RevePosterEl primer proyecto norteamericano de Park Chan-Wook no iba a ser “Stoker” sino la adaptación de la novela escrita por Michael Punke “El Renacido” basada en las vivencias del trampero Hugh Glass. Dicho proyecto fue impulsado por Akiva Goldsman, quien compró los derechos de la novela en 2001, pero finalmente no llegó a puerto, siendo posteriormente barajado el director John Hillcoat para realizar el film. Tampoco vio inicio la producción. En 2011 el mexicano Alejandro G. Iñárritu decidió tomar las riendas del film, confirmándose como protagonista a Leonardo DiCaprio, aunque el rodaje no comenzaría hasta tres años después, justo cuando el director presentó el que fue el punto de inflexión en su carrera, “Birdman”.

A principios del S.XIX en el Oeste Americano un grupo de exploradores sufre una emboscada por parte de los indios a los que robaron sus pieles. Glass, el guía de la expedición, es dado por muerto por sus compañeros. Sin embargo el explorador se recupera milagrosamente y jura vengarse de quien lo abandonó.

La Salvaje Naturaleza Humana

Más allá del virtuosismo técnico que supuso, “Birdman” nos descubrió una nueva cara de Iñarritu, la de un autor que decidió aparcar su tan marcada línea narrativa de dolor impostado y lanzarse a un camino donde pudiera sentirse más libre y atrevido a nivel formal sin que su discurso acerca de la naturaleza humana perdiese fuerza. Si en su oscarizada cinta nos narraba el viaje personal de un actor a través de bambalinas, con nervio y mucho sentido del humor crítico, ahora cambia de género para adentrarse en la conquista del oeste con una cinta de aventuras visualmente espectacular donde se dan de la mano la rabia visual de Mel Gibson con la narrativa descriptiva y onírica de Malick.

“El Renacido” es cine puro. No hacen falta palabras ni grandes líneas de diálogo, todo nos es descrito por la fuerza de las imágenes. Su historia abandona cualquier atisbo pretencioso que los anteriores trabajos del director pudiesen contener al narrarnos la odisea de un hombre que es privado de lo que más quiere y, como muchos héroes antes que él, decide luchar por su supervivencia hasta vengarse. De nuevo la naturaleza humana nos es mostrada de la manera más primitiva y salvaje, tanto a través del protagonista como de su principal adversario o del resto de exploradores que se adueñaron de una tierra que nos les pertenecía. Iñárritu en colaboración con Mark L. Smith, trata así de narrarnos también su visión sobre la conquista del Oeste y cómo fueron desapareciendo los diferentes pueblos nativos que poblaban la tierra antes de ser invadida. La codicia del hombre nunca ha conocido límites y solo ha cosechado desgracias vuelve a poner de manifiesto el film.

El director de “Babel” realiza otro mastodóntico trabajo visual donde el hiperrealismo de sus escenas dejen sin aliento al espectador. Si en “Birdman” Iñárritu nos introducía en los recovecos de un teatro aquí nos mete de lleno en grandes escenarios donde reina la naturaleza, mostrando la violencia con toda crudeza, donde de nuevo vuelve a hacer gala, con ayuda del gran Emmanuel Lubezki, de su virtuosismo con la cámara a través de increíbles planos secuencia. Ya desde el comienzo, con la emboscada que da inicio a la historia, la película impacta. De la misma manera que hiciesen Spielberg en “Salvar al Soldado Ryan” o su compatriota y amigo Cuarón en “Hijos de los Hombres”, Iñarritu consigue una sensación de realidad escalofriante con esa batalla descarnada entre los exploradores y los indios. Quince minutos introductorios que entran a la Historia del Cine gracias además al enfrentamiento entre Glass y el enorme oso grizzly con el que se encuentra, realmente sorprendente, ya no sólo por lo que transmite en sí misma sino por lo bien lograda que resulta.

DiCparioRevent

Parece que Iñárritu ha entrado en una competición con su amigo Alfonso Cuarón por ver quién rueda mejores planos secuencias, sólo así se explica cómo un año después de “Gravity” llegara “Birdman”. Como he citado anteriormente “El Renacido” recuerda a “Hijos de los Hombres” por el realismo que transmiten sus imágenes y por el uso de increíbles travellings que nos introducen en la acción. Por supuesto hay un hombre que es crucial para que el resultado de las películas de ambos directores sea tan espectacular, y ese es Emmanuel “Chivo” Lubezki. El director de fotografía es a día de hoy, junto a Roger Deakins, el mejor operador que hay en la actualidad. Dicha afirmación se demuestra una vez más en la presente película a través del perfecto domino de la luz natural, algo que se acrecienta con los maravillosos paisajes nevados que llegan a convertirse en otro protagonista más, y que fueron rodados en zonas de Argentina y Canada.

El guion del film, aunque sencillo, esconde líneas argumentales casi místicas al mostrar un alma que no logra descansar en paz hasta vengar la muerte de sus seres queridos. Glass debería estar muerto, sin embargo su sed de hacer justicia sobre aquellos que le han quitado lo más valioso que poseía le impide morir.
La película es un conjunto casi perfecto en todos los apartados. El maquillaje de los personajes, el vestuario, la cuidad dirección artística tan bien destacada por la fotografía de Lubezki, el soberbio uso de sonido, con la Banda Sonora a cargo de Ryuichi Sakamoto y Carsten Nicolai que parece el lamento de la tierra en donde se desarrolla el film. Sin embargo, y a pesar de sus innumerables virtudes, la cinta palidece de un desequilibrio en el ritmo, debido a la introducción de pasajes demasiado contemplativos o escenas oníricas que poco aportan. Tampoco ayuda que el foco no esté siempre sobre el protagonista. Aunque la historia de los indios que buscan a la hija del jefe es interesante, ésta no resulta necesaria para la trama principal.

Que Leonardo DiCaprio participe en un film ya es garantía de calidad. El actor, que vivió un (muy) pequeño periodo de descanso entre “El Lobo de Wall Street” y la presente, vuelve a dejarse la piel y el alma en el personaje protagonista. En ésta ocasión el actor realiza un interpretación primordialmente corporal, donde transmite la naturaleza primitiva del ser humano, consiguiendo un personaje que parezca un lobo herido que sigue en pie hasta cazar a su presa. A su lado otra garantía de éxito como es Tom Hardy, Después de participar en otra soberbia experiencia visual como “Mad Max: Fury Road” el británico vuelve a dar vida a un personaje parco en palabras, tan primitivo en gestos como DiCaprio, pero con una naturaleza más oscura y temible. Junto a ellos un elenco de actores desconocidos que dan veracidad al relato, y donde destaca el emergente Domhnall Gleeson como Capitán al mando.

La película está logrando ser el mayor éxito en la carrera de Iñárritu. No sólo ha logrado tres Globos de Oro correspondientes a Película, Director y Actor, sino que también ha sido nominada a 12 Oscars y en taquilla ha cruzado ya la barrera de los 100 millones de dólares.

“El Renacido” es una espectacular película de aventuras, con un soberbio acabado visual, donde se vuelve a demostrar el gran dominio técnico de Iñárritu junto a Lubezki y el talento interpretativo de DiCaprio y Hardy.

Lo Mejor: Su factura visual a todos los niveles.

Lo Peor: Cierto desequilibrio en el ritmo.