Apollo 13, de Ron Howard

ApolloPosterRecuerdo cuando mi padre me llevó a ver “Apollo 13” al cine. Contaba con doce años, y me gustaban las películas del espacio. Ya entonces también me gustaba ver películas protagonizadas por Tom Hanks. Pero mi sensación viéndola fue de tedio. Si, me aburrió ver “Apollo 13” en cine. Ahora, veinte años después vuelvo a verla y entiendo por qué no me gustó. Apuesta por la objetividad en el desarrollo del plan de rescate. Y cuando era niño, la palabra objetividad y todo lo relacionado con ella aún me sonaba a chino.

El Triunfo del Fracaso

1970. Tras el éxito de la Apollo 11, la nave Apollo 13 es enviada a la Luna para una misión de seis meses. Sin embargo, en la travesía de ida, una explosión en el sistema de oxigeno provoca un fallo en los sistemas. La tripulación, con ayuda del control de Tierra, deberá luchar contrarreloj por regresar a casa.

Existe un cierto odio generalizado hacia Ron Howard, cuando no debería ser así. Howard se ha criado bajo el manto de Hollywood, y a causa de ello, hace el cine que hace. Bien que ganara el Oscar por una de sus películas más decepcionantes o que encontremos entre sus títulos ladrillos como “El Grinch”, pero lo que no se puede negar es que sabe estar a la altura de lo que el proyecto requiere. Es un artesano, al fin y al cabo. Uno de esos directores con oficio al que es fácil recurrir para salvar cualquier proyecto. Y “Apollo 13” es una obra ejemplar de artesanía clásica.

Antes he dicho que no me gustó la película siendo niño por su objetividad en la descripción de cómo fue llevado a cabo el regreso de los astronautas. Pues bien, hoy puedo decir que es de lo mejor que he visto en cine de situaciones de emergencia espaciales. Desde el momento en que se produce el fallo que desencadena la tragedia todo es una cuanta atrás por mantener vivos a los protagonistas y traerlos de vuelo. Y eso nos es narrado haciéndonos participes de la angustia de los personajes. Sintiendo su miedo en el espacio, y la presión en la tierra. He ahí el mayor triunfo del film. Y, por mucho que digan los detractores de Howard, lo narra con maestría y elegancia, aprovechando el uso de los efectos especiales para ponerlos al servicio de la historia y hacer creíble tamaña hazaña espacial.
Destaca el hecho de que la cinta no narre un éxito espacial, sino un fracaso. Pero ese fracaso fue aprovechado para realizar un éxito, salvar a los tripulantes de la nave. Ahí encontramos una de las características propias del cine holywoodiense, elogiar el espíritu americano. Y si, el trabajo en equipo que desarrollan los miembros de la NASA inspira y emociona, tanto como su desenlace. Claro que dentro de esa elegía hay un ligero fallo, aunque esté acorde a lo que se quiere narrar. Y son esos momentos tan puramente americanos. No tildaré a la cinta de americanada, pero sí me crispan un poco las secuencias en que se muestra con excesiva amabilidad a los ciudadanos reunidos en casa de Jim Lovett apoyando a su mujer e hijos. American Way of Live. Pero, como ya he dicho, es acorde al espíritu elegíaco del film.

La primera secuencia en casa de los Lovett me parece ejemplar. En ella se nos presentan a casi todos los protagonistas y nos los describen con leves detalles. Se encuentran reunidos entre familiares y amigos para presenciar el momento en que Neil Armstrong pisó la Luna por primera vez. Tan histórico momento no se nos muestra como otras tantas veces, sino que lo vemos a través de los ojos de Jim Lovett, quien años atrás estuvo a punto de lograr semejante proeza. Un primer plano de Tom Hanks nos describe el instante en que es testigo del acontecimiento, a la vez que nos describe todas las emociones que pasan por Lovett en ese momento, pasando de la admiración y el orgullo a la decepción, e, incluso, la envidia. Elegancia y clasicismo en esa breve primera secuencia. Y así sigue el director narrando todo el primer bloque hasta el despegue de la nave. Con planos elaborados y un ritmo cuidado mediante un montaje sensacional. Ya en el espacio entramos en el terreno de la aventura y supervivencia propiamente dichas, y ahí es cuando Howard saca toda la artillería en cuanto a nervio narrativo. No creo que me equivoque se digo que me parece su película mejor acabada formalmente, y eso que de su cosecha me gustan varias.

HarrisApollo

El guion escrito por William Broyles Jr. y Al Reinert respeta los hechos que sucedieron aquel 1970 y juegan con la superstición que levantaba el número que llevaba inscrito la nave. Así, desde el principio de la misión, todo parece evocarse a un fracaso. El primer equipo de la nave es sustituido por el suplente de Lovett; el brillante, y después esencial para el rescate, Ken Mattingly es apartado de la misión por temor a que padezca sarampión; Marilyn Lovett perdiendo su anillo de casada en la ducha en una de las mejores secuencias de la cinta. Todo parece ir orientado para remarcar esa naturaleza de gafe que tiene el trece, eludiendo cualquier representación de lo que fue la carrera espacial contra los rusos, aunque se cita que ganaron al llegar a la Luna. Además me gusta cómo personifican en Lovett la naturaleza de fracaso y triunfo del film. Al principio obsesionado por poder lograr por fin poner un pie en la luna, para después, en plena tragedia, desear volver a casa. Su sueño estuvo cerca, pero no pudo hacerse realidad por unos kilómetros.
Sin duda alguna uno de los puntos fuertes del film es su Banda Sonora. El añorado James Horner tuvo un gran año en 1995. No sólo compuso música a ésta cinta espacial, sino también a la aventura escocesa de Mel Gibson titulada “Braveheart”. Y ambas composiciones son de los mejor que realizó el compositor. Para “Apollo 13”, Horner sigue la línea clásica de otro grande como es John Williams, destacando la naturaleza patriótica del film mediante redobles de tambores y una melodía elegíaca. La seña de identidad Horner se palpa, por supuesto, e incluso se pueden apreciar acordes que utilizaría para la posterior “Titanic”, por la que finalmente fue premiado con el Oscar.

Todas las entrevistas que se realizaron a Tom Hanks en la promoción del film contenían la misma pregunta. ¿Se veía alzando por tercera vez consecutiva el Oscar? Hanks acababa de convertirse en el segundo actor tras Spencer Tracy en ganara dos Oscar como Mejor Actor de forma consecutiva y veían este film como otra nueva oportunidad para que el niño bueno de America volviera a ganar. Sin embargo Hanks no recibió ninguna candidatura con justicia. Al contrario que en sus anteriores films, aquí él no es la estrella absoluta ni la que se lleve todo el foco de atención, sino que es otro miembro más del equipo que realiza su función con total eficacia, representando una vez más al americano de a pie que puede llegar a convertirse en un héroe. Para mi gusto no es de sus mejores interpretaciones, aunque esté más que entregado y cite el memorable “Houston, tenemos un problema”. A su lado Bill Paxton y Kevin Bacon componen un duo de compañeros que vivirán sus diferencias en plena crisis. Ambos se encuentran cómodos y en la estela de profesionalidad impecable que han mostrado a lo largo de su carrera. Kathleen Quinlan es la conexión emocional del film, la que padece el drama humano de tener un familiar cuya vida depende de un hilo. Una estupenda interpretación llena de sentimiento. El gran Ed Harris está impecable como el director de tierra de la misión Gene Kranz, un hombre respetado y firme que no se rinde por traer de vuelta a los astronautas. Harris ya protagonizó otra célebre película espacial como es “Elegidos para la Gloria”, lo que puede justificar su presencia aquí como homenaje a la misma. Gary Sinise repite junto a Tom Hanks en un film dando vida a Mattingly. Como siempre, está a la altura, ya que es un gran actor que hubiese merecido mejor suerte que la de protagonizar series de televisión.

La cinta fue un éxito de crítica y público con la cual Howard parecía entrar en una nueva etapa de su carrera. Fue una de las favoritas en los Oscars de 1995, siendo nominada a nueve de as que ganaría Sonido y Montaje. Y es que, aunque fuese una película modélica y perfecta para ganar, tenía que combatir contra William Wallace. Y ahí, poco tenía que hacer.
“Apollo 13” es un film ejemplar a nivel visual y sonoro. Una de las películas que han narrado un hecho espacial con mejor acierto. De los mejores títulos de su director.

Lo Mejor: Su clasicismo cinematográfico. La Banda Sonora.

Lo Peor: Las, por otro parte obligadas, secuencias tan americanas.

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2 pensamientos en “Apollo 13, de Ron Howard

  1. Ron Howard es capaz de lo mejor (Frost/Nixon, Rush, Willow, Apollo 13) y de lo peor (El código Da Vinci, ¡Qué dilema!), pero como tú dices es un gran artesano. “Apollo 13” es uno de sus mejores films, aún siendo predecible, mantiene siempre el interés, el reparto es de lo más sólido, los medios técnicos están a la altura y Howard está bastante inspirado con la cámara. Un gran blockbuster de Hollywood.

    Pd: ¡Muy buena reseña, como de costumbre!

    Saludos.

    • Pues si, Ron Howard puede dar una de cal y otra de arena, pero no me parece merecedor de llevar la etiqueta de apestado. “Apollo 13” es una maravilla que merece la pena reivindicarse.

      Gracias por comentar Rodi!

      Un saludo!

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