Inferno, de Ron Howard

infernoposterRobert Langdon despierta en un hospital con amnesía. Junto a la doctora Sienna Brooks se verá envuelto en una carrera a través de Europa por impedir la propagación de un virus que destruya a más de la mitad de la humanidad.

Leí “Inferno” de Dan Brown por la misma razón que me puse a leer “El Código Da Vinci” y “Ángeles y Demonios”, se iba a realizar la película. Cierto es que no leo todos los libros que se van a adaptar al cine, pero en los casos citados lo hice porque el protagonista de las mismas es mi admirado Tom Hanks. Bien, ninguno de los libros de Brown me parecen una maravilla, ni siquiera, me atrevería a decir, buena literatura. El escritor vio un filón en aprovechar obras de arte y crear tramas conspiranoicas a través de ellas, de las cuales la más popular fue, por supuesto, la que tiene el famoso cuadro de Da Vinci de la Última Cena como eje polémico. A pesar de ser la segunda entrega de las aventuras del Profesor Langdon, fue la primera que se adaptó, llegando tres años después, en forma de secuela cinematográfica, “Angeles y Demonios”. Han pasado siete años desde aquella y Hollywood parece querer seguir explotando un filón que ha perdido fuelle.

Como ya sucediese en “Ángeles y Demonios”, en “Inferno” no se trata de descifrar un enigma milenario ni de poner patas arriba los cimientos sobre los que se ha sustentado la cristiandad, sino de impedir un acto vil que ponga en peligro a una multitud de personas. Así los libros, como las películas, están planteadas como carreras de obstáculos en donde se presenten enigmas milenarios con organizaciones secretas o poderosas (la OMS en la trama es casi como la CIA), y el protagonista demuestre todo su potencial académico para resolver los acertijos que se le presentan. En esta ocasión es Dante y su Divina Comedia el eje sobre el que gira todo y al que se debe recurrir para impedir un desastre de proporciones calamitosas.
Si hay algo que me gusta de “Inferno” es el motivo por el que el villano decide actuar de forma drástica. La superpoblación no parece ser un problema de primera línea que está en los medios, pero a la larga puede ser una de las razones por las que nuestra raza sufra consecuencias devastadoras. Por supuesto el tema da para un debate profundo y bien analizado del que carezco de conocimiento, y parece que Brown y, mucho menos, el guionista David Koepp tampoco. Prefieren dedicarse a hablar lo mejor posible sobre las obras de Dante y a crear persecuciones que resultan casi siempre inverosímiles o mal resueltas. ¿Quiere esto decir que la película me parece, como a otros muchos, un atentado cinematográfico? Pues hombre, no lo llamaría así, es más casi podría decir que la cinta ha cumplido un objetivo fundamental cuando me acerco a la sala de cine, me ha entretenido.

Lo bueno de acercarse a una adaptación de Dan Brown es que sabes lo que te vas a encontrar. Mi fidelidad a Hanks es suficiente para que vuelva a acercarme a ver la adaptación de una novela que, como he dicho, me pareció nefasta. Mucha gente pensará que soy masoquista. Tal vez. Pero reconozco que la película, por muy mala que sea, llega a ser mejor que el libro. Sucede como las dos ocasiones anteriores, si se parte de una fuente contaminada hay que ser unos genios para transformarla y convertir su agua en potable. Y aquí tal ecuación no se cumple.

infernohanksjones

Ron Howard me parece un buen artesano al servicio de la industria. Sus cintas basadas en los libros de Brown no son los desastres que se pregonan, sencillamente está realizados por inercia, con un buen oficio que sepa mantener el ritmo, en especial en las dos últimas cintas. Porque “Inferno” podrá ser absurda, pero está ejecutada con bastante corrección, manteniendo un todo momento un ritmo que no conoce freno, al más puro estilo Hitchcock (salvando mucho, pero mucho, las distancias). Siguiendo el estilo de la Saga, Howard utiliza lugares emblemáticos que hagan lucir la aventura. Así Florencia, Venecia y Estambul resplandecen en la pantalla en medio de un entramado de persecuciones, tiroteos y gente. Mucha gente. Todos los lugares mostrados son turísticos, por lo cual están infectados de personas. De esta forma tan sencilla y efectiva, el director parece ponerse a favor de Zobrist, destacando la afluencia de gente que existe en el mundo. Además de ello, el director de “Apollo 13” crea estampas fantasmagóricas e infernales para mostrar las visiones de Langdon. Posiblemente, a nivel visual, sea lo más memorable del film, al tratar de reflejar ese infierno que el poeta florentino plasmó en su obra magna.

David Koepp escribe en solitario el libreto del film con fidelidad al libro de Brown, aunque con algunos cambios que, para mi gusto, ayudan a la trama y los personajes. En el tramo final, el mejor del film me atrevería a decir, la personalidad de muchos personajes y su destino difieren del libro, enriqueciendo (algo es algo) una trama cercana al telefilm de medianoche.
La fotografía a cargo de Salvatore Totino trata de remarcar la belleza de las localizaciones. Algo que me ha llamado la atención es que rompe la continuidad con la Saga al utilizar un rodaje en panorámico 16/9 en lugar del 2:35/1.
Si algo me ha decepcionado es la Banda Sonora compuesta por Hans Zimmer. El compositor prescinde de los famosos coros de las anteriores entregas y los sustituye por un estilo que recuerda sus composiciones de finales de los 80 y principios de los 90, plagado de sintetizadores. Acompaña a las imágenes eficazmente, aunque no es hasta el final cuando resplandece de verdad, resultando en conjunto un trabajo menor en su carrera.

El reparto vuelve a estar encabezado por un profesional Tom Hanks. Su elección como Robert Lagndon hace ya una década está considerada como una de las peores decisiones de casting de los último tiempos, algo que no comparto. En “Inferno” se muestra cumplidor y se esfuerza más de lo que el guion exige. A su lado la emergente Felicity Jones cumple sin despeinarse como Sienna, personaje que resulta mal dibujado y peor desarrollado. La actriz defiendo como puede algo insalvable. Junto a ellos un reparto internacional con nombres como el carismático Omar Sy, el efectivo Irffan Khan, la elegante y cálida Sidse Babett Knudsen y un más que correcto Ben Foster.

La cinta cierra la Trilogía cinematográfica de Robert Langdon. Por mi, que la dejen así, aunque si la taquilla responde, Sony puede empeñarse y adaptar “El Simbolo Pérdido” o la nueva entrega del personaje que Brown publicará en breve.
“Inferno” sigue la estela de las anteriores entregas. No perjudica una lluviosa tarde de domingo.

Lo Mejor: Las visiones infernales de Langdon. El ritmo.

Lo Peor: Está al mismo nivel que la fuente original.

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