JunglePsoterDisney se ha convertido en la empresa cinematográfica con mejores resultados económicos de la actualidad. A pesar de descalabros económicos (injustificados) como “John Carter”, “El Llanero Solitario” o “Tomorrowland” la compañía ha arrasado con varios títulos al año. Y es que, qué se puede esperar de una casa en donde, además de su resurrección animada con taquillazos como “Rompe Ralph”, “Big Hero 6” o, cómo no, “Frozen, viven los héroes de Marvel, las cintas de Pixar y, por si fuera poco, ha despertado la Fuerza. Si ello no fuese suficiente, en 2010 la casa de Mickey Mouse decidió  actualizar sus clásicos de animación en imagen real para acercarlos a una nueva generación. Así llegó arrasando, aunque con resultados decepcionantes, “Alicia en el País de las Maravillas” de manos de Tim Burton. La seguirían pocos años después la reinterpretacion de “La Bella Durmiente” llamada “Maléfica”, y “Cenicienta” de manos de Kenneth Branagh, que infló el aspecto dulzón del cuento de hadas pero sin tocar en demasía la historia. Este año llega la readaptación de uno de los films animados más populares de la casa del Tío Walt, y que, a priori, resultaba de los más complejos a la hora de llevarlo a cabo. Las aventuras de Mowgli junto a Baloo y Bagheera.

Mowgli es un niño que se ha criado en la selva junto a la manada de lobos liderada por Akela, y ha aprendido a desenvolverse en el habitat de manos de Bagheera, la pantera que lo descubrió cuando su padre fue asesinado por el feroz tigre Shere Khan. Cuando llega la tregua del agua reaparece el tigre anunciando que el niño es un peligro y que su destino es perecer bajo sus garras cuando termine dicha tregua. En ese momento, tras deliberar, deciden que Mowgli vuelva a la aldea de los humanos.

El clásico de animación de 1967 es uno de los films más emblemático y queridos de Disney. Especialmente sus canciones, auténticos buques insignias que, a día de hoy, siguen cantando diferentes artistas de renombre. Sin embargo, el famoso film difiere mucho del original literario de Rudyard Kipling, y es que no hemos de olvidar que la cinta Disney estaba dirigida principalmente para los más pequeños y debía adaptarse a ellos suavizando muchos detalles. Para la nueva versión, y siguiendo las normas, se ha seguido religiosamente el film de animación, aunque incluyendo detalles cercanos al libro que otorgan una nueva aproximación al mismo.
Aunque en esencia la historia recrea los momentos más emblemáticos de la cinta animada, me gusta cómo introduce el elemento de amenaza que significa Mowgli en el mundo animal y cómo éste es mostrado a través de Shere Khan. El tigre, asesino despiadado, representa el extremismo ideológico que dicta que una criatura humana no puede ser más que un peligro para los animales, y que por ello debe ser erradicada. Claro que ésto no lo dice sin motivo, sino impulsado por el odio y el miedo de haber estado al borde de la muerte cuando se enfrentó al padre de Mowgli y éste le quemó. El fuego se convierte así en la arma de destrucción masiva que transforma a los humanos en terroristas para los animales. Sin embargo, como ya sucediese en el libro, se trata de lanzar un mensaje aleccionador que remarque la unión entre diferentes razas y cómo se puede llegar a convivir en paz y de forma comunal. Mowgli se convierte en el puente entre humanos y animales, personificación de que la adaptación es posible.

Tras tomarse un respiro de grandes producciones y volver a sus orígenes “indies” con la familiar comedia gastronómica “Chef”, el director Jon Favreau se hace cargo de un proyecto mastodóntico en donde el gran protagonista es el CGI. Aunque la nueva versión del libro de Kipling está catalogada como acción real, bien podríamos considerarla una nueva aproximación animada en donde los pinceles han sido sustituidos por ordenadores que obren el milagro de hacernos creer que los animales de la historia existen e interactúan in situ con el joven debutante Neel Sethi. La técnica del Motion Capture ha evolucionado a pasos agigantados en los últimos años, y muestra de ello es ésta nueva película, en donde el 90% está creado por animación digital con un resultado abrumador. La jungla donde se desarrolla la historia está creada al detalle, con una preocupación extrema en cada ambiente y escenario. Pero dónde destaca la cinta es en los animales antropomórficos. No existe un rasgo que delate su naturaleza informática, sino que parecen auténticas criaturas de la selva que, lo más importante, tienen una gran personalidad psicológica.

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Favreau, por lo tanto, ha dirigido más una cinta de animación que una de acción real, pero siguiendo su más que correcto gusto escénico, con resultados notables. El director de “Iron Man” consigue una aventura para todos los públicos narrada de manera tan eficiente como contundente, con momentos que llegan a rozar la épica Disney propia de “El Rey León” (la cual, tras ésta, es posible que se animen a readaptarla en Motion Capture). La cinta se desarrolla correctamente siguiendo la cinta animada, apenas existe sorpresa más allá de la personalidad trágica de Shere Khan, auténtico manipulador cuya maldad se llega a entender. Pero llegamos al templo del Rey Louie que antecede el último bloque del film y aparece la emoción. La gran secuencia en el reino del simio gigante posee más oscuridad e intriga de lo que se espera en un film para peques, así como un guiño a uno de los films bélicos más populares de todos los tiempos. Tras ella se da paso a la montaña rusa emocional en que Mowgli decide enfrentarse a Shere Khan. Reconozco que, desde niño, siempre que veía la animada y se producía ese momento con los buitres me sobrecogía. Pues bien, el nuevo film cambia detalles en el enfrentamiento, más cercanos a la novela, pero mantiene la misma emoción otorgando más valor al pequeño protagonista y sus amigos, con una gran secuencia de acción que finalice el film por todo lo alto.

El nivel técnico es superlativo, aunque, como todos los films revolucionarios en el campo, habrá que aguardar a ver cómo envejece. A día de hoy, está claro que es un triunfo meritorio.
John Debney utiliza las notas que George Bruns creó para la cinta animada en varios tramos, pero añadiéndole un toque más enfático y épico que esté a la altura del film. Destacar el uso de dos de las canciones más populares del Universo Disney, una de ellas incluida de forma un tanto caprichosa cuyo fin no parece otro que despertar el toque nostálgico.
Uno de los rasgos más llamativos de la película es el fabuloso elenco que ha sido llamado para prestar voces a los personajes antropomórficos. Bill Murray se encarga de dar amabilidad y diversión al oso Baloo, aquí enamorado, como corresponde a su condición, de la miel en lugar del plátano. Sir Ben Kingsley aporta su regio carisma a la pantera Bagheera. Idris Elba aporta autoridad y terror al tigre Shere Kahn, para mi gusto el mejor personaje del film. Christopher Walken presta su voz al Rey Louie, mucho menos simpático que en la versión animada, pero igual de obsesivo con la flor roja. Scarlett Johansson es la menos agraciada, ya que su Kaa me resultó poco explotada a pesar de su memorable aparición. Lupita Nyong´o es Raksha, la lobezna adoptiva de Mowgli, mientras Giancarlo Esposito es Akela, líder de la manada.

La película ha resultado un nuevo éxito multimillonario para Disney, ésta vez convenciendo de forma casi unánime al sector crítico. Y es que, a día de hoy, es la mejor adaptación en imagen real de uno de sus clásicos. Esperemos a ver las futuras adaptaciones de clásico animados, en breve tendremos la secuela de Alicia y el próximo año llegará la muy esperada “La Bella y la Bestia”.

Lo Mejor: Su apartado visual. Shere Khan.

Lo Peor: Kaa tiene menos protagonismo del esperado.