FlynnAún a pesar de la caída en picado que sufrió su carrera con la elección de proyectos de calidad menor a la media, siempre he sido fiel a Robert De Niro. Todo proyecto en que ha participado ha sido objeto de mi interés, aunque por ello haya tenido que ver desastres del tamaño de “Noche de Fin de Año”. Sin embargo, en 2012, el protagonista de “Toro Salvaje” participaría en varias cintas en que demostraría seguir poseyendo el talento por el que fue catalogado como el mejor actor del panorama cinematográfico. Una de ellas fue esta pequeña producción sin apenas repercusión en las salas comerciales, de hecho en España se edito directamente en formato doméstico. Y la verdad es que hubiese merecido mejor suerte.

Dos personajes abren el film. Dos voces en off. Un hombre ya mayor que se cataloga a sí mismo como el mejor escritor norteamericano después de Mark Twain y J.D. Salinger, y un joven que nos advierte que esa voz de la experiencia pertenece a su padre y que no debemos hacer caso de todo lo que nos dice. Así, con estos dos autores que nos van a relatar una misma historia, se plantea el enfrentamiento paternofilial sobre el que gira la cinta. El mayor, Jonathan, es un sin vergüenza que se ha creído en exceso el ser un gran escritor. El reflejo que tiene de sí mismo se tergiversa de la misma manera que su imagen frente a un espejo deformado. Nick, por su parte, es otro superviviente que se siente perdido desde que su madre falleciera. El recuerdo de su madre, así como la ausencia continua de su padre, lo persiguen en forma de un talento nato para la escritura.
La confrontación entre Jonathan y Nick refleja los dos lados de una misma personalidad. La juventud, y la vejez. La lucidez y la locura. Si bien Nick ha tratado por todos los medio de huir de lo que su padre siempre ha sido, verá cómo su vida va cayendo en un abismo cuando éste más se involucre en su vida. Será entonces cuando la juventud deba vencer a la sombra del pasado y demostrarse que puede ser una versión mejorada de aquella, incluso alcanzando la expiación para ambos.

El film no sólo me gusta por esa confrontación entre padre e hijo, sino por mostrarnos una realidad tan triste y tangible como la que viven los sin techo. Cada vez que veo a un indigente por la calle, o a alguien durmiendo en la calle, soportando penurias físicas y tragedias emocionales, me digo lo mismo. Yo puedo acabar así. Cualquiera puede. En el film vemos dicha situación a través de un personajes tan poco amable como Jonathan. Homofobo y racista, ademas de narcisista, el hombre ha logrado mantenerse a flote como buen superviviente. Hasta que la buena suerte se acaba y los amigos te dan la espalda porque ya no aguantan más anécdotas imaginarias. Antes de ir a un albergue y sentirse derrotado elegirá opciones que van desde dormir en su taxi hasta echarse sobre una rendija de aire caliente. A pesar de la amabilidad general que pueda desprender el film, muestra una realidad que tratamos de evitar con la mirada pero que vive en las mismas calles por las que paseamos.

Paul Weitz no hace un tipo de cine que me interese, pero reconozco mi cariño hacia ese relato sobre un Peter Pan moderno encarnado por Hugh Grant llamado “Un Niño Grande”, además de haber dirigido varios episodios de la muy recomendable “Mozart in the Jungle”. A parte de eso, pocas cintas de su filmografía salvaría de la quema. Afortunadamente en “La Vida de Flynn” el director ha decidido ser inteligente y apoyarse por completo en los actores, sin entrar en exceso en el drama de telefilm que se llega a rozar en varias ocasiones. Sencillez y honestidad ante todo, Weitz adapta el libro del propio Nicholas Flynn con acierto, alternando los discursos y puntos de vista de los dos protagonistas, además de mostrar de forma veraz la vida en un albergue para gente sin hogar.
Como he dicho, lo más importante del film son los actores. Antes de todo citar que la presencia de Julianne Moore es meramente anecdótica pero más que suficiente para describir a esa madre sacrificada. Y es que la mirada de la actriz vale por mil líneas de diálogo. Lily Taylor, esposa de Nick Flynn en la vida real, participa brevemente como colaboradora del centro. Me da gusto volver a reencontrarme con Wes Studi como el Capitán del recinto. Olivia Thirlby esta muy convincente como otra colaboradora del centro que se convertirá en interés romántico del protagonista, aunque no vivirán una historia de amor de manual. Son Paul Dano y Robert De Niro quienes se llevan todas las miradas. Dano ya ha demostrado su versatilidad en diferentes proyectos y aquí está notable como ese joven perdido y conflictivo que ha crecido sin una figura paterna y que posee un don especial para la escritura. El actor transmite toda la tormenta emocional de su personaje a la perfección mediante una mirada expresiva. A su lado De Niro vuelve a sus buenos tiempos con un personaje arrogante y malhumorado a la par que triste. Y es que su Jonathan, a pesar de todos sus defectos, es un cristal roto, un barco que se perdió hace mucho tiempo y no es capaz de encontrar el rumbo. Los continuos cambios de humor del personaje, propios de su inestabilidad psicológica, están perfectamente representados por el actor, que brinda una de sus mejores interpretaciones en los últimos años.

En mi opinión hubiese sido mucho más acertado el título original del libro de Nick Flynn en que se basa, “Otra Noche de Mierda en Esta Puta Ciudad”, acorde tanto con la realidad de los sin techo como con el estado emocional que vive el protagonista a lo largo de la historia.
“La Vida de Flynn” tiene cubierta de telefilm pero posee más que otras muchas cintas dramáticas.

Lo Mejor: De Niro y Dano. La realidad que muestra.

Lo Peor: Su aroma telefilmico.