IMG_0283Hace diez años se estrenaba “La Venganza de los Sith”, el tercer episodio de las precuelas que realizó George Lucas. Y con ella se ponía punto y final a Star Wars en el cine. O eso parecía. Siete años después, en Noviembre de 2012, el creador de la Saga Galáctica decidió vender por una suma enfermiza su productora Lucasfilm a la todopoderosa Disney, ampliando para la casa del ratón Mickey su gama de marcas multimillonarias. Porque así, junto a la marca Disney, Pixar y MARVEL que posee el imperio que fundase Walt Disney, se unía la Saga por excelencia del Séptimo Arte. Por supuesto Star Wars tiene mucha vida comercial (la gran parte, de hecho) fuera del cine gracias a la inagotable cantidad de productos que llevan su nombre, pero Disney no iba a dejar que se quedara ahí la cosa. Anunciaron la serie de televisión subtitulada Rebels y, el plato fuerte, una nueva trilogía de películas centradas en los años posteriores a “El Retorno del Jedi”. Harían así realidad el sueño de muchos fans al continuar las aventuras de Han Solo, Luke Skywalker y la Princesa Leia, pero sin seguir la linea marcada en lo conocido como Universo Expandido que fue desarrollado en novelas, sino con una historia original.

En los último años he sentido envidia de aquellos fans que iban al cine ilusionados por ver una película. Me refiero a los fenómenos que hemos vivido con “Crepúsculo”, “Los Juegos del Hambre” o “Harry Potter” (de ésta si soy admirador pero no tan fanático). Cierto que están las películas de superhéroes para compensar, pero desde 2005 he sentido un vacío. “La Guerra de las Galaxias” ha formado parte de mi conciencia cinéfila desde pequeño. Puedo concebir el cine sin Frodo Bolsón, sin Voldemort, sin Los Vengadores, incluso, y esto me cuesta admitirlo, sin Batman o Superman. Pero no sin Darth Vader. Al contrarío de las series mencionadas, “Star Wars” fue una Saga concebida para el cine que ha alimentado la imaginación de miles de personas y los ha invitado a viajar en naves espaciales a planetas desconocidos y vivir aventuras haciendo frente al mal. Es el cine de evasión en su máxima expresión, el que dio luz verde al concepto de blockbuster tal y como lo conocemos. Siempre diré que incluso con las precuelas (tan discutidas) me lo paso bien, porque cambio el chip y me dejo llevar (aunque si, a veces hay que hacer un pequeño esfuerzo para no maldecir a Lucas). Cuando se estrenó “La Venganza de los Sith” algo se desvanecía en mi. Aunque siempre pudiera disfrutarlas cuantas veces quisiera en casa, la Fuerza había dicho adiós en el cine.
Cuando me enteré de los planes de Disney no sentí emoción, pero si curiosidad. Me parecía que hacer más películas de “La Guerra de las Galaxias” no era sino exprimir aún más la gallina de los huevos de oro, cosa que por otra parte siempre ha sido así. Aunque anunciaron a una colaboradora habitual de Spielberg como es Kathleen Kennedy como productora y supervisora del proyecto y se eligió a J. J. Abrams como director de la misma (algo lógico no sólo por su buen trabajo en “Star Trek” sino por su amor declarado a “Star Wars”) seguía sin inyectarme emoción el proyecto. Hasta que vi una foto. Esta foto:

CastForce

Ahí estaban. Harrison Ford. Carrie Fisher. Mark Hamill. Los que lo empezaron todo. Y también Lawrence Kasdan, guionista de la mejor entrega de todas. A su lado un equipo de actores tan soberbios como Max Von Sydow, Andy Serkis u Oscar Isaac, a los que se unían los jóvenes Adam Driver, Domhnall Gleeson, John Boyega y la desconocida Daisy Ridley. Empezaba a tener esperanza, una esperanza que se materializó, por fin, en emoción cuando salió a la luz el primer y breve avance de la nueva entrega. 75 segundos. Eso duró. Pero fueron 75 segundos de emoción que alcanzó su cima en el momento en que el Halcón Milenario cruza la pantalla. Cuatro meses después llegaría el primer trailer. En Octubre el último. Y a cada nuevo avance podía sentirlo. El niño que hay en mí volvía a despertar.

En Busca de la Fuerza Perdida

Se apagan las luces. Aparece el logo de Lucasfilm. Aplausos. “Hace mucho tiempo en una galaxia muy, muy lejana….”. Silencio. Las letras de Star Wars irrumpen a ritmo de la mítica partitura de John Williams. La carne de gallina. Hemos vuelto. Durante las dos hora y quince minutos siguientes abandonamos nuestra gris existencia para volver a soñar despiertos una aventura en mundos lejanos juntos a personajes memorables.
La sonrisa que se me ha dibujado siempre que he visto los avances volvió a apoderarse de mí en más de una ocasión a lo largo del metraje. Y es que “El Despertar de la Fuerza” nos devuelve al Universo que creara George Lucas hace más de 35 años con todo lujo a nivel visual y, lo más importante, con una historia poderosa que sigue engrandeciendo la leyenda de los Skywalker. Porque más allá de las naves, los escenarios o las escenas de acción “Star Wars” siempre ha narrado la historia de una familia.

Nos situamos treinta años después de la Batalla de Endor. Luke Skywalker ha desaparecido sin dejar rastro. Mientras, su hermana Leia lidera la Resistencia contra la Primera Orden, un nuevo grupo que pretende continuar los caminos del extinguido Imperio Galáctico. Entre sus filas se encuentra Kylo Ren, quien, como Leia, busca sin descanso a Luke.

ReySolo

Una de las virtudes de J. J. Abrams es su inteligencia a la hora de promocionar un film. Al contrario que otras superproducciones “El Despertar de la Fuerza” ha sabido guardar muy bien sus secretos argumentales, entre los que planeaba siempre una pregunta: “¿Dónde está Luke?”. Sin rastro del hijo de Darth Vader en ninguno de los fotogramas promocionales, Abrams y el equipo de promoción han conseguido que los espectadores nos hiciésemos la misma pregunta que los protagonistas del film y nos sintamos como un tripulante más en la búsqueda que narra el film. Luke no es un personaje más, sino el mcguffin de la presente aventura.
“Star Wars” es la historia de los Skywalker, y a través de ella siempre hemos visto destellos de tragedia griega, cosa que aquí sigue existiendo a través de un descendiente que ha deshonrado a su progenie al distanciarse de la luz. Un hijo y sobrino que pretende lograr aquello que sus antepasados estuvieron a punto pero no consiguieron, demostrando ser mejor. Y con ello tortura a los que le quieren logrando separarlos. Puro drama familiar.

Cuando nos encontramos hijos o familiares de alguien que conocemos es muy común usar expresiones como “es igual que su padre”, “tiene los ojos de su madre”. Herencia. La vida se abre camino. Y también llega a repetirse. Así “El Despertar de la Fuerza” es hija de la primera “Star Wars” que se realizó en 1977. Los artífices han querido ir sobre seguro y ofrecer al público una aventura que siga a pies puntillas el esquema que ya ofreciese “Una Nueva Esperanza”. Y ahí podríamos encontrar su talón de aquiles, en no querer arriesgar. Pero es sólo en su estructura y en algunos guiños, ya que lo que es la historia y, lo más importante, los personajes consiguen ampliar miras y evolucionar. Eso si, no veo más que capricho en introducir un nuevo arma de destrucción masiva que recuerde, como bien dicen en el film, a la Estrella de la Muerte.

Si algo ha caracterizado la carrera de Abrams como director es su respeto por los materiales que trata. Siempre se ha puesto al servicio de lo que el producto le obligaba con un estilo tal vez impersonal, pero siempre efectivo. Con “El Despertar de la Fuerza” el director y guionista ha querido demostrar que se puede seguir realizando hoy día una película donde las maquetas, los escenarios y el maquillaje funcionen para la historia y no sean el principal reclamo, alejándose del estilo infográfico de George Lucas en las precuelas y acercándose a las películas clásicas. El resultado es sobresaliente. Abrams nos regala a los fans, y a todos los espectadores en general, una aventura galáctica por todo lo alto. Una vibrante montaña rusa de acción en donde volveremos a surcar los cielos a bordo del Halcón Milenario. Donde presenciaremos batallas con X-Wing. Y donde, por supuesto, tendremos un duelo a sables láser épico.
La película, siguiendo el canon, posee tres partes. Una primera en donde conocemos a los nuevos personajes y nos situamos en la acción. La segunda comienza en el momento en que Rey y Finn toman los mandos de la aventura y se topan con Han Solo. La tercera irrumpe con el golpe emocional del film, algo que no puede faltar en ninguna primera entrega de cada nueva Trilogía Galáctica. El final de la cinta, concretamente sus últimos veinte minutos, es pura emoción, desde ese cara a cara entre Kylo Ren y Han Solo, pasando por el sorprendente duelo a sables láser en el bosque hasta terminar con el encuentro de Luke, que abre prometedoras posibilidades para los próximos episodios.

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El primer libreto fue escrito por Michael Arndt (guionista de “Toy Story 3”) para después ser reescrito por el propio Abrams y Lawrence Kasdan. Otro rasgo que también separa esta nueva aventura de las precuelas es la de regresar a un guion sencillo, dónde las frases carezcan de pretensiones y vayan directas al grano. El resultado es una aventura para todos los públicos que avanza a través de peripecias con aroma de serie B. Su mayor fallo es el que he citado anteriormente, repite demasiado el esquema de “Una Nueva Esperanza”, pero también “Indiana Jones y la última cruzada” lo hace y no resta para que sea una gran película.
Uno de los logros de la cinta es cómo conecta a viejos conocidos con los nuevos personajes. Han Solo, Leia y Chewbacca siguen siendo ellos mismos, y es de agradecer que la aventura tenga a Solo como gran protagonista, un personaje como el contrabandista se echó mucho de menos en las precuelas. Los droides C3PO y R2D2 aparecen como meros cameos obligatorios. De entre los nuevos, la Capitá Phasma está muy desaprovechada, mientras el General Hux intenta ser el sustituto del gran Moff Tarkin, sin lograrlo. Poe Dameron, el piloto más audaz de la Resistencia, resulta el más secundario aunque posee potencial para nuevas entregas. Su droide BB8 releva a R2D2 como carismático droide que inicia la aventura e interactúa con los protagonistas. Finn llega a funcionar como representación en pantalla del espectador (es el que hace todo tipo de cuestiones y va descubriendo nuevos personajes). Son Rey y Kylo Ren los que se llevan todos los aplausos. Ella, sobre la que solamente sabemos que es huérfana, malvive en el Planeta Jakku vendiendo la chatarra que saquea de las naves abandonadas. De buen corazón y valor, se embarcará en un viaje de autodescubrimiento al toparse con BB8. El misterio que la envuelve da ganas para ver las siguientes entregas. Al otro lado está Kylo Ren, un torturado y caprichoso joven que quiere alcanzar el poder y la fama que logró Vader. Son las dos caras que siempre han existido en todo relato de aventuras. El bien y el mal. La Fuerza y el Lado Oscuro.

Siempre he defendido que la Saga de “La Guerra de las Galaxias” bien podría ser muda. No sólo por la fuerza de sus imágenes sino por la música de John Williams, columna vertebral donde los films se han apoyado siempre. Williams es el culpable de que las cintas adquirieran alma y fuesen reconocidas en todos los puntos del globo. Una vez más el veterano compositor vuelve a servir de apoyo a las imágenes con una partitura potente, vigorosa, que tiene en el precioso tema de Rey la base sobre la que sustentarse. Puede que el compositor no vuelva a ponerse a disposición de la Saga en los futuros episodios VIII y XIX. Le echaremos de menos si es así, y esperemos que su sustituto esté a la altura.

Me parece curioso cómo en esta ocasión el característico montaje por medio de cortinillas ha sido más delimitado. El cambio de secuencias y escenarios ya no está regido por esos cortes, sino que encontramos otras transiciones que ofrecen fluidez a la narración.
La fotografía destaca por conseguir un aspecto cercano al que poseyeran las películas clásicas, y dónde vuelve a homenajearse a David Lean en los majestuosos planos del desierto de Jakku. Además se agradece que no posea algo tan característico en el cine de Abrams como son los tan discutidos flashes. El sonido, los efectos especiales, el diseño de producción y vestuario…..todo está a la altura para ofrecer un espectáculo de primer nivel.

ReyForce

Sobre el reparto tengo que decir que me ha sorprendido el carisma que desprenden la mayoría, logrando que incluso personajes secundarios brillen en su breve intervención. Tal vez los peor parados sean Gwendolyn Christie y Dohmnall Gleeson, ella siempre va con el uniforme de asalto y él tiene que soportar la sombra de Peter Cushin. Andy Serkis y Lupita Nyong´o dan vida a dos personajes digitales como son el Lider Snoke y Maz Kanata. John Boyega está correcto como Finn, el soldado renegado. Oscar Isaac suple sus poco minutos con mucha profesionalidad y carisma. Adam Driver brilla como Kylo Ren. De entre los veteranos destaca sobre el resto Harrison Ford, al que le basta una mera mueca en su sonrisa para demostrar por qué es y será Han Solo. Junto a Ford y Driver destaca Daisy Ridley, o el carisma personificado. Es increíble cómo con cada aparición se adueña del film. Para mi, su Rey ya pasa a la historia de los mejores personajes femeninos del cine fantástico. Prometedor futuro preveo para esta joven. Entre los artistas invitados que se pasaron por el rodaje encontramos a Simon Pegg, Michael Giacchino y Daniel Craig, quien da vida al soldado de asalto que custodia a Rey.

Por fortuna para los fans no tendremos que esperar entre cada entrega el rigor de tres años que impuso Lucas en las anteriores, ya que el próximo año llegará “Rogue One: A Star Wars Story”, primer spin-off que narrará cómo se consiguen los planos de la Estrella de la Muerte. Después, en Mayo de 2017 nos reencontraremos con Kylo Ren, Rey y Luke Skywalker en el octavo episodio que dirige Rian Johnson. De nuevo habrá otro spin-off (se dice que sobre la figura de Han Solo) y ya en 2019 finalizará con el Episodio IX.
Al contrario de lo que pasara con “La Amenaza Fantasma”, “El Despertar de la Fuerza” ha devuelto Star Wars al cine con todos los halagos posibles de la crítica. Y no es para menos. Ha vuelto para devolvernos a muchos la ilusión por ir al cine y hacernos sentir de nuevo niños. Nuestro cuento de hadas galáctico emocionante, divertido y épico ha regresado. La Fuerza ha despertado.

Lo Mejor: Es una aventura de las de toda la vida, emocionante y divertida. El carisma de Rey, Kylo Ren y Han Solo.

Lo Peor: Su esquema calcado al de “La Guerra de las Galaxias”. La Capitán Phasma y el General Hux, desaprovechados.