La Isla (The Island), de Michael Bay

islandposter“Dos Policías Rebeldes II” marcó el fin de una etapa en la trayectoria de Michael Bay. Tras ella, su asociación con Jerry Bruckheimer concluyó, marchándose a trabajar a la productora de Spielberg, Dreamworks, con un proyecto en que volvía a narrar una historia de ciencia-ficción con toques de acción.

En un futuro, Lincoln 6 Echo vive junto con otros individuos en una instalación a la espera de marcharse a la isla, el último reducto sin contaminar de la Tierra. Sin embargo, su naturaleza humana y dicho paraíso no son lo que parecen.

Renovatio

La película estrenada por Bay en 2005 parte de un planteamiento que bebía de El Mito de la Caverna de Platón. El protagonista, Lincoln, vive en una sociedad similar a una colmena bajo un régimen que planifica la vida de cada individuo que vive en ella. Poco a poco, Lincoln se irá planteando aspectos de su existencia. La curiosidad por saber cómo y por qué suceden las cosas, además de los continuos sueños que tiene, le convierten en un rebelde, un espécimen inquieto que, sin querer queriendo, vuelve la vista a la luz para contemplar la verdad.
Hasta aquí poca novedad con respecto a otras cintas de temática similar, siendo “THX 1138” y “La Fuga de Logan” con las que mas cosas en común posee, ya sea a nivel estético (el vestuario blanco) o argumental (el uso de los números en los nombres; la polución exterior). Ahora bien, lo que me gusta del film es cómo utiliza ese planteamiento para mutar hacia una crítica a la alta sociedad y sus deseos de perdurar más allá del tiempo natural. Los protagonistas no son meros esclavos, sino clones que sirvan como instrumentos de curación, garantías, seguros de vida para pudientes. La razón de existir de los protagonistas es ser piezas de repuesto para sus originales. No se puede negar que dicho discurso tiene fuerza y da que pensar, siendo el más interesante de toda la filmografía del director, que vuelve a marcarse una cinta irregular por culpa de caer en sus excesos.

La película posee dos partes muy bien diferenciadas. La primera tiene lugar en el complejo donde los protagonistas, Lincoln y Jordan, viven a la espera de partir hacia la isla. Este bloque es lo mejor del film, describiendo el estilo de vida que llevan los protagonistas con un aspecto muy publicitario (hay una gran publicidad subliminal a lo largo del metraje) en donde brilla una dirección artística que otorga una atmósfera zen y logra que las instalaciones parezcan un spa de gran lujo. Sorprenden muchas de las decisiones visuales del director para narrar este bloque, eligiendo para ello planos con gran fuerza como el del ojo de Lincoln siendo invadido por pequeños implantes de rastreo en lo que es, casi con seguridad, un homenaje a “La Naranja Mecánica”. En este tramo también se establece la relación de afecto que se procesan los protagonistas, mostrado con breves miradas y roces (el contacto físico está prohibido).
La segunda parte arranca cuando Lincoln descubre la realidad del complejo y decide rescatar a Jordan, escapando con ella. La ciencia ficción que gobernaba hasta entonces el relato deja paso a la acción sin freno donde Bay vuelve a demostrar su pasión por la destrucción y el montaje frenético. En un cambio de marchas, el director decide narrar la aventura de los dos personajes en el mundo real mediante grandes persecuciones por tierra y aire, en que se puede palpar su estilo, con guiño/plagio incluido a “Bad Boys II” cuando Lincoln lanza ejes a sus perseguidores. Este bloque adolece precisamente de poseer tanta parafernalia destructiva, e inverosimil (la R cayendo), perjudicando a la trama, como bien demuestra ese tramo final en que dos personajes experimentan un cambio brusco.

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“La Isla” es de las películas de Bay que más disfruto. A pesar de su acción descompensada, creo que el discurso que quiere lanzar está bien sustentado a través de los ramalazos publicitarios y comerciales tan propios del autor. El que la cinta posea un aspecto cercano a un anuncio de colonia y prime en ella la velocidad por medio del montaje está justificado gracias a los dos protagonistas de la cinta, Jordan y Lincoln, quienes poseen rasgos reales de los actores que los interpretan. Ella nació a partir de una modelo (¿y puede que también actriz?) cuyo rostro protagoniza la campaña de una conocida marca de perfumes. El anuncio que observa la joven es el mismo que realizó Scarlett Johansson para la marca Calvin Klein cuando la cinta se estrenó. Él tiene en su origen a un diseñador al que le apasiona la velocidad, en especial las motos. En la vida real, Ewan McGregor es un declarado amante de las motocicletas y ha realizado diferentes rutas. Se utilizan así señas de identidad de los actores protagonistas para componer personajes y crear un paralelismo entre la ficción y la realidad.
La película no sólo fue la primera producción de Bay para Dreamworks, sino que en ella trabajaría por primera vez con Alex Kurtzman y Roberto Orci, con quienes volvería a colaborar en las dos primeras entregas de “Transformers”. El guion fue escrito por ellos y Caspian Tredwell-Owen, otorgando detalles interesantes a una historia que partía de algo ya visto. Destaca la naturaleza infantil de los habitantes de la colonia, su mentalidad es acorde a la de un joven de quince años. Como en la citada “La Naranja Mecánica”, aquí los clones son educados para no pensar por sí mismos, implantándoles la idea de la Isla y de la contaminación externa desde que son creados. El que los clones sirvan como ayuda para sus originales resultaba original, y ese mismo año se trataría también en la novela “Never let me go” de Kazuo Ishiguro que años después llevara a la pantalla Mark Romanek.

Aunque sigue existiendo ese aura sobrecargada tan propia en todos sus films, con “La Isla” Bay parece querer progresar ofreciendo una cinta veraniega más que decente gracias a su primer bloque. En él, como ya he citado, el director se preocupa de contar la historia sin renunciar a su estilo de movimiento continuo. Incluso cuando se está produciendo una tranquila conversación, el director es incapaz de mantener la cámara estática. Entre sus señas características se encuentra ese beso con el sol de fondo, contrapicados llamativos, un largo travelling que pase de la sala de fecundación a los tubos de alimentación, la citada persecución con obstáculos o la utilización de la cámara lenta. Éste último recurso se utiliza para narrar al completo el desenlace del film, de los mejores de su filmografía gracias a la portentosa música que acompaña a las imágenes.
El ritmo está bien llevado y el aspecto visual es de primera. De nuevo la fotografía, esta vez a cargo de Mauro Fiore, vuelve a apoyar la elección del director de crear un producto con vocación altamente comercial donde los colores destaquen. Se crean dos ambientes muy bien diferenciados mediante la fotografía y la dirección artística. Por un lado el complejo donde viven los clones, plagado de un azul tranquilizador, por otro el mundo exterior, bañado por el naranja soleado.
Existe una gran carga de publicidad subliminal a lo largo del film, desde ese combate en la consola Xbox al directorio de MSN.

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En el apartado musical, Bay eligió a otro discípulo de Zimmer como es Steve Jablonsky, quien ya había realizado trabajos para alguna de sus producciones (“La Matanza de Texas”). El compositor consigue la que, para mí es, junto con “La Roca”, la mejor música que posee una cinta de Bay. Jablonsky logra sonidos electrónicos, con el añadido de los coros, amoldándose como un guante a las imágenes.

Para formar el reparto se eligieron rostros no muy habituales en el cine de acción. Sorprendió ver el nombre de Ewan McGregor en una cinta de Bay, ya que el actor fue muy crítico a mediados de los 90 con todo producto que oliese a americanada, algo en lo que el director es conocido. En 2005 McGregor cerraba la Trilogía de precuelas galácticas y ponía el pie en el cine de acción dando vida a un individuo que se cuestiona su existencia. El actor escocés se encuentra bastante competente, aunque cuando brilla de verdad es con la versión real del personaje, casi una parodia de su persona que interpreta de forma tan repelente como divertida. Hoy casi se puede decir que Bay fue un visionario al elegir como protagonista femenina a Scarlett Johansson. La actriz en 2005 vivió un punto y a parte en su carrera gracias a Woody Allen y a Bay, quienes explotaron su lado sexy sin sacrificar fuerza a los personajes femeninos que interpretaba. En “La Isla” Johansson demuestra algo que hoy es patente, ser todo un seguro para el cine de acción, interpretando en esta ocasión a una chica ingenua con rasgos propios de una Barbie (no en vano, parte de una modelo). Sean Bean ofrece su presencia física como el mad doctor Merrick (¿referencia a “El Hombre Elefante”?), quien muta de manera brusca de ser un científico inquietante a un especializado asesino en la última parte. De la misma manera, Djimon Hounsou da vida a un agente de seguridad que persigue en todo momento a los protagonistas pero que al final se transforma en buena persona por recordar sus orígenes e identificarse con los clones. Steve Buscemi y Michael Clarke Duncan vuelven a colaborar con Bay. El primero dando vida al amigo real de Lincoln dentro del complejo, el que le desvelará la verdad de su naturaleza. El segundo es un jugador de fútbol cuyo clon sufrirá las malas artes del equipo de vigilancia y extracción del complejo.

La película fue el fracaso comercial más notorio de la filmografía de Michael Bay. Su recaudación en Estados Unidos alcanzó los 35 millones, lo que llevó a Dreamworks a replantearse su situación asociándose con Paramount. Bajo mi punto de vista, el fracaso del film se debió a un marketing equivocado que destripaba toda la película, sin ofrecer un atisbo de suspense a lo que ofrecía el producto. En otras circunstancias Bay habría acabado dirigiendo productos más pequeños, pero Spielberg volvió a confiar en él y le puso en bandeja a los robot alienígenas. Desde entonces, se ha convertido en director de una franquicia que no parece conocer fin debido a su alta rentabilidad.

“La Isla” es una muy entretenida película de acción y ciencia-ficción que adolece de un final apresurado y un exceso de secuencias ruidosas. Pero en general, es un decente divertimento.

Lo Mejor: Su primer bloque. La Banda Sonora.

Lo Peor: El exceso de acción. Una resolución brusca.

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2 pensamientos en “La Isla (The Island), de Michael Bay

  1. La vi sólo una vez cuando se estrenó y lo que recuerdo de ella es que le faltaba algo, visualmente cumplía con creces, pero no dejaba de ser un entretenimiento palomitero un tanto intrascendente y eso que tenía los mimbres para ser algo más. Tengo ganas de volver a verla y comprobar si ha ganado con el tiempo. Eso sí, con su siguiente película, Bay me ganó totalmente.

    Enhorabuena por otra gran reseña.

    Pd: ¿De Bay sólo te queda por reseñar “Transformers IV”, no?

    Saludos.

    • Cierto es que “La Isla” no pasa de ser un entretenimiento de verano como dices, Rodi, pero no creo que su objetivo fuese más allá de ellos. Personalmente es de las pelis de Bay que más me gustan.
      “Transformers” se me atraganto un poco, de hecho con ella comencé el blog hace diez años con una reseña algo descuidada y hecha de prisa (como gran parte de esa época). La cuarta es la única que me queda por reseñar, pero creo q hasta Agosto como mínimo no podré, tengo que revisionarla, aunque la recuerdo mejor que la mayoría de comentarios.

      Gracias por comentar!!

      Un saludo 😉

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