Múltiple (Split), de M. Night Shyamalan

La estela de M. Night Shyamalan parecía haberse desvanecido. Tras una primera etapa llena de éxitos (“Los Primeros Amigos” a parte) dónde dejó claro su estilo cercano al relato fantástico mediante el que hablar del ser humano, llegaría un declive a nivel argumental en sus propuestas. Su buen gusto estético persistía, pero no en consonancia con las historias que relataba, las cuales carecían del golpe de efecto que lo hizo famoso. Fracasos como “Airbender” o “After Earth” parecieron poner final a una carrera llena de títulos imprescindibles. Por suerte, hace dos años estrenaba “La Visita”, donde se entrevió un cierto regreso a los fueros que lo catalogaron como una de las voces más interesantes del panorama cinematográfico. Personalmente no creo que se marchara del todo, sino que le costó volver a alzar la voz, cosa que este año ha logrado de manera magistral.

Tres chicas son secuestradas por un hombre que sufre trastorno de personalidad disociativo. En su ser coexisten 23 personalidades diferentes que esperan la llegada de la número 24.

La Génesis del Mal

Algo que ha caracterizado al cine de Shyamalan, y que le hizo ganarse la antipatía de un determinado público, es la forma de vender sus películas. A raíz del éxito de “El Sexto Sentido” sus encargados en marketing, tal vez asesorados por él mismo, vieron un filón en vender cada nueva propuesta como si de una historia de fantasmas se tratara. No es raro, pues, que muchos espectadores salieran decepcionados de “El Protegido” (aunque parezca inconcebible) o “El Bosque”, cuando ambas se encuentran en la cima de lo que el director ha hecho. “Múltiple” se suma a esas propuestas con una historia que cuenta el secuestro e intento de fuga de unas jóvenes. Pero eso es una ínfima parte.
Al igual que el personaje protagonista, la película posee muchas personalidades. Comienza como una película de secuestros. Pasa a ser un film de suspense claustrofóbico. De ahí nos introduce en un thriller psicológico para, finalmente, dar paso al terror. Diferentes capas que van abriéndose para ir descubriendo la verdadera naturaleza del personaje y del film, que esconde en su epílogo final una sorpresa que le otorga un sentido único (y eufórico) dentro del Universo del cineasta de Filadelfia. Pero aún es pronto para dedicar unas líneas a ese epílogo. De hecho, intentaré hablar un poco del film dejando de lado que existe.

A través de una psicopatología real, Shyamalan compone un cuento fragmentado por medio de tres puntos de vista. Por un lado el de Casey, la joven que es secuestrada junto con dos amigas en el fin de la fiesta de cumpleaños de una de ellas. Durante el cautiverio, la joven se mostrara más templada que ninguna frente a su captor, intentando encontrar una forma de escapar mientras rememora los días en que su padre la llevaba de cacería. Por otro tenemos a Kevin. O mejor dicho Dennis. O mejor dicho Patricia. O mejor dicho Hedwig. ¿O es Barry? El personaje principal del film al fin y al cabo. Una persona que posee trastorno de personalidad y que está a punto de sufrir una metamorfosis. Tres de sus personalidades se han adueñado de su persona para dar paso a lo que él llama La Horda, una bestia que lo elevará por encima de cualquier ser humano. Por último tenemos a la doctora Fletcher, psiquiatra que trata a Kevin y lo ayuda a dominar sus personalidades. La mujer, experta en el campo de la personalidad, ve en su paciente una evolución notoria en el campo científico mediante la que demostrar que la mente es capaz de dominar al cuerpo y llevarle a terrenos inimaginables. Sin embargo, hay líneas que es mejor no cruzar y la mujer teme que el camino que ha emprendido Kevin sea irreversible.

La personalidad se forja durante nuestra infancia. De ahí parte Shyamalan para componer a Kevin y Casey, dos personajes en apariencia antagónicos que acaban siendo dos caras de una misma moneda. En diferentes entrevistas el director defiende que los marginados son poderosos, y gran parte de su filmografía gira en torno a ello. Aquí, tanto Kevin como Casey son mostrados como personas apartadas, incomprendidas. Seres con gran potencial que no han sido valorados. Y ese potencial proviene del dolor, de una situación traumática. Pero si bien se puede usar ese potencial para hacer el bien, también puede usarse para hacer el mal. Y ahí se adentra el film con Kevin, quien, cual oruga dentro de una crisálida, está a punto de emerger para expandir sus alas y formarse en una mariposa cruel y terrorífica con un personal sentido de la justicia.

Algo que no se puede negar de ninguna manera es que Shyamalan haya perdido su toque como director. Es un gran narrador de cuentos que sabe perfectamente cómo poner todos los instrumentos necesarios al servicio de la historia, aunque en varios casos haya errado. Con “Multiple” realiza la que, para mi gusto, es su mejor película en más de una década. Presumiendo de su buen gusto escénico mediante una planificación perfecta, el director crea un nuevo relato que clama por convertirse en clásico dentro de su filmografía. Tiene toques del Hitchcock de “Psycho”, del Fincher de “Fight Club”, de Polanski en su ambientación claustrofóbica, del discurso de Cronenberg. Pero es auténtica, única. Pueden verse diferentes referencias pero la huella Shyamalan persiste con un tono inquietante que elude los sustos de gato, posee una fotografía que apoya y refuerza (el cenital del personaje corriendo con la farola en mitad me alucinó) cada secuencia y una música que parece que no está y existe. Es su mejor película en años porque se palpa lo que le convirtió en un director de referencia. Porque es divertida. Es terrorífica. Es dramática. Y porque tiene ese epílogo del que me está costando no escribir. Pero antes, porque tiene un reparto de aúpa. Y ahora toca alabarlo.

Una de las cintas del pasado año fue “La Bruja” de Robert Eggers, donde destacaba la joven Anya Taylor-Joy, quien fue elegida por Shyamalan para dar vida a Casey, la heroína del film. La actriz está estupenda componiendo un personaje que no tiene por qué hablar mucho cuando su mirada lo dice todo. Casey irradia fuerza y un toque de vulnerabilidad, coronados con ese gran plano final que la actriz borda dejando al espectador como autor de su futuro. Betty Buckley es la Dra. Fletcher, un personaje que va más allá del típico psiquiatra para convertirse en una figura maternal. Fletcher siempre se muestra comprensiva con Kevin, pues nunca lo ve como un monstruo, y la actriz aporta ese toque de calidez necesario para empatizar tanto con ella como con su paciente. James McAvoy saca gran parte de su arsenal para crear una de sus mejores interpretaciones. Hubiese sido muy fácil para el actor caer en algún momento en la sobreactuación, de hecho casi la roza, pero no. Con un control absoluto de su cuerpo y su voz, McAvoy compone un personaje fragmentado, que pasa de ser un niño de 9 años a una rígida institutriz en cuestión de minutos. Un gran trabajo que el actor corona con una escena maravillosa en que mantiene una conversación entre sus identidades con el uso de los espejos y que nos adentra en el final.

Y ya sí, es hora de hablar de dicho final. O mejor dicho del epílogo. Cuando el relato llega a su conclusión aparece una música. Y mi mente asoció. Y dije no puede ser, pero debe ser. Porque durante todo el film estuve pensando en qué gran villano sería McAvoy para cierto personaje de Shyamalan. Y el director lo ha estado presentando como tal durante todo el metraje. Aparece de nuevo el título del film, pero entonces entra una nueva escena en una cafetería narrada por medio de un travelling. Mi corazón se aceleraba. “Que aparezca. Qué aparezca” me dije. Sueltan una frase, más bien una pregunta, cuya respuesta viene de boca de quien había esperado e imaginado. Y entonces me alegré de no haber leído nada sobre la película. Y me dije porqué Shyamalan me cautivó en su primera época. Por cosas como ésta. Porque “Múltiple” va más allá de ser un buen thriller psicológico y pasa a ser una pieza imprescindible del género fantástico. Porque en su segundo visionado adquiere mayor profundidad y se observan detalles con admiración. Porque los héroes y los villanos son humanos y tienen aristas. Porque Shyamalan nunca se fue, sencillamente estaba esperando el momento de volver a volar. Porque ya se ha anunciado “Glass” para Enero de 2019. Y yo digo gracias.

Lo Mejor: Su concepción. McCavoy. El magnifico epílogo que otorga una relectura al conjunto.

Lo Peor: Nada de especial relevancia. 

Anuncios

2 pensamientos en “Múltiple (Split), de M. Night Shyamalan

  1. Me gusta lo que comentas de que la película tiene varias personalidades, tal vez por esa razón no me caló tanto. Realmente no sabía que esperar de ella, aunque era algo que me sucedía con las primeras películas de Shyamalan y que con el paso del tiempo y después de varios revisionados iban ganándome. Supongo que eso sucederá también con “Múltiple”, que me parece un buen film, pero que me ha dejado dividido.

    Eso sí, ese (gran) final le da a toda la película su verdadero sentido, fue verlo y todo encajó. Me alegra que Shyamalan, me haya vuelto a engañar, lo echaba de menos.

    Como siempre, muy buena reseña.

    Saludos.

    • Yo creo que, como comentas, cuando vuelvas a verla lo harás con otros ojos. El único problema que tiene es el mismo que otras propuestas de Shyamalan, parece ser una cosa y luego es otra. A mí me ganó. Y deseo ver ya la próxima 😉.

      Muchas gracias por comentar Rodi!

      Un saludo!

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s