John Wick: Pacto de Sangre (John Wick: Chapter 2), de Chad Stahelski

Tras poner en orden sus asuntos con la mafia rusa y volver a casa, John Wick recibe la visita de un rostro de su pasado que le exige cumplir una antigua deuda. De esa forma, John volverá a entrar a un mundo al que juró no regresar y dónde pondrán precio a su vida.

La aparición de John Wick supuso una alegría para todo amante del cine de acción, y lo fue aún más cuando su director y su protagonista anunciaron que seguirían las aventuras del sicario en una secuela, algo por otra parte lógico viendo el universo oculto de asesinos que mostraba el film. De esa forma, tres años después de la primera entrega se estrenó el llamado segunda capítulo del personaje. Al contrario del primer film, la secuela ha conseguido ver la luz en la gran pantalla en nuestro país con el subtítulo “Pacto de Sangre”.

La película arranca justo en el instante en que concluye la anterior entrega, John Wick va en busca del coche que le fue robado la noche en que pusieron fin a su tranquila vida y mataron al perro que su esposa le había legado. Este prologo de poco más de diez minutos cierra (o no) lo relacionado familia Tarasov mediante una brutal secuencia de persecuciones y enfrentamientos con vehículos. Una vez concluida se entra en materia.
John Wick no podrá vivir en paz desde que lo obligasen por razones personales a enfundar de nuevo las armas. Su regreso temporal al mundo de las sombras lo obliga a cumplir un viejo contrato que firmó con su sangre. De nuevo, una historia sencilla dónde se dan de la mano el honor, la traición y, una vez más, la venganza. Temas muy recurrentes en el cine de samuráis o el western, hacia los que las cintas de John Wick guiñan un ojo. Este samuraí moderno, o cowboy urbano, regresa a su vida previa a conocer a su esposa fallecida descubriendo a los espectadores mucho más de esa red multinacional regida por perfectos asesinos.

Si el primer film captó la atención no fue solo por sus brutales tiroteos o peleas, sino por el submundo criminal que retrataba. Aquella organización de asesinos camuflada en un hotel se expande en la presente película para descubrirse como una multinacional global a la que puede pertenecer la persona más inesperada. En ese sentido, “John Wick: Pacto de Sangre” consigue superar a su predecesora, ampliando su tablero de juego de manera divertida. Ya todo vale, desde un somelier de armas hasta un sastre que confecciona trajes antibalas o unas tatuadas operadoras de teléfonos.
La cinta pega el salto internacional y viaja a Italia, donde muestra el homologo italiano al Hotel Continental de Nueva York, otorgando un cierto toque elegante y clásico acorde al arte del renacimiento, sin sacrificar, claro está, las señas de identidad de la serie.

“John Wick: Pacto de Sangre” es una película de samuraís desarrollada como si de un juego shoot em up se tratara. Es raro encontrar algún descanso de más de cinco minutos entre las secuencias de acción, las cuales dan como resultado una generosa ensalada de tiros y hostias bien aliñada.
Como secuela, la cinta hace honor al dicho de más grande y mejor. El esquema es muy parecido, y se llegan a visitar lugares comunes con respecto al primer capítulo (Casa de John – Hotel Continentale – Club nocturno). Los tiroteos se desencadenan de manera similar para describirse con una estética más cercana al videojuego o al cómic. Se sacrifica parte de la elegancia del primer film para abrazar un estilo más brusco y nervioso, con resultados espectaculares como la destreza que demuestra John con el uso del lápiz o el enfrentamiento final en la sala de espejos (en lo que puede ser un homenaje a “La Dama de Shanghai”, “Operación Dragón” y “El Hombre de la Pistola de Oro”). El director Chad Stahelski vuelve a dirigir la cinta, en ésta ocasión sin la ayuda de David Leitch. Stahelski sigue demostrando un buen pulso, que no decae a pesar de la mayor duración que posee con respecto a la anterior, y un notorio conocimiento sobre el producto que trata, muy similar a la Saga indonesia “The Raid”, con la secuencias de acción como principales impulsores narrativos.
El libreto escrito por Derek Kolstad sigue indagando en el universo de sicarios de forma divertida. Como en la anterior, la historia es funcional, pero gracias a esa mitología clandestina consiguen otorgarle personalidad.

Keanu Reeves vuelve a ser John Wick. Porque lo es. Para mi, su personificación de este personaje supera a su también famoso Neo, al menos éste tiene una mala leche de la que el Elegido de Sion carecía. Como nuevas incorporaciones destacan Ruby Rose como sicaria y guardaespaldas. Un personaje carismático que creo podría haber dado más juego, porque cuando sale promete un enfrentamiento mayor del que finalmente tiene con Wick. Common es otro miembro de los asesinos. Riccardo Scamarcio es Santino D´Antonio, causante de que Wick entre de nuevo en el juego. Peter Stormare es Abram Tarasov, pariente de los villanos de la anterior entrega. Ian McShane. John Leguizamo y Lance Reddick retoman sus personajes del primer film, siendo el primero el que más relevancia consigue a lo largo del metraje.
Se pueden ver dos guiños a la Saga “Matrix”. El más evidente es la presencia entre el reparto de Laurence Fishburne como jefe de un pequeño grupo de asesinos, amante de las palomas mensajeras y viejo rival de Wick. La participación de Fishburne es breve pero suficiente para resultar nostálgica el volver a verle compartir pantalla con Reeves. El otro guiño es al final, cuando todas las personas de Central Park se quedan inmóviles como estatuas. Dicha secuencia, además, sirve para poner la piedra a la tercera entrega sobre la que ya trabajan los responsables, con el protagonista contra la pared, casi paranoico, huyendo. Ni que decir tiene que se espera con ganas, y que, ya puestos, podrían incorporar al reparto a Carrie Ann-Moss como nueva asesina. Por soñar que no quede. De momento se ha confirmado la serie “The Continental” que se centrará en el mundo criminal del film.

“John Wick: Pacto de Sangre” sigue ofreciendo una buena dosis de acción mientras expande una mitología atractiva que logra otorgar alma al producto. Divertida y brutal.

Lo Mejor: Su expansión del universo que muestra. Es tan honesta como violenta y divertida. El enfrentamiento final en la sala de espejos.

Lo Peor: Ciertas similitudes a la cinta original en algunas secuencias.

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Un pensamiento en “John Wick: Pacto de Sangre (John Wick: Chapter 2), de Chad Stahelski

  1. Volvemos a coincidir. La disfruté muchísimo y es que es una secuela muy burra, los tiroteos son una locura de coreografías interminables y nunca se corta un pelo con la violencia. Es justo lo que todos deseábamos y sus responsables han cumplido con creces. Sólo el tiroteo en Roma merece el precio de la entrada. Ya le tengo ganas la tercera.

    Pd: ¡Gran entrada!

    Saludos.

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