speedposterNo sería de extrañar que, como ya sucediese hace unos años con el cine de los 80 (ahora venerado y homenajeado a partes iguales), el cine de acción de los 90 sufra una reivindicación general, ya sea desde un prisma nostálgico o mediante una visión que analice los tiempos que acontecieron por entonces y que impregnaron la mayoría de películas. Como siempre pasa, el tiempo pone cada cosa en su sitio, incluidas las obras cinematográficas. No quiero decir con esto que todo el cine de acción que se realizó en la década fuese canela fina, pero sí destacar que en esa década disfrutamos de títulos míticos sin los cuales muchos no entenderíamos qué es el cine de acción por excelencia. Hablo de las mejores producciones Bruckheimer, de McTiernan, de las cintas de John Woo, de Luc Besson o del James Cameron más espectacular y gamberro. Y entre ellas también destaca esta película que se estrenó en verano de 1994 y acabó convirtiéndose en todo un clásico del género.

La gran mayoría de cintas de acción se pueden resumir con la siguiente sinopsis: un terrorista amenaza con hacer explotar una bomba si no cumplen sus condiciones, casi siempre monetarias. Para impedirlo, más que un servicio de inteligencia, o un negociador experimentado, se encuentra un policía valiente e imparable. Simple y efectivo. Pero eso era antes del 11S, cuando el género sufrió un cambio y se utilizó un escenario más acorde con los tiempos. Claro que no voy a meterme a desarrollar eso, sino que voy a explicar por qué “Speed” me sigue pareciendo a día de hoy, y tras más de veinte años, una película de acción imprescindible.

El film, siguiendo la premisa anterior, pone contra las cuerdas a un policía que debe impedir que un autobús de Los Ángeles explosione si desciende de 50 Km/h. Ya está. No le busquemos tres pies al gato porque no los tiene. Con ese planteamiento los creadores consiguen una película que, como el propio vehículo y haciendo honor a su título, no tiene freno y nos engulle en una vorágine de emoción donde seremos testigos de actos increíbles (el bus cruzando la brecha) y una carrera contrarrelojs por salvar a los rehenes, atrapar al malo y, cómo no, que el bueno quede con la chica. “Speed” tiene muy claro su objetivo de divertimento veraniego, por ello puedo perdonar que el guion apenas se preocupe en crear un perfil psicológico de los personajes más allá del estereotipo, o de que dentro del autobús los pasajeros lleguen a hacer bromas en situaciones de vida o muerte (claro que también dicen que a la muerte hay que enfrentarla con humor). No importa, todo sea en post de un espectáculo con una estructura perfectamente elaborada y desarrollada.
Desde los títulos de crédito, en descenso por el hueco del ascensor que abre el film, ya se advierte de lo que va a tratar el film, una cuenta atrás. Tras ellos tenemos el primer rescate en el ascensor que funciona como prólogo para presentar a los personajes. Después, casi sin respiro, a correr en la aventura del autobús y a salvar obstáculos. Y para terminar, cuando todo parece estar bien, nos meten en el metro. Así, toda la película se desarrolla en vehículos, reforzando su naturaleza de constante movimiento.

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La cinta supuso el debut en la dirección del director de fotografía Jan de Bont, quien se había curtido con grandes como Verhoeven o McTiernan antes de enfrentarse a su primer reto como realizador, y el resultado fue memorable. Sin duda, su base pare realizarla fue la magnífica “Jungla de Cristal”, poniendo a un policía en una situación límite dentro de un escenario. Por supuesto, la calidad de ambas dista bastante a nivel formal, pero en cuanto a pasatiempo veraniego “Speed” la mira de tú a tú ofreciendo un ritmo vertiginoso en que de Bont da rienda suelta lo mejor posible a todo lo que ha aprendido de sus maestros. Personalmente lo que menos me gusta del film es su último bloque en el metro, creo que ya estira demasiado el chicle y que el guion patina hacia el absurdo con el villano, casi caricaturizándolo. Pero por lo demás, me parece un peliculón de acción donde existe una preocupación por situar a los personajes y no marear al público con planos cortos ni un montaje brusco. Al contrario, la película está perfectamente narrada, sin posibilidad para el despiste. Gracias a ella, el ya director vio las puertas de la industria abiertas y se encargó de otra maja película noventera como es “Twister”, pero su fama se truncó precisamente con su tercer film, la secuela de su debut, una de las peores películas que haya sufrido.
El guion fue escrito por Graham Yost. No es que sea el pilar del film, pero supo jugar muy bien con los elementos de vehículos móviles para desarrollar la historia y crear situaciones emocionantes.
La Banda Sonora de Mark Mancina sigue el camino que implantó Hans Zimmer en el cine de acción, creando un potente tema central sobre el que giraría toda la composición y que ayudaría a las imágenes.

Antes de “Matrix” Keanu Reeves era conocido como “el de Speed”. Vale, ya había hecho “Mi Idaho Privado”, “Le Llaman Bodhi” y “Drácula”, pero “Speed” fue su primer gran éxito en solitario, y el tío, a pesar de su inexpresiva cara, estuvo a la altura por medio de un potente carisma. Hasta Neo no volvió a disfrutar de tanta popularidad, y menos mal que años después se ha metido en la piel de John Wick. Con los años su figura será venerada dentro del cine de acción (si no lo es ya). A su lado volvíamos a encontrarnos a Sandra Bullock tras “Demolition Man”. La actriz ya se estaba haciendo hueco en producciones más importantes como una chica normal y mona que caía bien. Aquí además se demostraba como una crack al volante del autobús. Antes de meterse con sus Superagentes Especiales y demás comedias chorras, reconozco que era fan suyo (“La Red”, otro título noventero a reivindicar). Muchos años después Keanu y Sandra volvieron a reunirse para la romanticona “La Casa del Lago”. Dennis Hopper da vida al villano sin esforzarse mucho, su presencia es más que suficiente para que creamos que puede hacer todo lo que hace en la película. Jeff Daniels tiene la tarea de dar vida al compañero de fatigas de Reeves de forma competente.

“Speed” no sólo arrasó en taquilla sino que fue galardonada con dos Oscars correspondientes a Sonido y Edición de Sonido, además de estar nominada para mejor Montaje.
Da igual cuantas veces la vea, “Speed” es cine de evasión en estado puro, uno de mis clásicos de acción.

Lo Mejor: Es puro cine de acción sin freno.

Lo Peor: El tramo final se me hace algo largo.