prometheus” dando vida al personaje del titulo. Si bien el actor logra siempre llenar la pantalla, aquí se encuentra a medio gas con respecto a otros papeles que ha interpretado, aunque su tramo final es de remarcar. La sorpresa es Cameron Diaz. Acostumbrado a verla haciendo el ganso en producciones cómicas fue todo un impacto verla como Malkina, la bestia parda del film, un personaje fuerte, frio, inquietante al que la actriz borda. También participaron en breves papeles Bruno Ganz, Rosie Perez, John Leguizamo, Toby Kebbell, Édgar Ramírez, Goran Visnjic y Rubén Blades, éste último con una breve escena en donde cita a Machado.

Aunque resultó ser uno de los mayores fracasos en la carrera de Scott creo que merece la pena acercarse a ella. No la consideraría una buena película pero tampoco el horror del que se la catalogó. Muestra un mundo como es el del narcotráfico desde otro punto de vista, donde las consecuencias dan sentido a lo que hemos visto y nos hacen temblar ante lo que intuimos.

Lo Mejor: Cameron Diaz. El desenlace propio de tragedia griega.

Lo Peor: Un guion excesivamente dialogado que avanza a trompicones. Los personajes de Brad Pitt y Pénelope Cruz.