Demolition Man, de Marco Brambilla

demolition_manposterSiempre recordaré con cariño cuando fui a ver “Demolition Man” al cine. Fue la película inaugural en un nuevo cine en Granada que poseía seis salas y que fue cerrado a los diez años de su apertura en sustitución de otro dentro del mismo centro comercial (y, mucho me temo, correrá la misma suerte que su predecesor). La sala número 1 era gigantesca y la elegida para los grandes estrenos. Fue en ella donde presencié éste enfrentamiento entre Stallone y Wesley Snipes, y dónde descubrí a Sandra Bullock.

La película se abre en un, por entonces inminente, 1996 apocalíptico donde el crimen y la violencia se han apoderado de las grandes ciudades (representadas en el film por Los Ángeles). El criminal conocido como Simon Phoenix ha secuestrado un autobús lleno de rehenes. Para detenerlo el único hombre capaz es John Spartan, un policía con bruscos modales al que se le conoce como Demolition Man por sus resultados destructivos en operaciones. Desafortunadamente, al capturar a Phoenix, se descubren a todos los rehenes muertos y Spartan acaba siendo también declarado culpable por el homicidio y condenado a la Crioprisión, en la cual permanecerá congelado en animación suspendida. Treinta y seis años después, Phoenix es despertado para la vista de su libertad condicional escapando en un nuevo mundo que no está preparado para sus tácticas violentas, lo que obligará al jefe de policía a reanimar a Spartan para capturarlo.
La cinta sigue el esquema de la mayoría de títulos protagonizados por action stars. El mejor policía del mundo tiene que capturar al villano más despiadado haciendo gala cada uno de sus habilidades de combate, así como de su capacidad lingüística por medio de frases lapidarias marca de la casa en este tipo de productos. Claro que “Demolition Man” va más allá de eso convirtiéndose en un correcto divertimento mediante su retrato de un futuro que adopta “Un Mundo Feliz” como referente absoluto.

Siempre he considerado el film como una comedia de ciencia ficción, y es por ello que me funciona. El situar a ese hombre de cromañón personificado por Stallone en una sociedad “idílica” dónde la violencia no existe y la educación infantil se ha implantado como modelo a seguir no tiene desperdicio, con momentos míticos como las multas por usar un lenguaje soez o maleducado. El 2032 del film puede parecer fantástico, pero en muchos detalles, y aquí es donde el film demuestra seguir poseyendo vigencia, se asemeja a hechos que estamos padeciendo actualmente, en especial en lo que se refiere a las relaciones humanas, dónde el contacto entre personas está prohibido. Hoy no resulta nada raro ver relaciones que se desarrollan por medio de pantallas de ordenador, con lo cual el film tampoco parece ir demasiado desencaminado mostrando ese coito entre Spartan y Lenina Huxley con cascos de realidad virtual. Porque si, en ese futuro idílico, también están prohibidas las relaciones sexuales debido a las enfermedades de transmisión sexual que por entonces estaban disparando las noticias en Estados Unidos. Pero no sólo el contacto físico, sino también la capacidad de elección a la hora de comer. Todos los restaurantes son Pizza Hut porque dicha marca ganó la guerra de franquicias (!!!!), pero no porqué la pizza sea el alimento predominante, al contrario, la alimentación se basa en productos de naturaleza vegetal. El tabaco, la carne, la sal, los juguetes no educativos, las canciones con mensajes de odio, pasión o tristeza, todo ello ha sido erradicado en busca de una sociedad perfecta, donde los seres humanos caminen bajo un mismo credo ideado por un gran maestre llamado Dr. Cocteau. Frente a ello tenemos a Spartan, cuyos modales cercanos al simio son mucho más humanos que todos los que demuestran los individuos del 2032, privados de cualquier libre albedrío.

demolitionman

La película triunfa por medio de ese reflejo que ya ideara Aldous Huxley, cuyo nombre se homenaje a través de la protagonista Lenina, una agente de policía fascinada por el Siglo XX y que impulsa la idea para que Spartan sea descongelado y vuelto a poner en circulación. Además, la película vuelve a jugar con la idea del miedo y cómo es el arma perfecta para los poderosos, con la cual controlar al pueblo. Así, dentro de la idílica Sán Ángeles de 2032, existen renegados, una resistencia que combate por la libertad de pensamiento y el libre desarrollo de la personalidad, y cuyo refugio son las cloacas. Una sociedad donde reina la paz es una utopia por muchos deseada, pero inadmisible cuando se anula por completo al ser humano y se le priva de poder pensar, sentir o elegir por sí mismo. Ahí es cuando la sociedad idílica pasa a ser una sociedad fascista.
Parece claro que “Demolition Man” traspasa su condición de blockbuster de acción y se convierte en una estimable comedia de ciencia ficción en donde el director Marco Brambilla se desenvuelve como buen artesano al servicio del productor Joel Silver con un producto acorde a los tiempos que imperaban por entonces en el cine de acción, con imágenes como Spartan/Stallone corriendo con Phoenix/Snipes a sus espaldas mientras todo explota tras él, primerísimos planos de los rostros del héroe y villano mientras sueltan frases lapidarias el uno contra el otro, o elementos cómicos introducidos ya no sólo por el contexto futurista donde despierta el protagonista, sino por personajes secundarios como el interpretado por el inaguantable Rob Schneider (con quien Stallone repetiría en la fallida “Juez Dredd”).
La película fue montada por un experto en el cine de acción como es Stuart Baird, aunque personalmente no lo considero de sus mejores trabajos, ya que muchas escenas están encadenadas de forma brusca, sin sentido del ritmo. La música de Elliot Goldenthal quedó eclipasada por la canción de Sting, aunque he de decir que muchos de los acordes del compositor para el presente film fueron reciclados para su trabajo en los Batman de Schumacher.

Del reparto, Stallone y Snipes hacen lo que mejor saben, tirar de carisma llena de asteroides en el caso del primero, y demostrar una labia incontenible mientras lanza patadas el segundo. La verdad es que Snipes siempre me ha gustado con su aspecto punky y su mala leche. Stallone es Stallone, y aquí está muy convincente como pez fuera del agua, cuya rehabilitación consiste ademas en (ojo) ser experto de costura. Sin embargo la mejor de la película es Sandra Bullock, que vio aquí su gran oportunidad para destacar. Si, me gusta la ingenuidad e ilusión que demuestra cada vez que Stallone suelta algo relacionado con el S. XX, además de personificar a las mil maravillas ese comportamiento infantil que se ha implantado en su sociedad. Después llegó “Speed”, pero eso es otra historia. Nigel Hawthorne es Cocteau, esa especie de gran Hermano ideador de la actual sociedad utopica. Benjamin Bratt es otro agente de policía, Bob Gunton es el jefe del cuerpo, y Dennis Leary el líder de la resistencia.

La cinta, como sucedía entonces, alcanzó fácilmente el número uno en taquilla y reportó un nuevo éxito a la carrera de Stallone. A pesar de haber envejecido un poco mal, sigue siendo un divertimento con líneas de diálogo míticas, y con uno de los mayores secretos de la Historia del Cine, ¿cómo se usan las tres conchas? Propicios días.

Lo Mejor: Su visión de una sociedad futurista no tan utopica (ni lejana a la nuestra). Sandra Bullock.

Lo Peor: Como cinta de acción, sólo cumple.

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2 pensamientos en “Demolition Man, de Marco Brambilla

  1. Otra gran reseña de otra gran película. Siempre me ha gustado y también recuerdo perfectamente el día que la vi en el cine y lo bien que me lo pasé con ella. Me encanta su tono irreverente y que en tiempos de corrección política como los actuales, sigue siendo de lo más vigente. Tal vez en los momentos de acción sea muy clásica, pero como película distópica y en el apartado de comedia es de lo más fresca y divertida. Para mi, una de las mejores películas de acción/ciencia ficción de los 90.

    PD. ¡Qué grande los de las tres conchas!

    Saludos.

    • Así es Rodi, las partes de acción no son de lo más memorable, sino su visión gamberra de un futuro que no parece distanciarse en muchos ámbitos de lo que estamos viviendo.

      Gracias por comentar!
      Un saludo!

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