El Lobo de Wall Street (The Wolf of Wall Street), de Martin Scorsese

wolfposterResulta increíble como algunos nombres referenciales que surgieron en el Hollywood de los 70 siguen demostrando una vitalidad fílmica envidiable. Entre ellos destacan, sobre todo, Spielberg y Scorsese, capaces de adaptarse a los nuevos tiempos sin renunciar a sus discursos y buenas maneras cinematográficas. En especial sorprendió la versión que hizo el director italoamericano sobre la figura de Jordan Belford, un broker de Wall Street que fue condenado por manipular el mercado de valores y lavar dinero.

El Camino del Exceso

Parece que en los años 80 ser broker de Wall Street era parecido a ser músico de una famosa banda de rock. Aunque estuviesen cubiertos por el anonimato, vivieron de gran popularidad, tanto que era muy común verlos representados en películas, siendo “Wall Street” la más significativa. Jugaban con cifras interminables marcando los dígitos de los teléfonos a velocidad del rayo, buscando convencer a clientes para que vendiesen o comprasen lo que ellos creían que era más conveniente. Su figura adquirió gran popularidad de nuevo en 2008 con el estallido de la reciente Crisis Económica, la cual propició la realización de varias películas, como es el caso de la presente.

Es fácil describir “El Lobo de Wall Street”, sólo hay que tomar la historia de auge y caída de “Uno de los Nuestros” y mezclarla con cualquier comedia gamberra y descerebrada de la nueva hornada del cine americano. Scorsese, junto con el guionista y creador de “Boardwalk Empire” Terence Winter, y su actor fetiche DiCaprio, elaboran una obra donde se dan de la mano la comedia más disparatada e inverosímil con el cine delictivo.
Una vez más, como hiciese en la citada cinta protagonizada por Ray Liotta o en “Casino”, Scorsese fija toda su atención en un personaje que buscó alcanzar la cima del éxito en compañía de su séquito de fieles seguidores y creyentes, aunque en esta ocasión lo haga siguiendo las reglas del divertimento más descerebrado. El director y su guionista logran convertir a Jordan Belford en alguien a quien admirar. Y para ello se usa la metáfora del bolígrafo. No queremos un boli, pero van a hacer que lo necesitemos. Y Scorsese logra vendernos el boli, mostrando los hechos sin juzgar a su protagonista, sino dejando que lo haga el espectador, aunque seguramente, al final del film, sea más fácil quedar alucinado, como los asistentes a la conferencia que lo cierra, que despreciarlo. Personalmente no apruebo nada de lo que realizó Belford, pero veo todo lo que tiene y, tal vez, estaría loco si no lo quisiera para mí también. Queremos ser ricos, participar en sus fiestas, tener una mansión y estar casado con una mujer como la suya. El deseo es el germen para emprender y lograr algo. Si deseas algo lucharás hasta conseguirlo, y aquí se demuestra la avaricia que gobierna a los protagonistas y que persiguen a través de la oferta y la demanda.

Me encanta cómo se representa al protagonista a lo largo del film. Y no me refiero a sus fiestas ni actos ociosos, sino a su manera de captar. Como un predicador logra reunir a su rebaño y convencerlos de que lo que hacen está bien, que es el camino correcto, que su derecho es el de ganar dinero a expensas de los demás. Belford es un vendedor nato, uno de los que te atrapan por la calle y, aunque no quieras detenerte, te sueltan su sermón y plantan la duda de si aceptar o no su propuesta.
Pero hablamos de Scorsese, y por muy divertida que sea la película esconde un retrato criminal sobre los nuevos gangsters que visten trajes de doscientos dólares que parecen otorgarles un aire de respetabilidad e impunidad. Poca diferencia existe entre Henry Hill y Jordan Belford. Los dos quisieron alcanzar la cima por encima de la ley. Uno utilizaba una pistola, el otro un teléfono. Los excesos se apoderaron de sus vidas en forma de diferentes drogas, sexo y fiestas en los clubs más exclusivos. Aunque esto último haga que la cinta presente adquiera el tono cómico y la ponga a la altura de “Resacón en las Vegas”.

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“El Lobo de Wall Street” es una comedia pura por su ritmo imparable y por secuencias desternillantes donde Scorsese parece ser nuevamente aquel enfant terrible de los 70, sin cortarse un pelo a la hora de mostrar las locuras dentro de las oficinas de Stratton Oakmont. Las orgías bañadas en kilos de coca se descubren sin censura de ningún tipo. El sexo y las drogas son seña de identidad del film y lo convierten en una fiesta tan grande como lo eran las que se cometían en dichas oficinas. Todo es excesivo, incluida la duración de tres horas que pasan en un suspiro. En serio, es de admirar la capacidad de un señor con ya 70 años cumplidos y que siga en la brecha con películas tan vitales como la presente.
La cinta es puro Scorsese no sólo en su contenido, sino en la forma plagada por vertiginosos travellings a través de las oficinas y de una puesta en escena cuidada para cada situación donde el montaje tiene tanto que decir como los actores, a los que se les deja espacio para la improvisación. Por ejemplo, una de las secuencias más celebradas es todo el episodio de la droga que toma Jordan con Donnie en casa del primero. Los efectos parecen haber desaparecido tras tanto tiempo guardadas las pastillas. Y cuando Jordan sale de casa para telefonear a un contacto, atacan. Ni que decir tiene que todo el camino que recorre Belford hasta su coche, la posterior salvación de Donnie con el video de Popeye de fondo, y la revisión de la historia del regreso a casa en versión real, es memorable.

El guion escrito por Winter utiliza uno de los rasgos más comunes en la filmografía del director como es el narrador en primera persona. Así, Belford es quien narra su historia, y aunque se vean cosas inverosímiles, sucedieron de verdad según el propio broker. No se puede generalizar ni poner al protagonista como ejemplo de cómo es trabajar en Wall Street. Los niveles de estrés, por muy altos que resulten, no creo que lleven a todos sus trabajadores a abusar de estupefacientes, aunque el personaje que encarna magistralmente McConaughey declare que si no esnifara cocaína y practicara repetidas veces la masturbación no soportaría todo lo que supone ser corredor de bolsa. Ni que decir tiene que el film posee actualidad, y que por actos como las que pueblan el film se llegó a situaciones como las de 2008.

El reparto está formado por rostros celebres entre los que destacan directores como Rob Reiner (desternillante como padre de Jordan), Jon Favreau o Spike Jonze. Kyle Chandler presta su corrección al agente de policía Denham. Jean Dujardin da vida al banquero suizo Saurel, protagonizando esa divertida batalla dialéctica en off con DiCaprio. El citado McConaughey roba toda la secuencia en que coincide con DiCaprio, con su célebre golpe en el pecho que dio lugar a memes cuando le arrebató el Oscar por su rol en “Dallas Buyers Club”. Gracias al film se dio a conocer de manera definitiva Margot Robbie, cuya actuación me recuerda a la de Sharon Stone en “Casino”. Ambas representan otro triunfo para el protagonista, aunque acaben de forma algo desafortunada. La secuencia final de Robbie donde se muestra la violencia de Belford es escalofriante. Jonah Hill brilla como Donnie, el mejor amigo de Jordan. Un rol en que no es difícil imaginar a Joe Pesci por sus cambios de humor y su capacidad para robar protagonismo. Hill crea la que, junto a “Moneyball”, es su mejor interpretación hasta la fecha, y para ello se alía con DiCaprio, auténtica estrella del film. Por fin el protagonista de “Titanic” se soltó el pelo y se despojó de intensidades dramáticas. Como Belford está loco, divertido, haciendo gala de muecas donde el límite no está establecido, con un dominio absoluto de la expresión corporal en la secuencia en que está drogado y debe regresar a casa. Uno de los mejores papeles que ha realizado, y ya es decir. Él debió ser el auténtico ganador del Oscar por muchos kilos que adelgazara su compañero McConaughey.

“El Lobo de Wall Street” es un vertiginoso retrato sobre un personaje que jugó a un juego dónde su propia avaricia se volvió en contra. Pero no importa, siguen existiendo lobos capaces de embaucar a las ovejas y hacerles creer que a su lado están a salvo.

Lo Mejor: Su personalidad excesiva a todos los niveles.

Lo Peor: Que se malinterprete.

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2 pensamientos en “El Lobo de Wall Street (The Wolf of Wall Street), de Martin Scorsese

  1. ¡Gran reseña! Me encanta esta película y me sorprende lo irreverente que es, teniendo en cuanta que está producida por un gran estudio y que su director supera los 70 años. No puede ser más divertida y bestia, pero da una visión brutal de nuestro mundo actual, aunque la historia acontezca en los 80. De lo mejor del cine en la última década.

    Saludos.

    • Es que hay que tener en cuenta que es una gran producción de 100 millones de dólares con un director de gran personalidad, aunque el nombre de DiCaprio siempre es garantía para un estudio. Lo más llamativo es el tono tan gamberro que tiene, sin cortarse un pelo a la hora de mostrar fiestas de drogas y orgías. Un triunfo.

      Gracias por comentar Rodi!

      Saludos!

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