Network, de Sidney Lumet

Si bien Hollywood se caracteriza por dar a luz grandes producciones, también posee nombres entre sus oficinas preocupados por ofrecer una visión de la realidad que llegue a las grandes masas e invite a la reflexión. En la década de los 70 (la mejor del cine norteamericano para un servidor), el cine de Hollywood tomó conciencia a través de productos que alzaban la voz contra el sistema político y mostraban la sociedad norteamericana a ras del suelo. En ese marco, un experto del tema como Sidney Lumet (“Tarde de Perros”) realizó este dardo contra el mundo de la televisión.

La cinta se desarrolla en una cadena de televisión. El veterano presentador de noticias Howard Beale, pocos días antes de dar por concluido su trabajo debido a los bajos indices de audiencia, anuncia que se volará la tapa de los sesos en directo, provocando la ira de los dueños y directivos de la cadena. Sin embargo, dicho comunicado hace que la audiencia suba y comience una reestructuración dentro del equipo directivo.

Los índices de audiencia mueven la parrilla televisiva. Como en cualquier negocio, lo que importa no es tanto la calidad de un producto como las cifras que reporte. Diariamente lo vemos, los programas de mayor audiencia no son aquellos que presumen de un contenido alto, sino los que provocan polémica, discusión (en el mal sentido) y, por supuesto, morbo. El público es soberano, para lo bueno y para lo malo.
En este sentido, la cinta realizada en 1975 por Lumet gira en torno a Beale, quien frente a su equipo y todos los espectadores que lo ven, ataca duramente al sistema. Como si de un Quijote se tratara, el presentador adquiere un cariz de loco que encuentra en los espectadores sus Sancho Panzas particulares, dispuestos a seguirle. Su cruzada parece significar el fin para el mundo televisivo, pero hay molinos de viento que soplan demasiado fuerte, tal es el caso de la ambiciosa e inmoral Diana Christensen, que ve en el iluminado presentador la solución a los problemas de audiencia. El mal se acaba convirtiendo en el remedio para los poderosos. Beale pasa de ser un libertador a un títere de la cadena. Como siempre, el poder se acaba imponiendo con medios escalofriantes. Después de todo, y como decía un villano de James Bond, no hay mejor noticia que una mala noticia.

Sidney Lumet se adentra en el mundo corporativo que dirige la cadena de noticias y muestra las diferentes redes que se mueven. Aquí no se habla de buen periodismo ni de la labor de los periodistas, aunque los personajes de William Holden y Peter Finch los representen. “Network” habla de manipulación, de ambición, de cambio, de audiencias. Y el director, siguiendo el guion de Paddy Chayefsky (ganador del Oscar), lo muestra a través de sus personajes, a los que encierra siempre entre las paredes de oficinas, salas de juntas o platós.
La labor de los interpretes es fundamental como en la mayoría de la filmografía del director. La cinta presume de ser, junto a “Un Tranvía llamado Deseo”, la única en conseguir tres Oscars en el terreno interpretativo. Faye Dunaway está soberbia como esa hija de la televisión moderna que entiende las noticias como explosión y exposición de catástrofes humanas. El éxito es su sentido de vivir. A Beatrice Straight le bastan diez minutos para permanecer en la retina como la esposa abandonada y dolida de William Holden, un rol que tiene su punto álgido en el momento en que él le comunica su decisión de abandonarla. El premio a Peter Finch es algo cuestionable. Su interpretación como Beale es soberbia en sus intervenciones televisivas, y muestra a la perfección la línea entre locura y cordura que rige al personaje, pero hay que apuntar que el actor lo recibió a título póstumo (falleció poco después de acabar el rodaje), y que ese mismo año estaba De Niro con su escalofriante y memorable Travis Bickle. Williams Holden está magnífico como ese perro viejo del mundo televisivo, desencantado con las nuevas formas de comunicación, que funciona a la perfección como contrapunto al rol de Faye Dunaway. De hecho, es gracias a esa contraposición por lo que funciona la historia de amor entre ambos, en especial al final, cuando Holden pone los puntos sobre las íes. El gran Robert Duvall vuelve a demostrar su gran talento como el jefe directivo de la cadena, mientras Ned Beatty protagoniza una memorable secuencia en una sala de reuniones.

Aunque a día de hoy los medios de comunicación han evolucionado con la llegada de las redes sociales, el mensaje de “Network” sigue vigente. El público es un rebaño de ovejas en busca de un pastor que lo guie, ya sea en forma de presentador polémico, tronista desequilibrado/a o youtuber. Las iglesias se han quedado vacías. Ahora la gente busca la verdad y la salvación a través de una pantalla.

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2 pensamientos en “Network, de Sidney Lumet

  1. ¡Otra excelente reseña! Es increíble como pasan los años y el discurso de esta película sigue vigente. La escena inicial con el discurso de Peter Finch sienta las bases de la película y es ya un clásico del cine. Y toda la parte final lleva a la historia hasta sus ultimas consecuencias, rizando el rizo sobre los límites de la televisión y de la gente que la gobierna. No es de mis preferidas de Lumet, pero admito que es un film soberbio.

    Saludos.

    • También prefiero otras de Lumet, pero en la presente destaca esa inmersión en las redes que dominan la televisión y las noticias, demostrando lo podrido y amoral del sistema. Una cinta de obligado visionado que dice mucho sobre nuestro mundo.

      Gracias por comentar Rodi!

      Un saludo!!

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