Pearl Harbor, de Michael Bay

pearlposterExistieron varias opiniones que comparaban el trabajo de Michael Bay con el de James Cameron. Ambos son exponentes de un cine de acción ruidoso y espectacular orientado a las grandes masas, que respondían convirtiendo sus películas en números uno de taquilla. Michael Bay quiso ser James Cameron, y cuando vio que el director de “Terminator” y su secuela había logrado ser respetado por la industria ganando un montón de Oscars cuando se puso serio, él optó por realizar un movimiento similar. Sólo así se explica que dirigiese “Pearl Harbor”.

La cinta, de nuevo producida y levantada por el director junto a Jerry Bruckheimer, narra el ataque japonés sobre la flota americana situada en el Pacífico que empujó a Estados Unidos a entrar en la II Guerra Mundial. Utilizaron el 60 aniversario de dicho evento para llevarla a cabo y rendirle homenaje, aunque el resultado dista de ser considerado como algo pasable.

Salieron a la palestra dos clásicos del cine cuando se hablaba en un reportaje de “Pearl Harbor”. Uno era “De aquí a la eternidad”, la oscarizada película de Zinnemann que narra las historias de varios oficiales en Hawaii antes de que tenga lugar el conocido ataque. El otro, “Tora, Tora, Tora”, narraba el ataque en sí de manera casi quirúrgica. Con la salvedad del marco histórico, poco más tienen en común con la cinta del director de “La Roca”. Si hay una ecuación que dé como resultado “Pearl Harbor” esa es “Titanic” con dosis de “Salvar al Soldado Ryan” y una pizca de “Top Gun”.
Como el film de Cameron, Bay narra el ataque por medio una historia de amor con obstáculos. Y aquí tenemos una de las razones por las que la película naufraga. Una escena podría funcionar como sinposis paródica de la trama amorosa. La enfermera Beckinsale está atendiendo al cadete Affleck y hace a Hartnett aguardar su turno hasta que termine con él. Ya está, esa es de manera resumida. En versión un poco más larga: Affleck y Beckinsale se enamoran. Él va a la guerra y cae en combate. La noticia es un duro golpe para la enfermera y el piloto Hartnett, mejor amigo del protagonista, quienes, tres meses después de la noticia, se reencuentran, toman un batido, van a ver la puesta de sol y dicen “mira, el muerto al hoyo y el vivo al boyo” utilizando unos paracaídas como sabanas de blanco satén. La cosa se tuerce cuando resulta que el muerto está muy vivo y regresa, encontrándose la traición doble. Pero ya estalla el ataque y todos tan amigos a combatir al enemigo japonés. Si parece que mi explicación es un tanto absurda, en pantalla resulta aún más. Conclusión, el problema de la trama romántica no es de qué habla, sino cómo se cuenta. La de “Titanic” era de manual básico pero poseía cierto respeto y elegancia dentro del esquema mainstream al que pertenece, además de que Cameron es más artesano que Bay. La presente parece una comedia involuntaria. Y tal vez sea así cómo se lo toma el director, que encuentra en los personajes secundarios más profundidad y carisma que en los propios protagonistas.
El tramo bélico es una mezcla entre la memorable cinta de Spielberg y la producción made in Bruckheimer protagonizada por Tom Cruise en los 80 que hizo que todo el mundo quisiera llevar gafas Rayban. De la primera toma el mostrar el conflicto de manera cercana y lo más real posible en varios tramos (las balas impactando en los cuerpos bajo el agua; la cámara subjetiva corriendo por el campo de batalla). De la segunda, la propia naturaleza de los protagonistas, aviadores temerarios y valientes, capaces de grandes proezas aéreas.

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Pero más que la historia de amor, lo que convierte a “Pearl Harbor” en una cinta fallida es su tercer acto. Cada hora de las tres que componen el film es un bloque. La primera, historia de amor. La segunda, ataque. Y ahí tenía que terminar. Pero hablamos de Bruckheimer y Bay, y los americanos no pueden acabar como derrotados. Por eso se añade una, tediosa, tercera hora donde deciden devolver el golpe a Japón atacando a sus fabricas armamentísticas (los yanquis son buenos y no quieren bajas civiles). Lo peor es el discurso tan conservador y patriota con que se cierra film, dónde ensalza la grandeza de Estados Unidos desde su entrada en el conflicto mundial. Para los creadores no existe Hiroshima y Nagasaki, sino un ensalzamiento del orgullo patrio que echa para atrás. Cierto es que gran parte del cine bélico ambientado en las grandes contiendas ha poseído un cierto toque patriotico, y propagandistico, pero aquí traspasan la línea de lo insultante, siendo una americanada en el peor sentido.
Me sorprende mucho cada vez que leo el nombre de Randall Wallace en el guion. Aunque claro, el guionista si es reconocido es por su trabajo en “Braveheart”, ya que después reinterpretó a Dumas con desacierto y se reunión con Gibson en la también fallida “Cuando eramos soldados” entre otras cosas. En la presente apenas tiene preocupación en desarrollar bien a los personajes, sino que los amolda siguiendo clichés a los que, para que conecte mejor el público con ellos, añade algún obstáculo (dislexia en el caso de Affleck; timidez en el de Hartnett). También es un tanto bochornoso que muestre a los soldados como simples guaperas deseando echar el lazo a una enfermera, y a las enfermeras calculando el porcentaje masculino que toca a cada una. Eso si, me gusta que cuando estalla el infierno, las enfermeras tengan protagonismo y se muestre su labor con entereza. Aún así hay poco que salvar de su trabajo en “Pearl Harbor” más allá de las frases del general Yamamoto.

Ahora bien, voy a hacer una confesión. “Pearl Harbor” es de las pocas películas que he llegado a ver tres veces (¡¡tres!!) en cine. La última fue invitado, pero tampoco tengo excusa. Corría 2001, Bay era para mí de los mejores directores que existían (ay, pobre zagalillo) y el trailer de la cinta me impactó. Si, casi podría decir que me la sé entera (más que “El Padrino”, qué pecado). Pero, bromas fuera, personalmente creo que con “Pearl Harbor” el director quiso demostrar algo, y no sólo su ferviente patriotismo (de eso ya eramos conscientes), sino que era capaz de rodar algo más que grandes explosiones. Y aquí voy a romper una lanza a favor del director (que para algo entre tres veces a la sala) diciendo que “Pearl Harbor” me parece su película mejor narrada. Toda una contradicción. Es su peor película por sus pretensiones y discurso, pero la que mejor dirección de toda su filmografía posee. En un ejercicio de contención, Bay abraza el mejor academicismo para narrar la historia de los protagonistas, logrando que resulte atractiva visualmente. Si, lo ridículo de las situaciones existe, pero el director no lo refuerza con la cámara (otra cosa es cómo dirige a los actores). Y no todo son planos bonitos (algunos verdaderas postales propias de un anuncio de viajes) sino que existe una narración bien llevada donde se insertan los, obligatorios, fragmentos históricos para que den (algo de) veracidad.
Claro que a Bay no le interesa mucho la historia de amor, ni el entramado político por mucho que muestre los planes de los japoneses o a los altos mandos americanos, y mucho menos buscar algo de reflexión sobre la contienda. No, el director partió de un sueño que dijo tener. En dicho sueño un avión lanzaba un proyectil, y la cámara lo seguía hasta impactar en el objetivo. Ese plano fue el germen para realizar la secuencia por la que la película merece algo de respeto. Haciendo gala una vez más de su amor por las grandes explosiones, Bay crea una extraordinaria pieza visual donde todo es narrado con sentido, sin mareantes movimientos de cámara ni un gran exceso de cámaras lentas. Siguiendo el clasicismo reinante, el ataque, y su preámbulo desde el amanecer, es mostrado con precisión, y hasta elegancia, coronándose como la mejor secuencia rodada por el director.

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El gran ataque luce de maravilla gracias a los efectos especiales obra, una vez más, de ILM. Según el propio director, exigió mucho a la compañía para que el resultado fuese perfecto. Aunque no logró el Oscar (competía con la primera entrega de “El Señor de los Anillos”), consiguieron todo un espectáculo.
La fotografía de John Schwartzman destaca por la saturación en el color, con un resultado llamativo, pero poco personal.
Hans Zimmer volvió a colaborar con Bay reciclando el tema principal de “La Delgada Línea Roja”, al que adornó con piano para dotar de romanticismo. Lo mejor de su trabajo aparece en el ataque, justo cuando amanece y los japoneses suben a los Zeros.

Ben Affleck, Kate Beckinsale y Josh Hartnett encabezaron el cartel. Decir que de los tres el que mejor suerte ha tenido ha sido Affleck (y no por su faceta interpretativa, precisamente) ya es mucho. Quizás Beckinsale sea la que esté más salvable cuando le toca mostrar su compostura a la hora de ejercer de enfermera. Del elenco de secundarios destacan la pareja formada por Ewen Bremner y Jaime King, o cómo los personajes que deben servir como alivio cómico acaban teniendo más personalidad que los protagonistas. Cuba Gooding Jr. realiza un papel similar al de “Hombre de Honor”, como es el del primer soldado de color reconocido con la Cruz de la Armada. Alec Baldwin da vida al Coronal Doolittle, protagonizando el peor acto de la cinta. Jon Voight parecía buscar el Oscar como Roosevelt, y lo cierto es que está imponente a pesar del guion, aunque la nominación la obtuvo ese año por la muy superior “Ali”. Mako es el General Yamamoto, encargado de liderar el ataque japonés. El personaje es de los pocos aciertos del guion al evitar mostrarlo como un villano, en su lugar lo describe como un hombre preocupado por lo que pueda desencadenar su ofensiva. La presencia de Dan Aykroid como especialista en defensa no sé si se debería tomar como un guiño de Bay, ya que elegir para uno de los personajes más serios de la cinta a un cómico reconocido podría tener algún mensaje oculto. En el film encontramos a la infravalorada Jennifer Gardner, antes si quiera de que se convirtiera en mujer (y futura ex) de Affleck, que logra lucirse en un papel de enfermera con poco peso en la historia El reparto se completo con Michael Shannon, Colm Feore, Tom Sizemore y William Fichtner.

La película se estrenó el Memorial Day de 2001. Ensalzaba el honor estadounidense y su liderazgo a nivel mundial. Ese mismo año hubo otro ataque que marcaría un antes y un después en Estados Unidos y en el mundo.

“Pearl Harbor” rindió en taquilla pero no fue rentable debido a su alto presupuesto. Fue la última colaboración de Bay con Disney. De la filmografía del director, es la única película que posee un Oscar (Mejor Montaje de Sonido).
Michael Bay quiso con “Pearl Harbor” dar un giro hacia una forma de hacer cine más contenida y clásica. El resultado es una cinta espectacular que brilla en su secuencia estrella. Lamentablemente, su discurso la hunde.

Lo Mejor: El ataque. Las formas contenidas de Bay.

Lo Peor: El guion.

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2 pensamientos en “Pearl Harbor, de Michael Bay

  1. ¡Buen reseña! Creo que estamos bastante de acuerdo en todo. Para mí, es la peor de Bay y eso que “Transformers 2” no hay por donde cogerla. Pero es que aquí está narrando un acontecimiento real y lo retuerce a su gusto con fines patrióticos y comerciales, de hecho en lugar de ser la historia de una derrota casi la convierte en una victoria. Por ejemplo, los japoneses nunca atacaron los hospitales y en la película se les muestra haciéndolo sólo para villanizarlos, como si el ataque en si no fuera suficientemente. Y luego se olvidan de incluir el ataque de Hiroshima y Nagasaki, como tú dices. Muy lamentable todo.

    Eso sí la parte del ataque es brutal, sólo el plano de la cámara siguiendo la bomba merece el precio de la entrada.

    El guión es infumable y de manual. Y del reparto el que más me sorprendió fue Dan Aykroid, quien creo que podría haber sido un gran actor dramático.

    Siguiente parada, “Dos policías rebeldes II”, como lo voy a disfrutar.

    Saludos.

    • Desde luego Rodi, Bay junto a Bruckheimer y Wallace estuvieron muy desatinados al retratar el acontecimiento histórico. La cinta debía terminar con el bombardeo y punto, no meter el rollo final que hunde aún más la cinta.
      Sobre Aykroid, tienes razón, su interpretación sorprende por contenida. Lástima que no se haya prodigado más en el drama.

      Gracias por comentar!!

      Un saludo!

      PD. En unas semanas estarán de nuevo por aquí Smith y Lawtence 😉

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