Fast & Furious 8 (The Fate of the Furious), de F. Gary Gray

“Fast and Furious 7” pareció poner punto y final a un camino que comenzó en 2001 y resurgió por sorpresa en 2009 con el regreso de los actores originales en la cuarta entrega. La muerte de Paul Walker presagiaba un cambio de rumbo a la hora de idear las nuevas entregas, las cuales fueron anunciadas recién estrenada la séptima entrega. Y es que Vin Diesel no iba a frenar el carro que le daba de comer, con lo cual anunció, ni mas ni menos, unas futuras tres entregas que funcionarían como nueva trilogía. Casi nada. Al reparto de habituales, donde repetirían hasta los villanos previos, se unía la presencia de Charlize Theron, coronada como reina del cine de acción tras su Imperator Furiosa, personaje cuyo apellido auguraba su incorporación en la Saga automovilística.

Tras un golpe en Berlín, Dominic Toretto traiciona a su amigos aliándose con la hacker internacional Cipher. Para detenerlo, el grupo tendrá que trabajar en equipo con su viejo enemigo Deckard Shaw.

Lo bueno de “Fast and Furious” es que ya no engaña a nadie en su propuesta como show de acción y piruetas imposibles. La nueva entrega jugaba a su favor con cómo solventarían la ausencia de Walker, a lo cual se sumó el avance en que se mostraba al personaje de Vin Diesel como cambiacapas. La expectativa estaba sobre la mesa por saber la razón de dicha decisión. Y la respuesta se ofrece a cerca de mitad de película, en un giro dramático de los acontecimientos. La ausencia de Paul Walker invita a Vin Diesel a adueñarse por completo de la Saga y a ser el que lleve sobre sus hombros con el peso dramático (ejem, ejem) de la historia. Dominic Toretto ha cogido el testigo al mismísimo Vito Corleone como el personaje fílmico que más ha luchado por el valor de la familia, la cual seguirá teniendo muchas repercusiones en la presente cinta. Pero, por supuesto, “Fast and Furious” no es ni de lejos “El Padrino”, aunque haya logrado hacerse hueco entre las Sagas más exitosas de la Historia del Cine.

Hay dos imágenes que definen muy bien al film. Por un lado la intervención de Toretto en un momento del film como si de un personaje de cómic se tratara, con máscara y escudo metálico. La Saga ha solucionado el vacío dentro de Universal de cintas de superhéroes con las que competir con sus rivales, de hecho en más de una reseña se ha descrito a los furious como los Vengadores de Universal. Cosa nada descabellada viendo en los berenjenales que se meten, aunque para mi gusto siempre serán una mezcla entre los Ocean´s y las misiones imposibles.
Por otro lado tenemos la primera aparición de Dwayne Johnson, aka The Rock (apodo más acorde en esta Saga). En una especie de homenaje a su ya emblemático personaje de Maui, el actor (si, actor, el tío ha demostrado ser más que músculo) se marca un baile samoano con un grupo de niñas como si fuesen pequeñas Moanas. Pura declaración de intenciones. Dejando de lado el relato dramático que rodea al personaje de Toretto, “Fast and Furious 8” (“The Fate of the Furious” en versión original) es la película más divertida de la Saga. Y ese es uno de sus mayores aciertos. Aunque choca dentro de la continuidad que Johnson desprenda un sentido del humor alejado de presentación rocosa en la quinta entrega, lo cierto es que funciona, y se eleva al cuadrado cuando entra en escena Jason Statham, verdadera sorpresa del film. Los dos rostros de acción se marcan una secuencia de aúpa dentro de la cárcel que es seguida por discusiones donde no dejan de tirarse los trastos en un clara relación de amor-odio. El problema es que dicha relación acaba evaporándose a medida que avanza el film, y llama mucho la atención que el personaje de Johnson vaya desapareciendo en importancia cerca del final. Y ya que no acabe algo que se anuncia con Statham es sospechoso. Tal vez sea cierto eso de que se llevase mal con Diesel, y que éste, productor de la película, decidiera vengarse obligando a los de montaje a eliminar escenas de su rival. Como siempre conjeturas, pero personalmente disfruto más con cada escena en que aparece Johnson o Statham que con las protagonizadas por Diesel.

El director encargado de la octava entrega es F. Gary Gray. Conocido de Diesel (colaboraron en “Diablo”), su éxito con “Straight Outta Compton” para Universal le abrió las puertas a la Saga. Su elección no era nada descabellada. A pesar de algunos trabajos irregulares siempre se ha desenvuelto bien en el cine de acción como bien demuestran “Negociador” o, sobre todo, “The Italian Job”, de la cual repite con dos de sus integrantes. Gray se amolda al estilo de la Saga comenzando el film con una vertiginosa carrera por las calles de La Habana. El ADN que hizo famosa a la serie persiste (para lo bueno y lo malo) y el director no tiene más que dotarla de un estilo impersonal pero efectivo, con tres grandes secuencias como reclamo. Primero la huida de la cárcel de Hobbs y Shaw, un verdadero festín de puñetazos que recuerda esas grandes películas ochenteras dignas de videoclub. Después la destructiva secuencia por las calles de Nueva York con miles de coches teledirigidos. Por último se juega el todo por el todo y regala una gran secuencia final en la congelada Rusia con una persecución por el hielo al estilo Bond y un submarino nuclear como gran rival a batir. Además, y por si fuese poco, introduce en este tramo final una divertida secuencia con homenaje al “Cara a Cara” de John Woo. Esta claro que esta Saga no conoce límites en cuanto a atrevimiento, destrucción y uso de transportes.

Chris Morgan sigue al timón de la historia, girando esta vez hacia la comedia más chabacana con incremento de frases lapidarias. Parece que visto el dramatismo de la anterior entrega en sus minutos finales se ha optado por eliminar todo vestigio pesado (con la salvedad de Toretto y su historia).
En el reparto repiten casi todos los integrantes de las anteriores entregas aunque sea en forma de cameos (ahí está Don Omar again). Kurt Russell se pasea cómodamente por la escena sabiendo que su carisma vale tanto como los músculos de Johnson y Statham juntos. Ludacris y Tyresse Gibson desprenden química como compañeros y pretendientes de Nathalie Emmanuel, cuyo rol de hacker se incorpora definitivamente a la familia. Michelle Rodriguez no se luce tanto como en anteriores entregas. Vin Diesel hace honor a su apellido capitaneando la Saga aunque sean otros personajes los que se la acaben robando en pantalla. De Dwayne Johnson y Jason Statham poco más que añadir, sólo que si los productores son listos seguirán contando con ellos más allá de las rabietas que pudieran haber existido con Diesel. De las incorporaciones decir que Theron me supo a muy poco, la actriz crea un personaje más gélido (para mal) que su Reina de Blancanieves. Scott Eastwood sigue sin despuntar, aunque aquí se juega la baza de su inexperiencia y no se cesa de hacer chistes sobre ello. Sorprenden varias intervenciones sorpresa, en especial la de cierta dama británica oscarizada.

“Fast and Furious 8” continua una serie que ya sorprendió hace unos años cuando se reinventó como producto de acción al más puro estilo ochentero. Es de esas películas ideales para una reunión de amigos, con cantidades industriales de palomitas, golosinas, refrescos y cerveza.

Lo Mejor: Johnson y Statham face to face. Haberse orientado a la comedia.

Lo Peor: El rol de Theron sabe a poco.

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