Daredevil, de Mark Steven Johnson

daredevilposterA principios del milenio comenzó la vorágine de adaptaciones Marvel. Si bien en 1998 pudimos disfrutar de “Blade”, fue en el 2000, con la llegada de los “X-Men”, cuando se abrió definitivamente la veda. Así fueron llegando varias películas de forma continuada centradas en Spider-Man, Hulk o Daredevil. Por entonces (y hablamos de apenas diez años), no existía un plan de albergar a todos los personajes en un mismo Universo debido a que los derechos de los personajes se encontraban en diferentes productoras. Eso dio como resultado que cada película tuviera un tono y estilo diferente, con resultados mejores (casos puntuales) y peores (la mayoría).
Fácilmente podemos decir que, antes de la llegada de “Iron-Man” y posteriori, las mejores adaptaciones de la editorial eran las cintas de los mutantes y las del trepamuros, así como la interesante y arriesgada visión de Ang Lee sobre el Dr. Banner. El resto fueron condenadas a la hoguera, con especial mención para “Los 4 Fantásticos” (pelis para niños que, le pese a quien le pese, tienen la misma calidad que el reboot realizado el pasado año), “Elektra”, “El Motorista Fantasma” y, por supuesto, “Daredevil”. Pues bien, ésta última resulta que no es tan apestosa (ahora es cuando empiezan a caerme hostias).

Matt Murdock es un abogado de Hell´s Kitchen que defiende junto a su compañero Foggy a clientes indefensos y faltos de medios. A la vez, de noche, lucha por erradicar el mal de su barrio, personificado en la figura de Kingpin.

¿Born Again?

Voy a citar la frase que dije aquel ya lejano 2003 cuando aparecieron los títulos finales de crédito en pantalla: “Vaya mierda de película”. Creo que la opinión al respecto fue unánime. “Daredevil” era un insulto no sólo para el lector de comics, sino para cualquier espectador. Y el problema no era (solo) Ben Affleck, ni Farrell, ni el color de piel de Kingpin (Clarke Duncan está más que correcto, ojo). El problema era el maldito tono de la película, que no sabía si orientarse hacía una oscuridad propia del personaje desde la aparición de Miller en su Universo, o la comedia romántica más cutre, con momentos que son de juzgado de guardia (y es quedarse corto). A ello había que sumar un estilo muy noventero donde las canciones de grupos de rock, con el por entonces emergente Evanescence, acompañasen como elemento descriptivo a las imágenes. Por muy cañeras y pegadizas que sean, resultan del todo ridículas en muchos momentos, como esa escena de amor al lado de la chimenea, ejemplo de la peor cursilería. Vamos, “Daredevil” fue de las películas de Superhéroes que condené al salir del cine, pero que, en línea con mi masoquismo, revisioné más de una vez cuando la pillaba en televisión buscando en ella algo que salvar. Aún así, nada. No veía posibilidad de redención. Hasta el pasado año, cuando tras ver la fabulosa Primera Temporada de la Serie de Netflix me atreví a acercarme al llamado Montaje del Director de la película. Y vaya sorpresa me llevé.

La llegada del DVD no sólo nos dio la posibilidad de disfrutar de las películas en Versión Original y de disfrutar de documentales que nos ofrecieran información sobre la misma. Además permitía a muchos directores mostrar un montaje diferente, ya sea añadiendo escenas descartadas (caso de “Terminator 2”) o alterando el orden de algunas de ellas. La mayoría de los casos no pasaba de esos añadidos. Pero en “Daredevil” no sólo añaden escenas, sino que suprimen otras logrando (esto no es broma) otra película. El montaje del director de la cinta protagonizada por Affleck es la cinta que debía haberse estrenado en cine, por Dios.

DevilAle

En este montaje, que recomiendo ver incluso a aquellos que odian a Ben Affleck, se incide más en la labor de Murdock como abogado en compañía de Foggy haciéndose cargo de un caso que tiene mucho que ver con la trama de Kingpin. El estilo cercano a Miller se palpa mucho más, ya no sólo a través de una fotografía con grandes niveles de contraste que resalten la oscuridad, sino con la búsqueda de Matt por encontrar el camino correcto que lo lleve a encontrar justificación en sus actos más allá de la venganza. Ben Urich tiene más presencia, lo mismo que Foggy y sus meteduras de pata. Si, la asistente de los abogados en el bufette es Karen, quien, a pesar de seguir estando más desdibujada que un garabato, al menos logra interactuar con su compañeros. Para introducir y desarrollar todo ello se decide suprimir gran parte de la historia de amor entre Matt y Elektra, llevándose con ella (oh, si) la ridícula escenita de amor a lo Corin Tellado. Hemos acabado ganando.

Pero no nos emocionemos, por mucho mejor que esté el montaje de Mark Steven Johnson, sigue sin destacar sobre grandes adaptaciones de comic. Y es que, ay, siguen existiendo secuencias que perjudican mucho al conjunto. Para empezar citaré la que casi hace salirme del cine en su día, y donde se demuestra que el director, por mucho que dijera amar al personaje, no tuvo dos dedos de frente para eliminar del montaje. Me refiero a la pelea en el parque entre Matt y Elektra. Digna candidata a entrar entre las peores secuencias de la historia. Sonrojante, de un gusto grotesco, capaz de romper de cuajo una historia que, hasta ese momento, no iba mal encaminada. Pero nada, al bueno de Steven Johnson le da por incluir un Street Fighter sólo para que ella le diga a Matt como se llama. Si esto no es suficiente nos ¿regala? otras dos secuencias de clamar al cielo protagonizadas por ese irritante personaje llamado Bullseye. Y es irritante precisamente por estas escenas, porque la verdad, como villano es perfecto. Nunca justifica sus actos, ni tiene grandes planteamientos existenciales, sencillamente está loco y encuentra placer en sus crímenes. Pero, de nuevo ay, por qué tenemos que describir su perfecta puntería con esa escenita donde ahoga a una señora con un cacahuete. Por qué, cuando es derrotado, tenemos que verle completamente inmóvil matando una mosca en el hospital. Por qué. Por qué.
Si, las peores secuencias siguen existiendo. Como siguen existiendo esas transiciones horteras a rápida velocidad a través de la ciudad. No entiendo como después de su labor en el film se siguió confiando en Steve Johnson para hacerse cargo de “El Motorista Fantasma”, la cual, dicho de paso, es mucho peor que la presente.

ElektraGarner

Aún así, tengo que declarar que la cinta posee escenas muy efectivas y momentos de acción más que dignos. En especial destaca cada peripecia de Daredevil por los rincones de Hell´s Kitchen (aunque lo empañen unos efectos que lo hacen parecer más Spider-Man) o las dos peleas finales contra Bullseye, primero Elektra (con dramáticas consecuencias) y después Daredevil. Sorprende la crueldad y violencia con que son narradas, contrastando con el tono general del film.
Como ya he citado, la película sirvió como elemento promocional para el grupo de música Evanescence, que acompañan momentos como el entrenamiento de Elektra o el funeral de su padre con dos de sus canciones más populares. Carter Burwell compuso una música correcta que se vio perjudicada por la inclusión de tanta canción rockera.

A nivel interpretativo. Bueno, parece que a Affleck le odian todos, salvo yo. Vale, como Matt Murdock no deja de estar tan soso como de costumbre, pero cuando viste el traje de Daredevil el hombre da el pego tanto como lo está dando como Batman. Su mandíbula cuadrada ayuda a la hora de lucir máscara. Lejos de la polémica por el color de piel, tengo que decir que el malogrado Michael Clarke Duncan realiza una personificación bastante correcta como el Kingpin más bestia a nivel físico, como bien demuestra su secuencia final. La bella Jennifer Garner volvía a coincidir en un film con el que se convertiría en su (ex)marido, Ben Affleck (la primera fue “Pearl Harbor”, otra “joyaza”). Sinceramente, ningún punto negativo encuentro en Garner, fisicamente se desenvuelve de maravilla como Elketra (“Alias” la adiestró) y su presencia siempre es una soplo de aire fresco a pesar de las lentillas y de protagonizar la peor secuencia del film. Jon Favreau hace de Jon Favreau, bueno no, que es Foggy Nelson, pero da igual. Quién nos iba a decir que el amigo torpe y justo de Murdock en el film sería el responsable de comenzar de manera sobresaliente el Universo Marvel que hoy todos conocemos. Joe Pantoliano da vida al bueno de Ben Urich, el periodista que se convertirá en aliado de Murdock. Y Collin Farrell. Ay, Colin Farrell, contigo siempre tengo problemas. Y creo que todo empezó aquí. Bullseye es irritante hasta la nausea, un personaje que merecía una aproximación más contenida sin sacrificar la mala leche que, eso si, sabe desprender el irlandés. Paro aún así, Farrell se me atraganta como un cacahuete.

La película fue condenada como una de las peores adaptaciones de cómic jamás realizadas, aunque no nos engañemos, que fue un éxito de taquilla. La secuela se anunció y estuvo en desarrollo. Pero, en este caso si, la FOX escuchó las opiniones y no quiso arriesgar con un producto que pudo salir peor que el primero. Daredevil quedaba así en el limbo cinematográfico. Hasta que en 2012 Marvel recuperó sus derechos. Y llegó Netflix. Y todos felices.

Lo Mejor: Su violencia y oscuridad.

Lo Peor: Colin Farrell. La pelea entre Matt y Elektra en el parque. Los ramalazos visuales noventeros.

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