El Hobbit: Un Viaje Inesperado (The Hobbit: An Unexpected Journey), de Peter Jackson

HobbitPosterBilbo Bolson es un hobbit que vive apaciblemente en la Comarca hasta que un día se le presenta un mago llamado Gandalf que le invita a vivir una aventura acompañando a un grupo de enanos liderados por Thorin Escudo de Roble para recuperar el reino de Erebor derrotando al dragón Smaug.

“El Hobbit” era uno de esos proyectos que parecía condenado a no ver la luz. Desde que pusiera fin a la Trilogía de “El Señor de los Anillos”, Peter Jackson dejaba entrever la posibilidad de adaptar la novela que precedía a la aventura de Frodo, de hecho antes de embarcarse en la Trilogía del Anillo ya escribió un borrador sobre la primera obra de Tolkien ambientada en la Tierra Media. Fue en 2008 cuando se anunció que el proyecto se llevaría a cabo, con Jackson como productor y guionista, cediendo el puesto de director al mexicano Guillermo del Toro, quien trabajó duramente en el diseño de las criaturas que aparecerían en el film. Desgraciadamente, a mediados de 2010, Del Toro se apeó del barco debido a los problemas económicos de la MGM (poseedora de los derechos del libro y productora del film), los cuales impedían dar luz verde a tan ambicioso proyecto. Tras superar la dura crisis que casi pone punto y final al emblema de león se aprobó el rodaje, con Jackson de nuevo a las riendas de manera total al asumir, una vez más, la dirección del film.

Varios de los actores de la Trilogía del Anillo repetirían sus roles, tal es el caso de Ian McKellen, Christopher Lee, Hugo Weaving o Cate Blanchett, y se contrataría a Martin Freeman para dar vida al protagonista de la historia, Bilbo Bolson, a quien interpretó Ian Holm en la Saga del Anillo. Jackson anunció que el libro sería partido en dos películas (algo excesivo a priori) y que la rodaría en 3D a 48 fps por segundo, lo cual marcaría una nueva revolución (otra) en el cine reciente. Durante el rodaje el director reconsideró su decisión de partir la historia en dos mitades, decidiendo, para sorpresa de todos, que serían tres películas, algo que justificó con el extenso material que estaba rodando y con la inclusión en la historia de varios pasajes pertenecientes a los apéndices de “El Señor de los Anillos”.

Existe un antes y un después en la filmografía de Peter Jackson, y se llama “El Señor de los Anillos”. El director neozelandés pasó de ser un director emblemático del cine gore que había tenido éxito en su incursión dentro de un cine más comercial (las estupendas “Criaturas Celestiales” y “The Frighteners”) a un megalómano cuyo lema parecía ser “cuanto más extenso mejor”. Si bien su labor en la adaptación de las novelas de Tolkien había sido ejemplar (con algún que otro altibajo) sus posteriores proyectos dejaban entrever a un director demasiado ambicioso con proyectos que no requerían tanto como él creía (su visión de “King Kong”, de tres horas también). Sin embargo la historia del gorila gigante convenció (inexplicablemente para mi gustó), y el resbalón vino con la adaptación de la novela “The Lovely Bones”, o cómo querer saturar de infografía y subrayados vanos algo que debía resultar intimo y sincero. Así pues Jackson parece personificar una frase que pone en boca de Gandalf en la película presente, “toda buena historia merece ser adornada”, aunque en su caso se pase rozando con tanta decoración el exceso.

hobbit

Si algo diferencia a la novela de “El Hobbit” de la Trilogía de “El Señor de los Anillos” es su tono alegre, divertido y ameno, es más, se podría considerar como un libro juvenil, el más accesible de los que Tolkien escribiera sobre la Tierra Media. Por eso choca la decisión del director de realizar tres películas, de duración desorbitada, sobre el mismo. Claro que una vez visto el resultado se entiende. Jackson no sólo adapta la novela sino que la utiliza como enlace hacia la Trilogía que todos conocemos, sólo así se puede entender ese cameo del personaje de Frodo en la secuencia de apertura, enganchando directamente con la de su presentación en “La Comunidad del Anillo”. Y es que “El Hobbit” comienza justo antes de la conocida fiesta de cumpleaños de Bilbo, cuando el ya anciano Hobbit comienza a escribir la aventura que vivió 60 años atrás.

Volvemos a la Tierra Media, adentrándonos en sus bosques, montañas, cavernas, y conociendo a las diferentes criaturas que la pueblan, a la par que descubriremos la historia de Thorin y sus antepasados. Todo muy espectacular, si no fuera por un detalle, no existe novedad. A pesar de la gran labor técnica y a sus escenas espectaculares, “El Hobbit” transmite una constante sensación de Dejá Vù. Todo parece ya visto, e incluso su estructura es calcada a la de “La Comunidad del Anillo” (en más de una ocasión durante el transcurso del film creí estar viendo más un remake que una aventura distinta), careciendo de algo tan importante en este tipo de películas, y que ayudó a que triunfaran las anteriores, como es la capacidad de sorprender al espectador.
Claro que las cosas como son, la película sigue poseyendo tramos que son un verdadero disfrute para todo buen amante del cine fantástico y de aventuras, tal es el caso del prólogo que abre el film donde se narra el descubrimiento de la Piedra del Arca y la posterior caída de Erebor a manos del dragón Smaug, o el tramo final, cargado de auténtica épica y emoción, aunque por desgracia son pequeñas escenas en un conjunto descompensado por culpa del ritmo. No es que la película aburra (no lo hace), sino que posee tramos que no aportan nada a la historia o están incluidos por mero capricho. Por ejemplo la escena en que los enanos entonan la canción de la montaña solitaria (maravillosa por otra parte) no aporta nada en ese instante en concreto, o la, anteriormente citada, escena en que aparece Frodo con Bilbo, demasiado larga y pesada para contar algo que ya conocemos. La mejor secuencia del film para mi gusto vuelve a estar protagonizada por el personaje más carismático de la Saga, Gollum, quien protagoniza con Bilbo un juego de preguntas y respuestas cuya resolución será primordial para todo lo que acontecerá años después. Una escena brillante en donde vuelve a brillar el raquítico personaje interpretado por Andy Serkis.

El guion de ésta primera entrega vuelve a estar firmado por el propio Jackson, su esposa, y socia, Fran Walsh y Philippa Boyens, con la colaboración de Guillermo del Toro, de cuyo trabajo se han reciclado varios diseños e ideas. La película es bastante fiel al libro de Tolkien, se nos presenta a un Bilbo joven que vive en paz y tranquilidad en su residencia de la Comarca y que teme abandonar dicho estado de bienestar adentrándose en terreno desconocido. Es el tan conocido viaje del héroe, en donde el personaje evolucionará enfrentándose a sus miedos fuera de su zona de confort y demostrando su valía. Sin embargo, ello es inflado con la trama del Nigromante que ayuda a conectar con la galardonada Trilogía del Anillo, y con la incursión de personajes que en el libro ni siquiera se mencionan, aunque existan en el Universo Tolkien. Parece que Jackson, quien ya había cambiado cosas en las anteriores cintas, sigue readaptando al escritor a su antojo. Si fuese para lograr un mejor film se perdonaría, pero en el caso presente relentiza y entorpece la trama principal, que incluso logra que parezca secundaria.

RICHARD ARMITAGE as Thorin Oakenshield in New Line Cinema’s and MGM's fantasy adventure “THE HOBBIT: AN UNEXPECTED JOURNEY,” a Warner Bros. Pictures release.

El desarrollo de los personajes es casi inexistente, tan sólo merecen mención especial tres (si exceptuamos al siempre bien recibido Gollum). Primero Gandalf el Gris, al cual siempre es un placer ver en pantalla, erigiéndose como gran héroe que aparece en los momentos más cruciales. El viejo mago demuestra, de nuevo, ser un embaucador y saber más de lo que dice con respecto al asunto que tienen entre manos. Resulta llamativa la relación que se muestra entre el personaje mágico y la Elfa Galadriel, más íntima de lo que se espera. Thorin Escudo de Roble es el Príncipe ultrajado del reino de Erebor, quien, en compañía de sus fieles guerreros, intentará reconquistar su reino. El enano demuestra en toda la aventura su liderazgo por medio de un carácter orgulloso, en especial cuando se presenta ante Elrond. Por último tenemos a Bilbo, protagonista de la historia, aunque en ésta primera entrega parece ser más una mera comparsa. Por fortuna en el tramo final vuelve a lucirse desde el instante en que se enfrenta a Gollum y sus acertijos. Los demás personajes tienen un cometido funcional, tal vez con la salvedad del anciano Balin, voz de la cordura dentro del grupo. Sobre el elenco de enanos diré que me esperaba algo peor en lo que a nivel comedia se refiere, si bien es cierto que su secuencia de presentación en casa de Bilbo es bastante larga.

A nivel técnico la cinta luce genial, se nos vuelve a introducir en el mágico Universo creado por Tolkien por medio de grandes escenarios y paisajes, aunque posee tramos en donde los efectos especiales rozan lo decepcionante. El tan cacareado 3D a 48 fps no pareció convencer a nadie visto su nulo uso posterior.
Howard Shore vuelve a ser una columna vertebral con su portentosa partitura épica, destacando en ésta ocasión el tema de los enanos, vibrante.
El montaje podría haber estado más cuidado, claro que la ambición del director de incluir todo lo posible sobre el mundo de Tolkien dificulte la tarea. Más que una versión extendida se debería haber pensado en una versión reducida, ya que se camina tanto como se habla, pero avanzar en la historia, poco.

Del reparto destacan los tres actores que dan vida a los personajes anteriormente citados. Ian McKellen vuelve a demostrar ser Gandalf sin discusión alguna, Richard Armitage posee una estupenda presencia como Thorin Escudo de Roble y Martin Freeman demuestra ser un Bilbo excelente del que, esperemos, tengamos más minutos y desarrollo en las dos partes posteriores. El resto del elenco cumple con su cometido de acompañantes de aventuras, especial mención a Ken Stott como Balin, el más anciano y sabio del grupo. Hugo Weaving (cuyo personaje si aparece en el libro), Cate Blanchett, Christopher Lee, Ian Holm y Elijah Wood participan como invitados especiales para así formar un cuerpo compacto junto con la Trilogía del Anillo.

“El Hobbit: Un Viaje Inesperado” volvió a transportarnos a la Tierra Media, aunque de forma algo decepcionante, demasiado larga y sin lugar para la sorpresa. Aceptable aventura de apertura, aunque lejos del resultado que ofreció Jackson cuando inauguró las aventuras en el Universo de Tolkien.

Lo Mejor: La secuencia de acertijos en la oscuridad. McKellen, Freeman y Armitage. La Banda Sonora.

Lo Peor: La continua sensación de Dejá Vù que produce.

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2 pensamientos en “El Hobbit: Un Viaje Inesperado (The Hobbit: An Unexpected Journey), de Peter Jackson

  1. Coincido plenamente contigo. Es una correcta película de aventuras, pero podría haber sido mucho más, sobre todo viniendo del director de “El señor de los anillos”. Y se nota demasiado esa sensación de historia estirada al máximo. Creo que la habría ayudado condensar todo en una única película o a lo sumo hacer dos.

    Y también siempre he pensado que hubo un punto y parte para Jackson tras la trilogía del anillo, su cine nunca ha estado a la misma altura.

    Pd: ¡Gran trabajo como siempre!

    Saludos.

    • Después de la Trilogía del Anillo Jackson se ha visto obsesionado en hacer películas largas y pomposas (su “Kong Kong” tiene buenos momentos pero peca de duración). “El Hobbit” merecía ser algo más ligero y ameno, y no lo que salió. Aún así me ganó más en el revisionado en casa que cuando la vi en cine.

      Gracias por comentar Rodi 😉

      Un saludo!

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