BeginPosterEl verano de 2014 trajo consigo una de esas películas calificadas como “feel good”, o sea, de las que te hacen sentir bien. Reconozco haber pasado una época en que dicho cine me producía repulsión (“Love Actually” sin ir más lejos), aunque con los años he acabado aceptando y valorando su función de servir como relajante en días densos en que lo que uno más busca es desconectar del mundanal ruido. Sin embargo “Begin Again”, más allá de su condición de película relax, me resultó un tremendo regalo aquel verano, convirtiéndose en una de mis películas favoritas del año.

Estrellas Perdidas

El film gira en torno a dos personajes que no están pasando por el mejor momento de sus vidas. Greta es una joven compositora que acaba de romper con su novio, un conocido músico con el que se mudó a Nueva York para que él siguiera desarrollando su carrera. Dan, por su parte, es un productor discográfico que lleva años sin conocer el éxito de antaño y que malvive en un pequeño apartamento desde que decidiera marcharse de casa, apartándose así de su mujer e hija. La noche en que Dan es despedido por su socio entra en un bar y escucha a Greta cantar una de sus canciones. Sin pensarlo, el productor le propondrá a la joven colaborar en un proyecto discográfico.

Ya desde su propio título la película nos advierte de lo que nos vamos a encontrar. Una historia de superación y aceptación personal. Una aventura de redención donde el perdón y el agradecimiento se den de la mano y donde se nos llega a decir que no porque todo te haya salido mal tienes que tirar la toalla. Los puntos finales no son más que puntos y a parte que te deben impulsar a escribir un nuevo capítulo en tu vida. Todo ello narrado a través de la música, columna vertebral sobre la que se teje la historia y los personajes. Mediante ella se manifiestan los sentimientos de Greta hacia su ex pareja y la pasión, hace tiempo ahogada por el alcohol, que vive en Dan y lo ha empujado día a día a seguir luchando manteniéndolo vivo. Así, la música se convierte en hilo conductor y en salvavidas para los dos náufragos que son los protagonistas.
Tal es la importancia de la música que bien se podría catalogar a la cinta de musical. Las canciones no aparecen por mero capricho sino para exponer lo que el personaje siente en ese momento. Así, una de las escenas más representativas para mi gusto sucede entre Greta y Dave, cuando éste, tras volver de Los Ángeles, le pone una de sus nuevas canciones y se desvela un secreto. Sólo con la letra de la canción se sabe qué quiere decir Dave a Greta.

Si bien la película me parece una maravilla hay que citar que lo peor de ella es su nula originalidad y, más importante aún, las conexiones que existen con la anterior cinta del director, “Once”. Al igual que en aquella, aquí tenemos una historia de amistad/amor que nace mediante la conexión con la música. También en ambas las canciones funcionan como forma de expresión para los personajes. Es normal, pues, que se considere a “Begin Again” como la versión para estudio de “Once”. Es decir, pasamos de una pequeña cinta de bajo presupuesto rodada en Irlanda con dos actores (cantantes en realidad) desconocidos para el gran público a una cinta, también independiente pero con el apoyo de nombres bien colocados en la Industria (Judd Apatow ejerce de Productor Ejecutivo), con dos actores conocidos y un cantante de éxito como es Adam Levine (Maroon 5). O sea, parece que John Carney después de sorprender con su primer álbum ha querido repetir la jugada con una producción mayor pero sin contar nada nuevo. Claro que eso sería ser muy duro y no disfrutar del regalo que nos ofrece el director y guionista con éste film.

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Además de la música y los personajes, hay un tercer factor que hace que el film me maraville. Nueva York. La ciudad de los rascacielos ha sido protagonista de muchas de mis películas favoritas, y tuve la suerte de conocerla en 2013. Así pues, me pareció una gozada poder volver a visitarla un año después a través de esta película. Además, me encanta la idea que tiene Dan de utilizarla como estudio. Las calles, los sonidos que las envuelven, su gente, todo forma parte de la producción musical que quiere llevar a cabo el productor, quien de paso, pretende pegar una patada a la industria a la que pertenece demostrando que aún es posible ser creativo.

John Carney retrata Nueva York con la belleza característica de la ciudad en Verano. Los colores se resaltan de manera cálida y acogedora, y la muestran como el lugar ideal donde vivir. De la misma manera que el director consiguió que simpatizáramos con los personajes protagonistas de su película ambientada en Dublin de manera excepcional, aquí repite la hazaña logrando que sintamos un cariño instantáneo tanto por Dan como por Greta. Claro que si lo logra no es sólo por lo bien definidos que están ambos, sino por los dos interpretes que le dan vida, unos soberbios Mark Ruffalo y Keira Knightley. Él es un actor que haga lo que haga me gusta, y además logra que me caiga bien. Ella no siempre me gusta, pero reconozco que aquí me parece más dulce y cálida que en toda su participación de “Love Actually” (donde protagoniza la mejor secuencia, ojo). Él me gana desde el minuto uno, ella me sorprende desde el segundo cero. Y encima canta bien. Juntos logran crear una pareja que desprende carisma y demuestra tener una química tal que nos cueste diferenciar si entre ellos hay amor o una buena amistad. A su lado destacan el simpático James Corden, la siempre maravillosa Catherine Keener, la joven Hailee Steinfeld, un contenido Mos Def y un más que correcto Adam Levine dando vida al músico que alcanza el éxito y pierde su personalidad en pos de la industria (barba hipster a la moda).

El mayor reclamo del film, y por lo que más se recuerda, tal vez sea su gran repertorio de canciones. Lo reconozco, la Banda Sonora del film me acompaña desde que se estrenó y canciones como “Tell me if you wanna go home” o la nominada al Oscar “Lost Stars” se han convertido en dos de mis temas favoritos. Ahora bien, en el film se peca de usarlos en exceso como preámbulos, anticipando su importancia cuando aparezcan. Con ello se roza la sensación de cansancio y poca inventiva, aunque sean momentos puntuales. Se podría haber optado por una composición orquestal original cuando no se estuviese cantando, por ejemplo.

“Begin Again” puede ser un disco con fisuras, es cierto. Pero es un disco con grandes canciones que logran dar impulso y hacernos ver la vida con otros ojos. Es uno de esos discos que te pones cuando quieres comerte el mundo. Es optimista, vitalista y está lleno de energía. No logrará entrar en la categoría de mejores discos de la Historia, pero me encanta escucharlo.

Lo Mejor: Knightley y Ruffalo. Nueva York. Las canciones. Su tono optimista.

Lo Peor: Las similitudes con “Once”.