PosterUNCLEEl cine de espías tuvo gran protagonismo durante 2015. No sólo la cuarta aventura de James Bond con el rostro de Daniel Craig ni la quinta de Tom Cruise como Ethan Hunt acapararon toda la atención. También lo hicieron la estupenda “Kingsman”, la cómica “Espías” y, en menor medida, la presente adaptación cinematográfica de la serie de los 60 “The Man from U.N.C.L.E.” (en España, “El Hombre de CIPOL”). Lamentablemente, la cinta dirigida por Guy Ritchie fue la que menos recepción comercial obtuvo.

Años 60. Napoleón Solo, agente de la CIA, e Ilya Kuryakin, del KGB, se ven obligados a trabajar unidos para lograr detener a una temible organización secreta que está a punto de lograr la bomba atómica.

Parece que antes de involucrarse en las aventuras artúricas que, espero, nos lleguen el próximo año, Guy Ritchie aceptó éste encargo de Warner Bros continuando una línea que ya había desarrollado con éxito en sus dos entregas de Sherlock Holmes. La buddy movie. Así, el que fuera el director que renovó el cine criminal, callejero y macarra, londinense, sigue queriendo echar la vista atrás para narrar una historia que hable de compañerismo entre dos polos opuestos.
Los dos personajes protagonistas, como sus respectivos países, son enémigos a los que la necesidad, y las órdenes, obligan a trabajar juntos por un objetivo común. Cierto, la película debe girar en torno a la relación entre éstos dos agentes y cómo logran superar sus diferencias en el transcurso de la misión. Y ahí tenemos el fallo del film. La falta de química entre los dos personajes. No sabría decir si es por culpa del guion, que juega de forma acertada con la ambigüedad que puede existir en su relación por medio de conversaciones más referidas al vestuario que a sus oficios de agentes secretos, o por la elección de los actores. Casi me decantaría más por lo segundo, ya que, aunque Cavill sigue luciendo de maravilla el porte superheroico con cierto toque Bond y Hammer está divertido encorsetado en la frialdad soviética, no logran un vínculo entre ellos. Las frases que se lanzan no encuentran la respuesta adecuada más allá de una mirada fría. El resultado es que vemos juntos a dos modelos que quedan muy bien en cámara pero a los que le falta profundidad emocional. He ahí el único (y grave) error del film, porque por lo demás estamos ante una película muy disfrutable.

Antes de que Ritchie aceptara la propuesta de Warner, el proyecto estuvo en las manos de Soderbergh e iba a estar protagonizado por Clooney (otro gallo hubiese cantado a nivel interpretativo, me lo imagino al lado de, por ejemplo, Pitt como Kuryakin), pero, lo que siempre pasa, retrasos en el rodaje y falta de acuerdos hicieron que finalmente se optara por otro director conocido del estudio. Así, me imagino, Ritchie aceptaba rodar la adaptación de la serie a cambio de que su proyecto del Rey Arturo tuviese luz verde. Sea como sea, éste es uno de esos ejemplos en que el director finalmente escogido no me ha hecho imaginar cómo hubiese sido el film si lo hubiese rodado el inicialmente previsto.

A lo largo de la película encontramos más de una conversación que trata sobre vestuario, decoración o coches. Estilo, al fin y al cabo. Una palabra que estuvo muy asociada a la década en que se desarrolla el film, los 60. Así, Guy Ritchie decide confeccionar una película mediante un toque sixtie fabuloso, con especial cuidado en el diseño de producción y con un lenguaje visual que hace del montaje su mejor arma. Si antes he citado lo ajustadísimos que se encuentran los dos protagonistas principales y su, casi, nula química, también es justo decir que ello está perfectamente resuelto gracias a la planificación y el montaje que utiliza el director para narrar el film. Desde la primera secuencia, en el Berlín ocupado por los comunistas, Ritchie nos introduce en su juego visual, que al final es de lo que trata todo. Planos detalle, planos inclinados, picados, pantallas partidas, todo vale para narrarnos de manera vertiginosa, y cool, una historia que nos transporta de manera maravillosa a Italia durante ese periodo histórico.

UNCLEVikander

Más allá del festín audiovisual que propone Ritchie, éste consigue además secuencias con gran fuerza y envergadura. Para mi gusto, tres destacan por encima de todas. La primera, el baile en segundo término que se marca el personaje de Gaby mientras Ilya, que le da la espalda, trata de concentrarse en el tablero de ajedrez. Una secuencia de seducción genial. En la segunda también una acción que sucede en segundo término, en este campo casi fuera de campo, capta nuestra atención de la misma manera que la de Solo. El agente norteamericano se refugia en un camión mientras sus compañero soviético intenta vencer a los enemigos en una lancha. La canción Che Vuole Questa Musica Strasera remarca ese rescate con tintes incluso románticos que subraya esa ambigüedad antes citada. Por último tenemos la gran secuencia final de rescate en donde el montaje hace gala de la pantalla dividida en varios planos de forma excepcional para relatarnos la misión coronada con una vibrante persecución. Una sensacional secuencia de acción.

El propio Ritchie firma el guion junto al guionista de la primera aventura de “Sherlock Holmes”, Lionel Wigram. No es un mal libreto, pero si demasiado similar en su desarrollo al de cualquier otra producción de espías. Citar a James Bond parece obligatorio en este caso, ya que el mismísimo padre de 007, Ian Fleming, colaboró en la creación de la serie. Así, no es raro encontrar en el film más de un detalle común con las aventuras de Bond, como por ejemplo el momento de la tortura o esa isla en forma de media luna que sirve de guarida para los villanos.
El apartado de producción está cuidado al detalle, al igual que el musical, con canciones de la época. Aunque lo que más me fascina de la música es la composición de Daniel Pemberton. Este joven compositor, poco a poco, se está haciendo un nombre de manera merecida, y para ésta ocasión se atrevió a crear temas que me hicieron rememorar los temas de western del mejor Morricone.

Ya he hablado previamente de Cavill y Hammer, demasiado ajustados, pero afortunadamente junto a ellos hay auténticos talentos que brillan en cada aparición. La maravillosa Alicia Vikander enamora desde su primera aparición manchada de aceite de motor. La recién ganadora del Oscar se muestra tan misteriosa como seductora en la piel de Gaby, el instrumento con el que lograr entrar en la organización criminal. Si ya su mirada es de las que derriten, su baile en la habitación de hotel logra que nos rindamos a sus pies. Elizabeth Debicki utiliza su estilizada belleza y sus resplandecientes ojos azules para dar vida a la malvada Victoria. Hugh Grant participa dando vida a Waverly, y reconozco que estoy comenzando a apreciar más al que fuera protagonista de “Cuatro Bodas y un Funeral”. Jared Harris vuelve a ponerse a las órdenes de Rithice tras dar vida a Moriarty para ejercer como jefe de Solo.

La película hubiese merecido mejor suerte en taquilla y, tal vez, podriamos disfrutar de una segunda parte como bien apunta su final. Como curiosidad el nombre de Napoleón Solo es además el de un grupo de Granada, aunque no estoy seguro si lo eligieron como homenaje al personaje de la serie.

“Operación U.N.C.L.E.” es una remarcable película de espías gracias a su estilo visual y a la calidez que desprende Vikander. Muy divertida y Cool.

Lo Mejor: Alicia Vikander. Su estilo visual. El Montaje. La Banda Sonora.

Lo Peor: La química entre Cavill y Hammer.