Jason Bourne, de Paul Greengrass

BournePosterDos meses llevaba sin pisar una sala de cine, concretamente desde ese divertimento titulado “Dos Buenos Tipos”. Y es que este verano está siendo un enorme desierto donde es harto complicado encontrar un oasis fílmico que sacie la sed que provocan las altas temperaturas que vivimos. Mi mayor esperanza veraniega era el esperado regreso del agente amnésico interpretado por Matt Damon. Lástima que el resultado diste de la calidad de sus predecesoras.

Jason Bourne vuelve a dar señales de vida cuando se descubren más pistas sobre su pasado previo a ser reclutado por Treadstone.

Cuando me refiero a las cintas predecesoras eludo aquel intento de 2012 de proseguir la Saga sin la participación de Damon y Greengrass titulada “El Legado de Bourne”. Aunque parecía un movimiento comercial interesante querer ampliar el Universo cinematográfico de Ludlum con un nuevo personaje, el film no conseguía pasar de ser un thriller curioso con caras conocidas. En la película presente, y tras años mareando la perdiz, se vuelve al redil. Esto es, regresan los implicados que hicieron de Bourne un personaje esencial dentro del Cine de Acción del presente Siglo. Y lo hacen sin ensuciarse mucho las manos, siguiendo las normas de forma rígida.
No hay sorpresa en “Jason Bourne”. Ahí está el mayor problema. La historia sigue desenmarañando operaciones secretas de la CIA a la par que va añadiendo nuevas piezas del rompecabezas a la historia del protagonista. En su anterior aventura, Bourne daba por zanjado su vía crucis por descubrir quién fue. La Historia se cerraba a la perfección. Ahora rizan el rizo haciendo complice de su creación a su propio padre. Parece que en Hollywood cuando se quiere hablar de orígenes siempre hay que tirar de lazos familiares. No me parece mala idea, pero sí mal ejecutada dentro del film. Con respecto al gran villano de la Saga encarnado en la CIA hay que decir que vuelven a utilizar a un nuevo Director que conoce mucho sobre el protagonista y que busca por todos los medios eliminarlo. Para ello recurre a un activo que, por fin, posee protagonismo a lo largo de todo el film y no es sólo un terminator al que deba enfrentarse Bourne al final de la película.
Como novedades introducen dos personajes con vigencia en pleno mundo actual. Si bien la Saga Bourne siempre ha estado muy en consonancia con los tiempos actuales, en ésta ocasión fijan la vista en el tema Snowden y en el poder que tienen las redes sociales en la vida diaria, convirtiéndose en caballos de troya para lapidar la privacidad personal. El gurú informático, cruce de Zuckerberg y Steve Jobs, se debate entre lo correcto por el bien de sus usuarios y el miedo implantado por la CIA para que ejerza su deber patriótico de proteger el Mundo. Por otro lado tenemos a la nueva jefa de ciberseguridad de la CIA, la mejor incorporación del film a la Saga. La joven estudia todos los puntos de la situación y busca el mejor resultado para la misión, como para su carrera. Sabia nueva para renovar una Agencia que sigue enraizada en el pasado, aunque ello no signifique que sea para mejor. Para crearla parecen haberse inspirado en la Carrie Mathison de “Homeland”.

Vayamos a la razón principal por la que un servidor asistía entusiasmado a ver el film. Regresaba Paul Greengrass. El director británico fue el culpable de convertir las películas de Bourne en auténticos espectáculos de acción mediante su cámara nerviosa y un ritmo endiablado a base de planos cortos. En ésta ocasión ese estilo sigue palpable, pero sin ser tan efectivo, resultando en varios tramos demasiado mareante y caótico. De hecho pareciese que el film ha sido dirigido más por un imitador de Greengrass que por él mismo.

BourneVikander

El ritmo frenético persiste, pero con un resultado un tanto forzado, lejos de la rabia y la emoción de “Ultimatum”. Claro que hablar de aquella es hablar de una de las piezas de artesanía más perfectas del cine de acción. A pesar de ello, la espectacularidad continua con secuencias tan vibrantes como la persecución en Grecia, la misión en Londres o el final en las Vegas, donde se tira la casa por la ventana en términos destructivos. La acción física vuelve a ser seca y palpable, acompañada de nuevo por la música de percusión de John Powell.
Por primera vez Tony Gilroy no aparece acreditado como guionista, encargándose de ello el propio director en colaboración con Christopher Rouse. Se sigue utilizando a Jason Bourne como un nómada que ve en su creador a su mayor enémigo y que regresa siempre que lo ve acechando. Además introducen aspectos de la actualidad como la inestabilidad social en Grecia o la presencia de las redes sociales que hacen del mundo un lugar más globalizado de lo que ya es. Si bien las cintas basadas en el personaje creado por Ludlum no han brillado en lo que respecta a sus guiones, he de decir que en ésta ocasión su trama me ha resultado demasiado descafeinada a pesar de los frentes que toca. Al menos, y como punto positivo, es mejor que lo mostrado en “Legacy”, la oveja negra de la Franquicia.

Matt Damon es el gran reclamo de la película. Regresa el auténtico Jason Bourne, el monstruo de Frankenstein que se enfrenta a su creador por saber quién es. Y, de nuevo, Damon le implanta su rostro hierático de pocos amigos, con unas pocas canas. Claro que los años no pesan en el personaje, que sigue demostrando su habilidad en las persecuciones y los enfrentamiento cuerpo a cuerpo. Al igual que Greengrass, Damon parece ejercer su rol un tanto por obligación, pero siempre con profesionalidad. A su lado destaca la reciente ganadora del Oscar, Alicia Vikander, cuya gélida belleza se encuentra acorde con la naturaleza de su personaje, que camina sobre la fina línea del bien y el mal, consiguiendo crear la duda en el espectador en todo momento. Tommy Lee Jones da vida al nuevo director de la CIA sin despeinarse, tirando de presencia. Lo mismo que Vincent Cassel para encarnar al sicario rival de Bourne. Julia Stiles recupera a Nicky para levantar la manta y dar comienzo a la acción.

Si bien siempre he defendido que una Saga debe ser fiel a su marca de identidad también es cierto que según las circunstancias pido más o menos de una película. “Jason Bourne” es una decente película de acción cuya talón de aquiles es haber ido a lo seguro repitiendo a pies puntillas la formula creada. Espero que el personaje de Vikander sea un punto de inflexión y, en caso de continuar, otorgue a futuras entregas novedades que vayan más allá de lo estilístico e impidan que cada nueva película de Bourne sea más de lo mismo.

Lo Mejor: El personaje de Vikander. El tramo final de Las Vegas.

Lo Peor: La fórmula se repite argumental y formalmente.

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2 pensamientos en “Jason Bourne, de Paul Greengrass

  1. Muy de acuerdo en todo lo que dices. Es una buena película de acción, pero han seguido a pies juntillas lo ya expuesto en películas anteriores y no han innovado nada. La acción funciona, pero no sorprende. Y ya no se respira aquella tensión de las dos entregas filmadas previamente por Greengrass. Una lástima, ya que esperaba mucho de esta película, pero aún así no está mal.

    Saludos.

    • Efectivamente Rodi, era la gran esperanza del Verano para mí (al final ha conseguido suplirla “Star Trek”), y quedó en algo entretenido sin mucho nuevo que aportar. Es una pena que teniendo a Greengrass y Damon de nuevo no hayan alcanzado cotas previas.

      Gracias por comentar!

      Un saludo!!

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