La Llegada (Arrival), de Denis Villeneuve

arrivalposterMás allá de cualquier atisbo futurista o fantástico que pueda incorporar, la ciencia-ficción siempre se ha preocupado en hablar sobre el ser humano. Las mejores obras del género son aquellas en que se pueden encontrar lecturas humanistas y filosóficas que logren plantearnos nuestra existencia y el futuro que nos aguarda. En ese camino se encuentra la nueva obra del director canadiense Denis Villeneuve.

El planteamiento del film ha sido mil veces tratado. Unas naves extraterrestres aparecen en diferentes puntos del globo. Su aparición hace que cunda el pánico, se desate la histeria y las superpotencias liberen sus ejércitos por temor de un ataque. En medio de todo eso, los gobiernos han puesto a trabajar a pequeños grupos para intentar establecer contacto con los seres y descubrir cuáles son sus propósitos en nuestro Mundo. Entre esas personas se encuentra la doctora especializada en lingüística Louise Banks, quien experimentará un viaje más profundo que el de la mayoría de seres humanos en su toma de contacto con los heptapodos.
El lenguaje es la base de toda civilización. Ese es el mensaje que me transmitió la película, la cual logró emocionarme más que muchos dramas actuales. Porque ésta nueva visita extraterrestre se aparta de la espectacularidad propia del género para centrarse en los personajes, o mejor dicho, el personaje, una mujer firme en su creencia de que la comunicación es el único medio para avanzar. Louise Banks es un personaje que casi siempre se nos muestra apartada, sola, torturada por la pérdida de una hija. Cuando el mundo estalla ante el temor, ella parece seguir con su vida, como si la visita extraterrestre no le influyera. Una vez sea contactada por el ejercito, esa apatía desaparecerá para convertirse en una curiosidad que desembocará en ansiedad por lograr hablar con los seres. La película ahonda así en la búsqueda de la comunicación para remarca cuán importante es el diálogo en las relaciones, ya no con seres externos a nuestro planeta azul, sino entre nosotros. Casi podría decir que “La Llegada” lanza un mensaje similar al que quiso lanzar Iñárritñu en “Babel”, los diferentes idiomas que pueblan nuestro mundo parecen ser más un muro que una lazo para la relación entre los seres humanos, pero alejándose del tremendismo propio del autor mexicano.

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“La Llegada” puede asemejarse a “Encuentros en la Tercera Fase” y, especialmente, “Contact” en su retrato de buscar una manera de establecer contacto con los extraterrestres. Afortunadamente, la película de Villeneuve tiene voz propia. El director me resulta ante todo un director atmosférico, que sabe introducir al espectador en los mundos que retrata. Siempre apoyándose en su director de fotografía, siendo en ésta ocasión Bradford Young en sustitución de Roger Deakins, el director logra crear una atmósfera intrigante y casi fantasmagórica. Entre los muchos detalles que hacen que “La Llegada” sea tenida en cuenta como una de las grandes cintas de los últimos años se encuentra el jugar con elementos propios de las invasiones extraterrestres, como por ejemplo los altercados en las ciudades, y apartarse de ellos mostrándolos a través de las noticias que aparecen en los monitores. A Villeneuve no le interesa lo que sucede entre las muchedumbres, sino lo que le sucede al individuo frente a una situación que escapa de su control y trata comprender. Así, encuadra a los personajes de manera cercana, sin apartarse casi nunca de su protagonista, y sin salir del campamento militar en que se desarrolla la historia, jugando con el espacio y el tiempo (dos términos de vital importancia en el film), diferenciando perfectamente las dos líneas temporales que aparecen. La primordial es todo el tronco del film, el contacto que se tiene con los visitantes. En ella todo está calculado, desde los planos al montaje, poseyendo un cierto tono frío. Todo lo contrario sucede con los recuerdos y visiones que tiene la protagonista, donde la cámara se libera y los tonos son más cálidos, subrayando el sentimiento de felicidad y confort. Es cómo si la ciencia (bloque general) se encontrara con las letras, o humanidades, (visiones de la protagonista) creando una simbiosis.
En mi opinión la película crea una estructura similar al círculo que ejemplifica el lenguaje extraterrestre. Si bien el bloque final del film parece romper con el resto, en él se encuentra ya no sólo la respuesta a todas las cuestiones, sino el significado global de la película, logrando que se conecte a nivel emocional con la historia.

El guion ha sido escrito por Eric Heisserer basándose en el relato de Ted Chiang “La historia de tu Vida”. Al parecer es una adaptación bastante fidedigna a nivel conceptual, logrando crear un arco argumental sobre la figura de Louise bastante sólido que remarque las teorías expuestas sobre el tiempo y el lenguaje, siendo éste último una puerta a controlar el primero.

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Además de la fotografía, Villeneuve sabe apoyar sus imágenes en la composición de Jóhann Johansson, quien crea una partitura que sirva de voz y alma para los extraterrestres. La música, de tonalidad abstracta y atmosférica, funciona también como puente para adentrarse en la historia. Destaca también la utilización del tema “On the Nature of Daylight” de Max Richter para el prólogo y el epílogo, destacando la nota emocional de la historia.
Los efectos especiales se centran en la nave y los heptapodos, sin abusar de ellos. El gran plano general que muestra a la nave sobre el campo cerca de las nubes es espectacular.
El director canadiense sabe sacar todo el jugo a los elementos con los que cuenta, pero son especialmente los actores quienes logran hacernos conectar con sus historias. Que cuente con Amy Adams como protagonista ya hace que alabe el film, es una de las más grandes y aquí vuelve a demostrarlo. Su rol, en un principio frio y controlado, va desquebrajándose hasta descubrir su corazón y convertirse en el alma de la cinta. Al fin y al cabo, ella es la película. Los roles secundarios son los típicos dentro del género pero gracias a los actores que los interpretan podemos ver a verdaderos seres humanos. Jeremy Renner no sólo resulta convincente como matemático, sino que se encuentra muy cómodo en sus escenas con Adams. Forest Whitaker transforma al típico militar malhumorado en un hombre con cerebro que es cauto y confía en su personal por lograr un bien general. Michael Stuhlbarg da vida al miembro de la CIA, quizás el personaje más estereotipado del elenco.

Los fans de “Blade Runner” creo que podemos estar tranquilos, Denis Villeneuve ha vuelto a demostrar su talento cinematográfico con una película que da para hablar largo y tendido. “La Llegada” mezcla conceptos matemáticos con un humanismo universal que la convierten en gran ciencia-ficción con corazón.

Lo Mejor: Amy Adams. La atmósfera. Su mensaje humanista a través de la ciencia.

Lo Peor: El esquemático personaje de la CIA.

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