Dos Policías Rebeldes II (Bad Boys II), de Michael Bay

badboys2posterEl fracaso de “Pearl Harbor” no solo fue (relativamente) económico. Con ella Michael Bay esperaba obtener algún reconocimiento crítico como narrador, cosa que no sucedió ni por asomo. Y es que, por muy bonitas que fuesen sus imágenes, el tono panfletario estaba desgastado, condenando al film. Por ello, Bay, de nuevo en colaboración con Bruckheimer, decidió volver a sus orígenes y retomar los personajes con que debutó en la gran pantalla.

Pandemonium cinematográfico

Cuando asistí al cine a ver “Dos Policías Rebeldes II” salí decepcionado y con un fuerte dolor de cabeza. La esperanza de volver a encontrarme con un Bay en modo videoclip noventero con predominio de cámaras lentas se desvaneció a los cinco minutos de metraje. La secuela de la cinta del 95 logró ser para mi cerebro como la perforadora de “Armegeddon” para el meteorito. Tal fue el resultado que yo, fan acérrimo de Bay y superdefensor por entonces de su persona, la catalogué como su peor película. Tal vez no estuviese equivocado, ya que a nivel cinematográfico puede ser catalogada como todo un atentado al buen gusto. Y con motivo. Tiempo después, y viendo la filmografía de Bay con perspectiva, se entiende que “Dos Policías Rebeldes II” sea la oda a la destrucción que es.
El director salía de dejarse el alma en el que era su proyecto más ambicioso, y había resultado un fracaso. Su aspiración de entrar en la prestigiosa elite de Hollywood había sido frenada. Seguía siendo un apestado en las altas esferas, un director de atracciones de segunda tutelado por Bruckheimer. Y decidió contraatacar. Como si hiciera una peineta dirigida a todos los críticos y espectadores que defenestran su cine, Bay se saca un show hipervitaminado de acción con todas sus señas de identidad, queriendo dejar claro que nadie es capaz de hacer lo que él hace. Y tiene razón. Podemos ver miles de cintas de acción, pero con sólo un plano sabemos si alguna de ellas pertenece a Bay. El hombre no es sólo un director, sino una marca, y aquí se reinventa ofreciendo un más grande todavía.

En lo que se refiere a la historia, escrita por Ron Shelton y Jerry Stahl, vuelve a poner a los detectives Lowery y Bernett en un caso de narcóticos mientras intentan arreglar sus problemas personales plagados de mentiras, donde tiene cabida la hermana de Bernett, que sale en secreto con Lowery. Así, la cinta es una sitcom de acción dónde las secuencias de destrucción masiva se mezclan con escenas propias de un show televisivo.
La película es todo lo políticamente incorrecta que puede ser. Y no me refiero solamente a su tramo final (de eso hablaré en breves líneas), sino a todo su embalaje, plagado de frases y situaciones sin lugar para la palabra respeto. Lo curioso del caso es que varias de esas escenas provocan carcajadas (la conversación entre los protagonistas siendo grabados en la tienda de video; el interrogatorio al joven pretendiente de la hija de Marcus). Si entendiésemos la película como una extensión de la personalidad de Bay se le podría catalogar (junto a sus colaboradores) como racista, machista e, incluso, fascista. Pero creo que el equipo sabe muy bien el material que tiene entre manos, y por ello pare una película donde lo absurdo predomina como si de una producción CANNON se tratara. Creo que no hay mejor presentación para el film que observar el nombre de la unidad táctica donde trabajan los protagonistas, TNT. Unas siglas universales que representan la dinamita, justo lo que la película es. Una bomba de relojería que estalla desde su inicio y avanza mediante explosiones, montaje adrenalínico, chistes ofensivos, mujeres ligeras de ropa, discotecas, tiroteos y persecuciones.

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Puede que suene a locura, pero creo que “Dos Policías Rebeldes II” es una cinta adelantada a su época. Los excesos de los que presume han sido posteriormente utilizados por otros productos de similares características obteniendo un mejor recibimiento. Si no, ahí tenemos la Saga “Fast & Furious”, cuyas señas de identidad no distan de la presente. Pero al grano, “Dos Policías Rebeldes II” es un punto de inflexión en la carrera de Bay. Si bien hasta entonces su cine se había caracterizado ya de un montaje acelerado y escenas ruidosas, en la presenta decide pasar de 100 a 200 e ir más allá. El director entiende el cine de acción como movimiento constante, por ese motivo la historia avanza sin detenerse en desarrollar nada, sino mediante espectaculares secuencias de acción con una palabra por bandera: destrucción. Las set pieces son verdaderas burradas donde la máxima es destruir todo cuanto se encuentre en pantalla. Casi se podrían citar todas como ejemplo, aunque para mi gusto destacan tres. La primera, la persecución por la autopista persiguiendo al trailer que acaba convirtiéndose en una carrera de obstáculos con vehículos de alta gama. Después, el tiroteo en casa de los haitianos, con la cámara girando 360 grados alrededor de las dos habitaciones en lo que se convertiría en otro rasgo del director. Por último, cuando tiran la casa por la ventana y deciden invadir Cuba en una operación de rescate. Ahí Bay desconoce cualquier palabra que tenga algo en común con diplomacia y utiliza a sus protagonistas como si fuesen parientes de Chuck Norris, capaces de provocar una guerra, combatirla y ganarla terminando en Guantánamo rodeados de un mar de minas antipersonas.

En este alegato al exceso Bay quiere dejar claro además que ha madurado como cineasta. Así, la cámara lenta no es usada más que en contadas ocasiones (el logo de Miami, de nuevo) en favor de travellings imposibles que viajen del cielo de la ciudad a una discoteca, o para la citada secuencia del tiroteo en circular. Tal vez empujado por las modas, se pueda ver algún ramalazo de “Matrix” en los ralentís que utiliza puntualmente, como en el tiroteo contra el KKK al principio, siguiendo a la bala, pero en general es una película con el sello del director al 100%, donde se permite algún guiño a títulos emblemáticos, como el “Scarface” de De Palma. Existe además cierta preocupación visual. Aliándose con el director de fotografía Amir Mokri, Bay compone un cuadro multicolor donde la saturación sea la seña característica, diferenciándose así de su cinta predecesora donde predominaban los tonos amarillos y azules. Pero lo más importante es catalogar a la cinta como lo que es, uno de esos placeres culpables donde todo exceso está justificado en pos del espectáculo más gamberro y salvaje.
La Banda Sonora desmerece en comparación a la de la primera entrega. Trevor Rabin se encuentra a muchos metros de distancia de lo que compusiera Mark Mancina para la primera entrega, creando un score con notas que son ruido ininteligible y un aroma a rap para el que colaboró Dr. Dre.

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Al igual que sucediese en la primera entrega, Bay se apoya en la química irreprochable que desprenden en pantalla Will Smith y Martin Lawrence, ya convertidos en rostros populares en el cine, en especial el primero que vivía entonces su gran época. Al igual que Gibson y Glover antes, Smith da vida al pistolero de gatillo fácil un poco salido de madre y Lawrence al conservador padre de familia con escrúpulos en diversos temas criminales. Gabrielle Union se unió como hermana de Lawrence, aunque su papel acaba siendo el de típica chica en apuros que los protas deben salvar. Joe Pantoliano está más divertido que en la primera entrega como el neurótico jefe de policía que, como el personaje de Lawrence, asiste a sesiones de terapia. Peter Stormare repitió con el director para dar vida al mafiosos ruso Alexei. De la misma forma, Michael Shannon volvió a ponerse a las órdenes del director en un pequeño rol secundario. Ahora bien, la cinta posee uno de los mejores personajes dentro de la filmografía del director, y está interpretado por un actor español. Como la película en el día de su estreno, Jordi Mollá recibió criticas hasta donde no existía nombre. Claro, era otro español dando vida a un narcotraficante. El cliché. Sin embargo, su rol es de lo más memorable de la cinta. Mollá cogió al típico gangster de culebrón y lo reinterpretó con sentido del humor, componiendo un personaje icónico dentro del Universo Michael Bay. Y es que existen pocos personajes en su filmografía con el carisma de Johnny “fucking dinero” Tapia. Además, el personaje es uno de los motivos por los que siempre veo la película doblada, me encanta el trabajo que hizo el actor trasladándolo a nuestra lengua.

La película recibió las peores críticas en la carrera del director, algo comprensible pues parece que es lo que estaba buscando. Años después los admiradores de Bay hemos sabido ver sus virtudes y entender el sentido con que se hizo, siendo la incorreción política la dueña del invento.
En la taquilla rindió de manera correcta pero nada memorable, suponiendo el fin de la alianza entre el director y el productor. Después, Bruckheimer encontró un filón en las atracciones Disney resucitando el cine de Piratas mientras Bay se marchó junto a Spielberg y Paramount.

“Dos Policías Rebeldes II” es el guilty pleasure de la filmografía del director. Una bomba de acción destructiva y ruidosa que no conoce límites.

Lo Mejor: Su tono gamberro e incorrecto. Jordi Mollá.

Lo Peor: Puede provocar dolor de cabeza durante varios días.

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2 pensamientos en “Dos Policías Rebeldes II (Bad Boys II), de Michael Bay

  1. Veo que coincidimos como siempre. “Dos policías rebeldes II” es uno de mis mayores placeres culpables. Lo he gozado con esta película como con pocas. Cada escena de acción es una locura, ya ni recuerdo cuantas persecuciones hay. Sólo la escena con el camión ya merece el precio de la entrada. Y el clímax final es de lo mas políticamente incorrecto que se haya visto en una pantalla de cine. Y sí, Jordi Mollá está enorme.

    Pd: A ver que la reseña de “La isla”, tengo ganas de saber que opinas de ella.

    Saludos.

    • Jajaja, me alegro que te haya gustado la reseña Rodi. Fíjate que a mí en cine no me gustó y ahora la considero de lo mejor de Bay, y de lo más chalado que ha hecho.
      Gracias por comentar!!
      Un saludo!!
      P.D. La Isla ya sale. Solo me faltaría por comentar la 4 de Transformers, las otras 3 escribí mi opinión en su estreno, de hecho con la primera empecé el blog presente. De todas formas no descartó retocarlas algún día, que a la segunda medio la defendí por increíble que parezca.

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