Armageddon, de Michael Bay

armageddonposterEn el año 1998 sucedió algo habitual en el cine como que dos películas de temática similar llegasen a las pantallas compitiendo entre ellas. Si el año anterior sucedió con la temática volcánica (“Dante´s Peak” VS “Volcano”), en el 98 fueron los meteoritos los que siguieron con la moda del revival del cine de catástrofes que por entonces estaba tan de moda (con el fenómeno “Titanic” como máximo exponente). Así, primero llegó a las pantallas “Deep Impact” de manos de Spielberg y su productora Dreamworks. La película se centraba en lo que sucedía en la Tierra al conocer la noticia de que un asteroide se está aproximando. De la misma forma, la película producida por Jerry Bruckheimer bajo el manto de Disney narraba un hecho similar pero de forma muy diferente. Mientras la cinta dirigida por Mimi Leder se centraba mucho más en el drama humano, introduciendo la misión comandada por Robert Duvall en el espacio, la que tenía a Michael Bay al frente abrazaba el espectáculo de evasión puro y duro con una nueva muestra de su estilo destructivo.

Creo que si hay un momento que describe perfectamente la cinta es aquel en que el personaje de Billy Bob Thornton intenta explicar la misión y es interrumpido por Steve Buscemi para dar su particular visión de la misma utilizando como ejemplo al Coyote de los dibujos animados. Por mucha publicidad que quisieran lanzar sobre el apoyo que recibieron de la NASA para realizar la cinta, intentando otorgar verosimilitud a la aventura espacial que narraban, si por algo funciona “Armageddon” es por su tono gamberro y su naturaleza de comedia absurda.
Para valorar la película en su justa medida creo que hay que tomar su punto de partida, que no es que se aproxime un asteroide, sino el pintoresco equipo con que se cuenta para detenerlo, una cuadrilla de perforadores petroleros que logren cavar un hoyo lo suficientemente profundo en el meteorito para colocar una bomba atómica que lo parta en dos y lo desvíe de su trayectoria. Dicho grupo está plagado de balas perdidas que bien pudo pertenecer al equipo de “Con Air”, producción previa de Bruckheimer donde se aprendió que un buen grupo de secundarios te puede elevar la cinta a cotas por encima de la media. Cuando al film se le cuelga la etiqueta de ciencia-ficción creo que es más por dicho planteamiento que porque transcurra en el espacio. Si se tiene en cuenta eso ya se está preparado para visionar el producto, confeccionado para ser degustado con un buen refresco y un bol gigante de palomitas en las calurosas tarde de verano.

Como he dicho la película funciona cuando no se toma en serio a sí misma y deja sitio a personajes como el salido Rockhound o el ruso Lev Andropov. Sin embargo cuando se quiere centrar en el drama romántico o paterno filial, intentando emocionar a la platea, patina. Bueno, siendo justo tengo que defender a Bruce Willis y su escena hablando con Liv Tyler a través del monitor, único momento dramático que funciona aunque sea un ejemplo de manipulación emocional de manual, pero visto el producto al que pertenece se le perdona.
La película se divide en dos bloques. Por un lado el que se desarrolla por completo en la Tierra, con los perforadores siendo entrenados para defenderse en el espacio. Sólo necesitan poco menos de dos semanas para convertirse en expertos (para que luego se quiera buscar verosimilitud a la cinta). Si el bloque funciona es precisamente por el tono desenfadado con que es narrado, con los chistes y la personalidad de los petroleros como grandes protagonistas. Lo malo de este bloque es su personalidad formal, más propia del videoclip, en especial cuando se recurre a temas de Aerosmith y similares para acompañar a las imágenes. La segunda parte es la aventura espacial propiamente dicha. Empieza bien con el despegue y posterior peripecia en la estación rusa. El problema es cuando se llega al malvado asteroide y se estanca. Por muy espectaculares que sean las imágenes, la trama en este bloque logra que mi interés caiga en picado. Por supuesto cuando la vi en cine con catorce años me pareció el mayor espectáculo jamás visto (y Bay era mi director de acción favorito), pero, ya con más conocimiento de causa, reconozco que el mencionado tramo me satura.

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Michael Bay ya no es sólo un director con nombre propio en el cine de acción tras el éxito que supuso “La Roca”, sino que implanta su sello como productor por primera vez, colaborando así mas estrechamente junto a Bruckheimer. “Armageddon” resulta igual que el gran meteorito, una enorme arma de destrucción masiva destinada a amasar millones. Cuando me refiero a que es un arma de destrucción masiva, quiero decir también que debido a ella se empezó a valorar a Bay como uno de los males del cine reciente debido a su estilo tan marcadamente publicitario y vacío. “Armageddon” funciona casi en su mayoría como un videoclip donde proliferan las cámaras lentas y se vuelve a recurrir a elementos tan propios del director como banderas americanas, soldados del ejercito o clubs nocturnos en donde la mujer no pasa de ser elemento decorativo. Dichas señas de identidad fácilmente espantan, pero hablamos de películas comerciales, blockbusters donde, desgraciadamente, ha imperado durante décadas la mentalidad conservadora yanqui. Y Bay parece saberlo, por eso no es difícil ver en sus héroes a la representación de la clase media, a la que también muestra en esas estampas cuando el Presidente norteamericano está soltando su speech (donde, por cierto, se olvida de hacer alusión a la mujer del grupo de astronautas).
Pero cuando se habla de Bay hay que intentar dejar de lado la corrección política y los discursos profundos (y ya de paso las neuronas). Su sello es claro, esto es una nueva montaña rusa veraniega, y se lo pasa en grande con su herramienta favorita, la pirotecnia. Qué mejor excusa para provocar destrucción masiva que una lluvia de meteoritos que destrocen media Nueva York (las Torres Gemelas aparecen medio demolidas tres años antes de que cayeran). Las escenas que muestran el ataque de los meteoritos se encuentra entre lo mejor del film, funcionando como respuesta a otro director tan amante de las catástrofes como es Roland Emmerich, a quien parece hacer alusión el film. En 1996 “Independence Day” se convirtió en la cinta más taquillera. En 1998 “Armageddon” tenía como rival a “Godzilla”, y si ya el hacha de guerra se había lanzado, Bay y su equipo quisieron hundir el dedo en la llaga aún más abriendo la cinta con un perro devorando un muñeco del monstruo. El resultado ya se sabe, hoy poca gente alza la voz para defender la visión del alemán sobre el monstruo japonés. Pero siguiendo con el trabajo de Bay tengo que decir que, aunque disfruto con varios tramos de la cinta, la valoro como una de sus obras más irregulares por no virar por completo hacia el terreno de la comedia, y por poseer escenas más propias de un anuncio publictario, acabando por ser un producto excesivamente ruidoso con el que es fácil acabar con jaqueca.

Es muy llamativo en elenco de guionistas que colaboraron. Sin duda el que más aportó fue Jonathan Hensleigh, aunque seguramente el hoy venerado J.J. Abrams se centraría en las conversaciones dentro de la NASA. También se encuentra acreditado como revisor de guion Tony Gilroy. Existen alusiones a cintas como “Star Wars”, “Star Trek” o “Telefono Rojo”. La película fue catalogada como un Doce del Patíbulo en el espacio, descripción un tanto acertada al tener en sus personajes su mejor arma.

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Los efectos especiales son espectaculares en muchas de las secuencias de destrucción, aunque en otras no estén tan bien acabados. Eso si, que no ganase el Oscar por ellos fue una de las mayores sorpresas, perdiendo frente a los efectos pictóricos de “Más allá de los sueños”.
La banda sonora estuvo plagada de canciones de rock, especialmente a cargo del grupo Aerosmith, cuyo líder, Tyler, es padre de la protagonista Liv Tyler. El tema “I don´t want to miss a thing” se convirtió en un clásico. Canciones a parte, Trevor Rabin creó una banda sonora pegadiza que quiso seguir la estela de Hans Zimmer, y para la que contó con la colaboración de Harry Gregson-Williams.

Uno de los rasgo de Bay cuando compone su reparto es que le gusta contar con actores que no son muy habituales dentro del cine de acción. En especial llama la atención que los actores que elige han colaborado anteriormente en cintas independientes, y más concretamente en películas de los Hermanos Coen. De esa manera, en la presente brillan los criminales de “Fargo”, Peter Stormare y Steve Buscemi, sobre todo el segundo, verdadero robaescenas del film. Fue su segunda colaboración con Bruckheimer tras “Con Air” y la primera con Bay. Liv Tyler da vida a la chica del film, Grace, enamorada del petrolero al que da vida Ben Affleck, quien fue abriéndose hueco en grandes producciones de Hollywood, y nada mejor que una con el sello Bruckheimer. El bueno de Ben daba vida al estereotipado joven y valiente miembro del equipo que está enamorado de la hija del jefe, un grave error, sobre todo cuando dicho jefe es Bruce Willis. El protagonista de “Jungla de Cristal” hace gala de su carisma protagonizando el primer final “dramático” del director. Billy Bob Thornton ofrece una lección de profesionalidad y saber estar dando vida al personaje más respetable de la trama, el jefe de la NASA. La química y relación entre Willis y él fue tan buena que repitieron en “Bandits”. El reparto lo completan Michael Clarke Duncan, William Fitchner, Jessica Steen, Will Patton, Owen Wilson, Jason Isaacs o Keith David.

La película no consiguió críticas tan correctas como su rival temática “Deep Impact”, pero ese no era su objetivo, sino arrasar en verano. Y lo consiguió con creces, convirtiéndose además en la segunda película más taquillera del año por detrás de “Salvar al Soldado Ryan”.
Junto con “La Roca” es la única película de Bay editada por el prestigioso sello Criterion. Ambos films se pueden integrar en el mismo universo por tener como Presidente de Estados Unidos al mismo actor.

“Armageddon” es un espectáculo ruidoso y destructivo donde Bay sacó todo su arsenal temático en dosis desmedidas. Su primer bloque me parece divertido y el segundo aburrido. Eso si, como blockbuster palomitero de verano cumple.

Lo Mejor: Su tono irreverente. Steve Buscemi y Billy Bob Thornton. La secuencia de Nueva York.

Lo Peor: Se va desinflando hasta resultar monótona. Cuando quiere ir de profunda.

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2 pensamientos en “Armageddon, de Michael Bay

  1. Recuerdo ir a verla al cine y disfrutar como un loco de este parque de atracciones creado por Bay. Hace años que no la veo y no sé si me ocurrirá como a ti y la segunda parte me resulte floja, pero el recuerdo que tengo de ella es muy bueno. Siempre me gustó mucho más que “Deep impact”, más centrada en el drama humano, pero demasiado monótona y carente de garra. “Armageddon” sí sabe la clase de producto que es y su objetivo es hacer disfrutar al máximo de un espectáculo palomitero. Visualmente es rompedora, las escenas de destrucción son increíbles (la de París con ese plano desde Notre Dame es fabulosa) y tiene un sentido de humor de lo más contagioso. No le pido más.

    Pd: ¡Buena reseña! ¿Caerá la de “Pearl Harbor”? Para mí, lo peor de Bay.

    Saludos.

    • Efectivamente Rodi, es un parque de atracciones made in Bay que, como a ti, me pareció una pasada cuando la vi en cine. Revisionada se me hace algo pesada cuando están en el meteorito.
      Deep Impact no la veo desde el cine, pero también me resultó muy monótona, tendré que volver a verla a ver qué tal le sientan los años.

      Gracias por comentar!

      Pd: “Pearl Harbor” llegará 😉

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