GravityPosterUno de los proyectos más ambiciosos de los últimos años tuvo origen en la cabeza del director mexicano Alfonso Cuarón. Se trataba de una aventura que narrara la supervivencia de una astronauta, tras un accidente al reparar con su equipo un satélite, y su lucha por regresar a casa. Para levantar el proyecto Cuarón busco como aliados a grandes estrellas de Hollywood. Así, en un primer momento la idea del director era la de contar con Natalie Portman y Robert Downey Jr., quienes, según dijeron por motivos de agenda, no pudieron subirse a la nave. Tras barajar otras opciones finalmente eligió a Sandra Bullock y a George Clooney, consiguiendo así la aprobación de Warner Bros. para realizar un film que marcaría un hito cinematográfico.

Los mayores ataques que recibió el film fueron hacia su historia, de una sencillez patente al narrar una típica aventura por la supervivencia llena de innumerables obstáculos. Tampoco ayuda la inverosimilitud del personaje principal, una doctora que se encuentra en el Espacio ayudando a ¿qué?. No queda del todo claro. Y da igual. “Gravity” no trata de ser un discurso verídico sobre la vida espacial por mucho que se cuidarán los aspectos técnicos del movimiento de los astronautas y se representara a la perfección la órbita terrestre. La cinta narra el camino que emprende la Dra. Ryan Stone por lograr superar el pasado. Así, se podría interpretar el film como una especie de viaje psicológico a la mente de la protagonista, con todos los obstáculos que encuentra por su supervivencia como metáforas del duro proceso de recuperación emocional que debe recorrer. Es una interpretación algo rebuscada, es posible, pero me hace disfrutar más del film y de momentos como la reaparición de Clooney cerca del tramo final.

Para mi gusto la imagen más representativa del film se haya en el instante en que Stone consigue entrar en la base y se desnuda quedando suspendida en posición fetal como si estuviese dentro de un vientre. Muerte y renacimiento descritos en un solo plano lleno de absoluto lirismo. Junto a ella encontramos otros instantes a lo largo de los cerca de noventa minutos que dura la experiencia en donde queda patente quién es la autentica estrella del film, el director. Alfonso Cuarón ya demostró su perfección técnica con esa representación tan veraz como terrorífica del futuro en “Hijo de los Hombres”. En “Gravity” da un paso más mediante un discurso cinematográfico que tiene en el plano secuencia su mayor exponente. Cuando anunció el proyecto, Cuarón ya advirtió cuál era su intención en la apertura del film. Rodar un plano secuencia de 17 minutos. Y lo consigue. En esos 17 primeros minutos no solo consigue presentar a los dos personajes protagonistas y encuadrar perfectamente la acción en el espacio, sino que nos introduce en la historia mediante un trabajado uso del 3D. Así no solo consigue que “Gravity” sea una espectacular película, sino una experiencia sensorial en que nos sintamos sumergidos por completo y creamos estar flotando en gravedad cero.

Gravitymage

En un nueva muestra de talento, y ego, Cuarón describe cada escena por medio de grandes planos secuencias en que las virguerías visuales deslumbren. Así pasa de un plano general a un primerísimo primer plano o un plano detalle de los ojos dentro del casco. El director mexicano plantea el film como una montaña rusa donde cada nueva cuesta es más pendiente que la anterior. Nuestra protagonista no descansará un minuto, y cuando lo haga será cuando su vida más penda de un hilo. La angustia del personaje y todo su recorrido están narrados a la perfección llegando a alcanzar instantes propios del cine de suspense más clásico. Claro que dentro de tanta parafernalia visual sobrecogedora, existen momentos en la línea de la citada escena del feto. Tal es el caso de la conversación radiofónica, o cómo una voz, por extraña que parezca, puede ser una luz en la oscuridad.
Como siempre Cuarón se asocia con el gran Emmanuel Lubezki para conseguir hacernos creer que estamos en el espacio. El uso de la luz del sol, así como las diferentes iluminaciones de los interiores, aportan credibilidad al relato. También el uso del sonido es muy remarcable. Como bien se ha demostrado en el espacio es imposible que se escuche nada, ni siquiera una explosión gigantesca. Así, “Gravity” posee un nivel sonoro cuidado al detalle, donde sólo escuchamos lo que reciben los astronautas. Esta sensación pierde algo de fuerza con la inserción de la Banda Sonora compuesta por Steven Price, la cual, a pesar de ser de gran nivel y subrayar los momentos dramáticos de forma notable, ensucian el objetivo de demostrar el gran uso de sonido que se realizó. Así, poco después del estreno del film, se reestrenó y comercializó en Blu-Ray una nueva versión con la posibilidad de verlo sin la Banda Sonora. Una opción bastante interesante.

Si bien Cuarón es el físico del film mediante su perfecta y grandilocuente caligrafía cinematográfica, Sandra Bullock es el corazón, la conexión emocional con la historia. Aunque su trabajo fue promocionado mediante el sacrificio físico que tuvo que hacer para dar vida a Stone, es su interpretación contenida y honesta la que logra que sintamos empatía por ella durante todo el film. Sin riesgo a equivocarme, diría que es su mejor interpretación. A su lado George Clooney funciona como personaje simpático y de relajación en una breve participación. Es Clooney, en su versión puro carisma y simpatía. Como, imagino, guiño a “Elegidos para la Gloria” y “Apollo 13” se contrató a Ed Harris para dar voz al control de la misión.

“Gravity” fue todo un evento cinematográfico en 2013. Una de esas películas para disfrutar en una sala de cine. Los Oscars la recompensaron con 7 estatuillas, incluyendo la de Mejor Director para Cuarón. Al año siguiente su compatriota y amigo Iñárritu le daría replica marcándose un enorme plano secuencia en la también notable “Birdman”.

Lo Mejor: Es toda una experiencia. Sandra Bullock.

Lo Peor: Su sencillez. Fuera de una sala de cine pierde su potencial.