shakespeareposterNo son pocas las ocasiones en que la Academia de Cine de Hollywood ha premiado películas que fuesen cuestionadas a pesar de que en el momento de su estreno obtuvieran buena recepción. Ejemplos hay muchos, siendo uno de ellos el de 1998, cuando teniendo el Desembarco de Normandia de manos de Spielberg, el regreso de Malick por todo lo alto con “La Delgada Línea Roja” o la visionaria “El Show de Truman” (ninguneada ésta última en los apartados de Película y Actor), se decidió premiar a la simpática “Shakespeare in Love”. Si, a veces los Oscars más que alzar al Olimpo del Cine títulos, los estigmatizan. Sin embargo, en el caso citado entiendo, e incluso justifico, el que la premiasen, pues dicha decisión tiene mucho que ver con los temas de la cinta.

1593. Will Shakespeare es un joven dramaturgo que busca alcanzar la fama de otros contemporáneos. Sin embargo, ha entrado en una crisis creativa de la que parece no poder salir hasta que se cruza en su camino Viola de Lesseps, quien lo inspira para escribir su nueva obra, “Romeo y Julieta”.

“Shakespeare in Love” es una cinta primordialmente romántica que narra la historia de amor prohibido entre el joven dramaturgo y la dama de alta cuna prometida contra su voluntad con el propietario de unas tierras en Virginia. Así se logra hacer un paralelismo con la obra en cuestión que el autor escribió por aquellos tiempos y sobre la que gira todo el argumento.
Si por algo me gusta la cinta de John Madden es por su recreación del teatro isabelino. Sea más o menos verídica, lo cierto es que es un reflejo bastante certero en lo que respecta a la ausencia de mujeres en el mundo teatral, y en la forma que se tenía de montar las obras, con actores improvisados sacados de tabernas o amigos a los que hacer favores. Además se muestra el mundo empresarial que siempre ha rodeado al mundo del espectáculo, con los mecenas (hoy, productores) buscando siempre un beneficio de la obra que satisfaga tanto al público como a sus bolsillos, y de paso les ayude a saldar deudas. Si, la película posee un tono contemporáneo al describir el funcionamiento del teatro por medio de los mandamases, además de jugar con la idea de tener a una mujer dentro del elenco interpretativo y, de la misma forma que en las obras cómicas de la época, introducir una mayor trama de enredo.
Antes he citado el tono certero con que se representa la época del bardo más famoso de la Historia. Y si, la cinta, cómo no podía ser de otra manera, tiene guiños de guion a obras suyas más allá de la citada protagonizada por los Montesco y Capuleto. Se pueden vislumbrar soliloquios de Hamlet, del Mercader de Venecia y alusiones a obras ya escritas del autor como Henry V y Titus Andronicus. Además se muestra la notoria superioridad en el teatro que poseía Christopher Marlowe en ese momento, y cómo ésta provoca envidia, a la par que admiración, en el joven Will.

El toque contemporáneo viene dado además por la representación de varios personajes, además del productor (sobre el que hablaré en breve). Por un lado tenemos a Ned, el primer actor de la compañía, toda una estrella que encabeza los repartos más importantes. Un Tom Cruise de la época como lo describió el actor que le dio vida, Ben Affleck. Luego encontramos a Viola, la protagonista, a la que, para jugar con la trama y, de paso, hacer otro guiño a otra de las célebres obras del bardo como es Noche de Reyes, se la traviste e infiltra como actor dentro del elenco. Por último tenemos a Shakespeare, aquí aún un joven que llegó de Stradford buscando fortuna en el mundo teatral. Si bien existen múltiples lecturas sobre la autoría de sus obras (“Anonymous” de Emmerich juega con esa premisa”) el retrato que se hace es el de un joven inquieto que busca desesperadamente la inspiración para poder escribir, y, cómo no, la encuentra en el amor.

Shakesinlove

¿Por qué entiendo que la película ganase los premios más importantes del año? Por lo mismo que Romeo y Julieta consigue convencer en la trama de la película al populacho y la realeza. Llega al público y, lo más importante, acerca una de las figuras más importantes de la literatura a las grandes masas. De la misma forma que el personaje al que da vida Tom Wilkinson en el film, en la realidad me imagino a Harvey Weinstein observando lo que tenía entre manos y moviendo todos los hilos posibles para volver a triunfar en los Oscars dos años después de “El Paciente Inglés” (y con otro Fiennes en el reparto). Porque no hay que engañarse, a pesar de la buena mano de John Madden con los excelentes actores que protagonizan la cinta, el precursor del proyecto es el productor, mediante su desaparecida Miramax (que grandes títulos nos dejó). De hecho, y remarcando más ese paralelismo entre película y realidad, al igual que en la cinta el dueño del Globe cede su teatro a los miembros de la Rosa para representar la obra, aquí Weinstein se asocia con Universal para desarrollar el proyecto. Las alianzas acabaron provechosas en ambos casos.

Para dirigir el film se eligió al británico John Madden, que ya había jugado con el cine de época en “Su majestad Mrs. Brown”. De manera tan sencilla como efectiva, Madden muestra la sociedad donde transcurre la historia apoyándose en su mejor arma, un reparto sobresaliente que eleva el producto por encima de sus posibilidades. Ni que decir tiene que Gwyneth Paltrow por fin logró transmitir la candidez y la pasión por medio de Viola de Lesseps, y de paso se alzó con un Oscar tan discutible como el de la misma cinta. Joseph Fiennes por su parte cumple con la difícil labor de dar vida al bardo de Stradford en el que fue uno de sus primeros papeles. El pobre no tuvo la suerte de su hermano Ralph, y salvo éste, y el rol de “Enemigo a las Puertas”, lo demás en que ha participado ha resultado un fracaso (¿Alguien recuerda Flashforward?). Claro que mi debilidad son los secundarios. Comenzando por ese soberbio (como de costumbre) Geoffrey Rush que da vida al dueño de la Rosa de manera genial, robando escenas allá donde aparece. Lo mismo que un Tom Wilkinson tan prominente como de costumbre, y un Ben Affleck que nunca llega a estorbar. Y qué decir de Colin Firth, pocos podíamos imaginar que años después se convertiría en un actor de referencia hasta dentro del cine de acción. Su Lord Essex es tan repugnante y odioso que nada tiene que ver con su posterior Darcy. Y bueno, Judi Dench es otro cantar, ocho minutos le bastaron para que le diesen el Oscar como Secundaria por interpretar a la Reina Elizabeth, rol que tuvo mucho protagonismo aquel año con la cinta protagonizada por Cate Blanchett, la cual compartía con esta varios miembros del reparto.

El guion escrito por Tom Stoppard y Marc Norman desprende simpatía e ingenio en sus diálogos, a la par que, como he citado anteriormente, crea un toque actual para la historia y sus personajes, además de utilizar el amor como fuente de inspiración y empuje para la creación artística. La Banda Sonora de Stephen Warbeck es preciosa y acorde a la trama, y ni que decir tiene que el diseño de producción, así como el vestuario, están a la altura.

No se puede decir de ninguna manera que “Shakespeare in Love” sea una mala película. Tiene todo lo que se pueda buscar en una película de evasión. Comedia, amor, drama, duelos y un final emocionante. Todo ello ejecutado por un elenco fabuloso. Ah, y gracias a ella tenemos el divertido corto “George Lucas in Love”.

Lo Mejor: El reparto. La representación de la época.

Lo Peor: Tantos parabienes recibidos…