Logan, de James Mangold

Lobezno (Wolverine) es uno de los personajes más queridos del Noveno Arte. Gracias a su representación en la película de 2000 “X-Men” alcanzaría mayor popularidad entre aquellos que no lo conociesen. Desde entonces ha encabezado las películas grupales (con la salvedad de “First Class” y “Apocalypse”, donde aparece en breves cameos) y ha protagonizado aventuras en solitario. Como bien se ha demostrado en varios comics, tiene mucho potencial para embarcarse en historias que no tengan incluidos a sus compañeros mutantes, sin embargo en el cine dichas aventuras no estuvieron a la altura. La primera no dejaba de ser una, decepcionante, cinta de acción con una historia de manual, un casting bastante cuestionable y un maltrato a personajes conocidos (Deadpool como el caso más sangrante, menos mal que Reynolds se redimió el pasado año), sin citar los irrisorios efectos visuales. La segunda mejoraba un poco introduciendo al personaje en Japón por medio de loables secuencias de acción, sin embargo volvía a resultar demasiado superficial e insatisfactoria para lo que podía ofrecer. Tras ella, el director James Mangold y el actor Hugh Jackman anunciaron una nueva entrega que funcionaría como despedida. Y lo harían con total libertad, sin escatimar en crudeza, apostando por la calificación R (para mayores), a lo cual ayudó el éxito de “Deadpool”. Aunque las primeras imágenes dejaban ver algo inusual y diferente que hacía soñar con una película que rememorara El Viejo Logan de Mark Millar, fue su avance con la canción de Nine Inch Niles “Hurt” cantada por Johnny Cash la que logró elevar sobremanera el interés por el proyecto. Y es que, como la voz del viejo cantante relatando su dolor, “Logan” es una triste balada dedicada a un gran personaje. Ya iba siendo hora de que a Lobezno le rindiesen tributo como se merece, haciendo honor al dicho de que a la tercera va la vencida.

El Último de los Mutantes

2029. Los mutantes han sido erradicados de la Tierra. Lobezno trabaja como chofer de limusina mientras en su hogar situado en la frontera entre México y Estados Unidos cuida de un senil y anciano Charles Xavier con ayuda del rastreador de mutantes Caliban. Su clandestina y pacífica existencia se verá truncada con la aparición de una niña llamada Laura.

Como si de una declaración de principios se tratara, la película comienza con una secuencia anodina pero muy significativa que presenta la situación actual del personaje. Logan, borracho y durmiendo en el asiento trasero de su limusina, escucha cómo están intentando robarle. Sale del vehículo y advierte a los pandilleros, que cargados de chulería le disparan. Craso error. El viejo miembro de la Patrulla X, haciendo gala de sus malas pulgas, ofrece un recital de desmembramientos con el uso de sus famosas garras. En tres minutos ya se advierte que no es otra película más de los mutantes, ni siquiera una nueva cinta de superhéroes. Es mucho más.

Siguiendo las reglas del western, James Mangold narra una historia con cuerpo de road movie y un tono crepuscular que da como resultado una película insólita dentro del género, y más aún en el terreno mainstream. Las alusiones explícitas a “Shane” (“Raíces Profundas”) no son gratuitas. Como en el film de George Stevens, “Logan” se centra en un personaje que busca olvidar el pasado y vivir alejado de problemas junto a su buen amigo y mentor Charles Xavier. Por desgracia, esa búsqueda por dejar el pasado empuja al protagonista a beber y a entrar en una espiral de apatía profunda. Los tiempos en que se buscaba el bien común y se combatía la injusticia han desaparecido. Él y Charles, junto a Caliban, son los últimos de un grupo del que pronto nadie se acordará.
La aparición de Laura y su trágica historia funcionará como punto de inflexión. Como si de un motor redentor se tratara, la niña, y su peculiar naturaleza, despierta a Charles y Logan, quienes, como viejos pistoleros, ensillan los caballos y se disponen a cabalgar hacia una última misión frente a hombres despiadados.

Si bien se puede entender “Shane” como base a la hora de crear la historia, también se pueden vislumbrar detalles de otros títulos emblemáticos que han podido influir para dar vida al film. El tono crepúsucular de “Sin Perdón” es patente en los protagonistas, mientras el repentino no nacimiento de mutantes y su pronta extinción parecen beber de “Hijos de los Hombres”. Existen detalles de “Mad Max” más allá de la naturaleza de road movie y el protagonista solitario marcado por el dolor del pasado, así como también se puede entrever cierto guiño a Peter Pan y los niños perdidos en el tramo final. Seguramente puedan encontrarse más guiños y alusiones filmicas (“León, el Profesional”), aunque en esencia la película mezcla el corazón y sensibilidad de George Stevens con la violencia y desmitificación de Sam Packinpah.

El pasado año “Deadpool” fue una sorpresa y dejó claro que una película basada en un personaje de cómic podía ser diferente. Pero ademas, demostró que una alta calificación por edades no es sinónimo de fracaso económico. De esa forma, a la hora de enfrentarse a “Logan”, sus creadores tuvieron claro que debían ser fieles de una vez al personaje y mostrarlo en su naturaleza más primitiva. En un ejercicio de valentía y atrevimiento, Mangold y su equipo han creado una película de acción sin restricciones a la hora de mostrar la violencia. “Logan” es cruda, visceral, impactante. Y eso hay que aplaudirlo. Han representado a un personaje de sobra conocido como si de la primera vez se tratara, en su versión más desencantada, lejos de cualquier heroísmo banal. Logan es un ser torturado, roto, pero también violento, y así se muestra, alcanzando la que es, casi sin duda, la mejor representación en pantalla del personaje.

Cuando se hable de “Logan” está claro que saldrán a coalición sus brutales escenas de acción, cargadas de generosas dosis de hemoglobina. Sin embargo lo que la hace especial y profunda es la relación que se establece entre el trío formado por Logan, Charles y Laura. Más allá de las palabras que pudieran procesarse (nulas en el caso de la niña), lo que la hace algo especial es la complicidad, sus miradas y gestos. Los tres representan a una familia con todas las de la ley como bien muestra esa costumbrista escena en la granja con la familia que los invita a cenar. En ella, Logan se refiere a Charles y Laura como lo que realmente son. El anciano Profesor su figura paterna y pasado, y la niña que acaba de conocer una figura en quien identificar rasgos de su personalidad y a la que siente debe proteger para garantizar el futuro. La película podrá ser famosa por su violencia, pero es la profundidad y el cariño con que se perfila al trío protagonista lo que la hace poseer personalidad y trascender más allá del género de superhéroes.

Después de “Lobezno Inmortal”, James Mangold vuelve a tomar las riendas del personaje de forma radicalmente diferente. Lejos de la espectacularidad característica del género, el director de “Copland” opta por una historia más intima, desarrollada en grandes explanadas de naturaleza, ya sean desiertos o bosques. Lo que importa son los personajes y su viaje emocional, por ello ésta es la cinta que más cuidado demuestra hacia ellos, dejando en segundo termino los momentos de acción. Eso si, cuando estallan lo hacen por todo lo alto como bien demuestra el enfrentamiento en el hogar de Lobezno y posterior huida o la, fantástica, secuencia en el hotel. Por supuesto, el tramo final concluye un tanto de manera esquemática con una gran secuencia de acción, pero, como he citado antes, son los personajes quienes lo hacen permanecer en la memoria, en especial con ese precioso cierre llamado a hacer historia.

El guion escrito por el propio Mangold en colaboración con Scott Frank y Michael Green toca temas como la redención, la familia que se escoge, la aceptación del final o la esperanza sobre un nuevo mañana.
Uno de los, muchos, aciertos del film es funcionar como película independiente. Es decir, se puede entender dentro del Universo X-Men tras “Dias del Futuro Pasado”, pero, personalmente, tiene mucha más fuerza como cinta individual. Se mantiene por sí misma, y ese guiño a los comics de los X-Men, así como las declaraciones de Logan acerca de los mismos (“lo que se cuenta aquí está cambiado”), ofrecen mayor riqueza y diferentes lecturas sobre la película.

A nivel visual la película luce bien, con un cierto aspecto de cinta independiente. La fotografía a cargo de John Mathieson refuerza la psicología de los personajes con acierto y apoya muy bien la puesta en escena de Mangold.

Hay actores que parecen haber nacido para interpretar un personajes, y personajes que es imposible imaginar sin el rostro de algún actor. Por ejemplo, James Bond siempre será Sean Connery por muy bien que lo haya representado Daniel Craig, y cuando se piensa en Superman automáticamente viene a la cabeza Christopher Reeve. De la misma forma, Lobezno es Hugh Jackman. Hay que dar gracias a que Russel Crowe recomendara a su paisano australiano, y a que Tom Cruise entretuviese a Dougray Scott con “M:I 2”. Jackman no fue la primera opción para enfundarse las garras de adamantium, pero acabó resultando todo un acierto. Hugh Jackman es Lobezno. Y cuando parecía que poco más podía ofrecer al personaje, se reinventa y muestra la vena más humana del héroe. Su escena de presentación con Pícara como figura protectora encuentra aquí ecos con Laura, demostrando sus grietas humanas, algo a lo que el actor engrandece por medio de su buena labor dramática. Jackman es un muy buen actor que clama por que le sigan ofreciendo papeles arriesgados como fue el caso de “Prisioneros” o “The Prestige”. Su despedida como Lobezno deja huella, en especial a todos aquellos espectadores que lo acompañamos desde el principio en su andandura. Junto a él brilla de igual modo Patrick Stewart como Charles Xavier. Al igual que Jackman, Stewart ofrece la versión más humana y cercana de un personaje anteriormente mostrado como ultrapoderoso y que aquí se desvela frágil. La tortura interna de Xavier es patente gracias al trabajo del veterano actor, quien logra una de sus mejores interpretaciones sin discusión. Dafne Keen desprende carisma como Laura, la joven con dones peculiares y tan mala uva como el protagonista. Boyd Holbrook va haciéndose hueco tras su paso por “Narcos” con un papel de villano típico y parlanchín, un tanto cargante para mi gusto. Stephen Merchant personifica a Caliban consiguiendo un personaje carismático con el que conectar. Me gustó ver a Richard E. Grant o Eriq La Salle (inolvidable Doctor Benton en Urgencias) entre el reparto.

Entre los puntos flacos del film, que impiden la catalogue como Obra Maestra, se encuentran los villanos demasiado funcionales (cercanos a Terminator), una duración que podría haber sido menor y un climax funcional que se eleva gracias al trasfondo emocional que lo cubre.

En mi opinión, la película no sólo es la mejor dentro del universo mutante, sino que dentro de las películas basadas en personajes de cómic destaca como un triunfo. Mangold ha anunciado una versión en Blanco y Negro que subrayará aún más la naturaleza dramática del film.

“Logan” ofrece lo que se esperaba, y más. Un western con cuerpo de road movie donde más que las salvajes secuencias de acción prima la relación entre el trío protagonista. Un film emotivo, sensible y violento que honra al personaje y le brinda su mejor versión. Una gran película.

Lo Mejor: Jackman, Stewart y Keen. Su crudeza y valentía.

Lo Peor: Los villanos, típicos.

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4 pensamientos en “Logan, de James Mangold

  1. Como dices, a la tercera ha sido la vencida. “Lobezno inmortal” no estaba mal, pero “Logan” juega en otra liga. Es una de las mayores alegrías que nos ha dado el género de superhéroes. También he de decir que no me parece la obra maestra que la mayoría dice que es, pero sí es un excelente film, que dignifica a un gran personaje y que corre riesgos. Quiero más películas así.

    Pd: ¡Gran reseña! Como siempre.

    Saludos.

    • Efectivamente Rodi, “Logan” es de esas películas que deberían abundar más en la cartelera. Un blockbuster con corazón. No es perfecto, desde luego, pero roza altas cotas de cine en gran parte de su metraje.

      Gracias por comentar!

      Un saludo!

  2. Un gran articulo. Logan ha sido de lejos lo mejor que he visto en mi que va de año y estoy de acuerdo por completo con tu reseña. A Hugh Jackman se le va a echar de menos, ni se me ocurre ver al personaje con otra cara…

    slaudos

    • Muchas gracias Frikeiro, la verdad es que “Logan” también es para mí de lo mejor del año. Y puede que dentro de un tiempo veamos otro actor como el personaje, pero el de Jackman será inmortal.

      Un saludo!

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