Series: Feud (Bette & Joan)

El nombre de Ryan Murphy se ha hecho muy popular en el mundo de la televisión a día de hoy. El director, productor y guionista adquirió notable fama gracias a la serie musical “Glee” (antes ya había dado que hablar con “Nip/Tuck”), pero han sido sus incursiones en el terreno de las antologías a partir de “American Horror Story” las que lo han catapultado a lo más alto del actual olimpo televisivo. Así lo demuestra la estupenda serie que estrenó el pasado año y que acabó convertida en un fenómeno, arrasando en todos los premios, “American Crime Story”, sobre el episodio de O.J. Simpson. Este año Murphy estrena una nueva antología que sigue el patrón de las dos anteriores narrando la enemistad de conocidas personalidades. La primera entrega no ha podido ser más apetitosa y redonda al narrar la rivalidad que se forjó entre Joan Crawford y Bette Davis a partir del rodaje de “¿Qué fue de Baby Jane?”.

Cuando Hollywood se mira a sí mismo no falta cierto tono irónico o cínico. Aunque existen películas blancas que describen el mundo del cine (“Al encuentro de Mr. Banks” como ejemplo reciente), se ha demostrado que son las que ofrecen una cara poco amable sobre lo que sucede detrás de los focos las que quedan inmortalizadas en la memoria cinéfila. Bien lo demuestran “Cautivos del Mal”, “El Juego de Hollywood” o en especial “El Crepúsculo de los Dioses”, con la que “Feud” tiene mucho en común.
Al igual que en la inmortal película dirigida por Billy Wilder, la última propuesta de Murphy trata sobre el tema del tiempo, y cómo éste afecta a las estrellas, en especial a las actrices. La serie parte en el momento en que Joan Crawford, en una búsqueda enfermiza por protagonizar algo más allá del papel de madre o abuela convencional, se topó, gracias a su criada, con una novela llamada “¿Que fue de Baby Jane?” y se la manda al director Robert Aldrich. Para realizarla, Crawford sugirió que la coprotagonista debía ser Davis, con quien siempre parece haber tenido roce. La protagonista de “La Loba” se encontraba en ese momento interpretando obras en Broadway y aceptó la oferta. Todo parecía ir bien más allá del orgullo de cada una por saber cuál iba a brillar más en pantalla. Pero a la hora de firmar el contrato y comenzar la producción empezaron los problemas. Aunque es cierto que la serie muestra a Crawford y Davis como dos leonas que luchan por sus propios intereses, es la forma en que juegan con ellas dentro del estudio, y a través de la prensa, la que hizo que su enemistad traspasara la pantalla, demostrando que en Hollywood cualquier personalidad se puede romper como si de un juguete se tratara. Y todo por lograr un éxito de taquilla. “Feud” ofrece así un relato cruel y sin escrúpulos sobre cómo dos de las actrices más famosas del cine fueron maltratadas dentro de la industria cuando cruzaron la mediana edad. Y lo peor es que eso mismo que sucedió en los 60 siga sucediendo hoy, en pleno S. XXI.

Si bien la serie ha sido promocionada como lo que sucedió en el rodaje de la cinta de Aldrich, lo cierto es que eso es una verdad a medias. Bien que es el punto de partida, pero el rodaje de la misma sólo ocupa la mitad de la serie. La otra mitad indaga en el por qué del enfrentamiento entre Crawford y Davis, poseyendo momentos tan memorables, y duros, como el de la celebración de los Oscars. Pareciese que la serie se vuelca más del lado de Davis que de Crawford, al mostrar a ésta última como una mujer desalmada por lograr la popularidad de antaño mientras Davis casi siempre es retratada, además de como la gran actriz que fue, con una gran profesionalidad que buscaba el bien del proyecto en que participaba. Pero ambas son mujeres sufridoras. Madres solteras que deben trabajar por sus hijas, sin tiempo apenas para verlas. Cuando los focos se apagan y se muestran como Joan y Bette en el calor de sus hogares es realmente triste.

“Feud” es un regalo para todo amante del cine. No sólo hace un veraz retrato sobre los tejemanejes del cine, criticando la fuerza masculina y machista de los productores de la época (personificados en Jack L. Warner), y el rencor que existía entre las mujeres, con la cronista de cotilleos Hedda Hopper como principal fustigadora. La serie también ofrece una visión sobre el final del Hollywood clásico como tal. Los 60 fueron como un anclaje entre el viejo y el nuevo Hollywood. El viejo sistema de estudios daba paso a una nueva generación que buscó cambiar el rumbo de la industria con más protagonismo para los directores. Desgraciadamente ese cambio generacional duró poco y, como se puede ver en la serie, muchos de los detalles que reinaban en aquella época siguen vigentes, como el realizar copias de películas que han tenido éxito hasta que la taquilla dé la espalda.

Si ya el material es potente, éste se convierte en dinamita cuando tienes como estrellas a Jessica Lange y Susan Sarandon dando vida a dos iconos del cine. Lange vive una nueva edad dorada profesional gracias a Murphy, con quien ha participado en la mayoría de temporadas de “American Horror Story”. En “Feud” se transforma en Joan Crawford, una mujer que se niega a envejecer, que busca por todos los medios mantenerse joven, ofreciendo un recital de miradas que transmitan el rencor, el odio, la dignidad, el sufrimiento, la obsesión o la aceptación que experimenta. A su lado Susan Sarandon demuestra una completa seguridad como Bette Davis. Siempre con el inseparable cigarro y la cabeza alta, Sarandon logra que crea estar viendo en pantalla a quien fuese Margo Channing. Una gran interpretación de otra gran actriz que llevaba tiempo en papeles secundarios. Junto a ellas destaca un estupendo Alfred Molina como Robert Aldrich, quien acaba convertido en otro títere más de los intereses del estudio y de sus propias actrices. Stanely Tucci pinta un Jack Warner arquetipico, siempre en su despacho con una copa de whisky en busca de taquillazos y nuevos talentos femeninos. Judy Davis está estupenda como la periodista de cotilleos Hedda Hopper, siempre rascando hasta encontrar basura que dé que hablar. Jackie Hoffman es la criada de Crawford, un gran personaje que aguanta las frustraciones de su jefa a pesar de estar apoyándola en todo momento. Alison Wright es la asistente de Aldrich, Pauline, quien busca hacerse un hueco dentro de la industria. Dicho personaje protagoniza un triste momento cuando es insultada por partida doble a través de un guion que ha escrito. La serie cuenta con la participación especial de Catherine Zeta-Jones y Kathy Bates como Olivia de Havilland y Joan Blondell como narradoras. También colabora John Waters como el director de serie B William Castle.

Ryan Murphy vuelve a dar en la diana con su nueva propuesta. La primera temporada de “Feud” es una carta de amor envenenada a Holywood, donde no todo son luces y estrellas.

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