El Hobbit: La Batalla de los Cinco Ejércitos (The Hobbit: The Battle of the Five Armies), de Peter Jackson

hobbitfivearmiesTras la muerte de Smaug, la Compañia de Enanos recupera el Reino de Erebor desatando una disputa con los Elfos y los Hombres del Lago, que reclaman sus derechos sobre la riqueza que esconde la montaña. Mientras tanto, se acerca un gran ejercito de Orcos.

La esperanza de que Jackson finalizara de forma noble su Trilogía de “El Hobbit” fue menguando tras el resultado de las dos anteriores entregas. Aún así, existía un cierto grado de confianza, y en Diciembre de 2014 llegó a las pantallas la última entrega de la historia de Bilbo Bolsón.
“La Batalla de los Cinco Ejércitos” se descubre como la película bélica por excelencia de la Trilogía de “El Hobbit”. De sus 2 horas y media de duración, más de la mitad está destinada a la gran batalla que acontece a los pies de la Montaña. Claro que antes de llegar a ella hay que atar los cabos sueltos que quedaron en la anterior entrega, y para ello la cinta rompe con el resto de la Saga eludiendo el uso del flashback y comenzando tan bruscamente como finalizó la anterior, con el ataque del Dragón a la Ciudad del Lago, el cual apenas dura diez minutos y planta la cuestión de ¿Por qué Jackson no decidió cortar tras ello en la anterior entrega? De esa forma, nada más comenzar, la película sigue padeciendo el mismo problema que “La Desolacion de Smaug”, es un film que no puede sobrevivir de forma independiente al carecer de un inicio mejor fabricado que le otorgue consistencia. Además debe lidiar con otro problema como es que después de dos películas dónde no se ha conectado con muchos personajes, poco importa cuál sea su destino en la presente. Ahora bien, tengo que ser justo, y reconozco que como gran espectáculo cumple.

A pesar de la brusquedad con que comienza, el ataque del Dragón sobre la ciudad es espectacular y logra enganchar a la par que convierte a Bardo en uno de los mejores personajes de la Trilogía, muy en la línea de Aragorn, aunque salvando las distancias. Tras ello, se describe la situación en que han quedado los hombres y la recuperación de la montaña por parte de los Enanos, pero se debe rescatar a Gandalf, el cual se encuentra encarcelado y ¿qué mejor manera de hacerlo que con la presencia de Galadriel, Elrond y Saruman? La Elfa interpretada por Cate Blanchett vuelve a aparecer en una secuencia donde se puede entrever aún más que entre ella y el Mago Gris puede existir algo más que amistad. Su intervención, junto con la del Rey Elfo y el Mago Blanco, no parece ir más allá de conectar con la Trilogía del Anillo (al fin y al cabo, Jackson ha usado la historia de Bilbo para ello), de hecho el final de la secuencia deja entrever que a partir de este momento Saruman caerá bajo las órdenes del Señor Oscuro. Capítulo finiquitado. Las tres líneas narrativas (Gandalf; Enanos; Humanos) se conectan en el Reino de Erebor, dónde se une el Rey del Bosque Thranduil. Antes de estallar la batalla, Jackson vuelve a incidir en el tema de la ambición, y cómo el poder corrompe. De esta forma, con Thorin ciego ante la riqueza de la Montaña y Thranduil obsesionado por las piedras brillantes que por derecho dice que le pertenecen mientras Bardo actúa como mediador que busque el beneficio para ambos, el director y sus guionistas vuelven a reflejar cómo pequeñas rencillas y obsesiones personales pueden desatar un guerra. Lástima que para exponerlo gaste tanto tiempo que llegue a aburrir, cosa que no mejora una vez se desate la secuencia que da título al film.

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Sin negar su espectacularidad, la Batalla entre los ejercitos Enanos, Elfos y de los Hombres contra el de los Orcos y los Trasgos vuelve a desprender el aroma de deja vú que tanto perjudica al conjunto de la Trilogía. Es imposible no recordar la batalla del Abismo de Helm, o de Minas Tirith, mientras se contempla la contienda presente. Además, Jackson sigue narrando el enfrentamiento como si se tratara de un gran videojuego, con grandes panorámicas que nos describan el tamaño de los ejércitos, y planos más cerrados cuando se lanzan golpes. Eso demuestra el piloto automático con que el director afrontó el proyecto, sin aportar nada nuevo visualmente a lo ya conocido.
Por si eso fuese poco, los personajes apenas importan, culpa de no haberlos desarrollado mejor en las anteriores cintas. Es curioso que el momento más emocional del film esté protagonizado por el personaje que inventó Jackson. La despedida entre Tauriel y el enano Kili es de lo más memorable de la cinta, justificando así la inserción de la Elfa en la historia. De igual forma, el enfrentamiento final entre Thorin y Azog posee la épica que ya se demostró en el tramo final del primer film. Personajes con gran personalidad como Bardo, o los protagonistas Gandalf y Bilbo, quedan relegados a un plano más secundario, mientras el oportunista y repugnante personaje de Alfrid es utilizado de manera muy abusiva. Como ya se sabe, se busca tender un puente entre la presente historia y “El Señor de los Anillos”, por lo que el director decidió introducir como invitado a Legolas, quien vuelve a parecer más un superhéroe en las secuencias de acción que protagoniza. El Elfo concluye la película marchándose al Norte, donde conocerá a cierto personaje de vital importancia en la aventura que vivirá 60 años después.

El guion no tiene mucho que contar nuevo, aunque se aprovecha la oportunidad de utilizar la Piedra del Arca como objeto de ambición similar al Anillo en la primera Trilogía. La alianza entre las razas vuelve a hacer gala en la batalla final, cuando se debe combatir al enemigo común.
Howard Shore vuelve a hacer gala de su majestuoso talento para cubrir a las secuencias de grandiosidad. Mientras el elenco interpretativo sigue personificando los personajes que inventara Tolkien con acierto, aunque sin la profundidad que merecen.

La cinta es considerada la más floja de la Trilogía de Bilbo, y es que nada nuevo aporta más allá de una gran batalla que hace las delicias de los amantes del género. Ahora bien, tengo que romper una laza a favor de “El Hobbit” como pieza compuesta. Aunque carece del poder de “El Señor de los Anillos”, una vez vista de seguido (a películas por día) en sus versiones extendidas tengo que decir que quedé más satisfecho que cuando las vi individualmente. A pesar del automatismo con que están realizadas y de lo sobrecargada que resulta argumentalmente, sigue desprendiendo ese aroma de aventuras de toda la vida con momentos espectaculares. El problema creo que radica en el propio germén del proyecto. La marcha de Del Toro, los problemas económicos de la Metro y la ambición desmedida de Jackson por querer narrar tanto y crear algo como la primera Trilogía jugaron muy en contra e impidieron que la obra de Tolkien fuese honrada como se merecía.

“La Batalla de los Cinco Ejercitos” es una cinta bélica que individualmente no se sostiene, aunque a nivel grupal funciona como correcto broche a una Trilogía irregular.

Lo Mejor: El ataque de Smaug a la ciudad. La despedida entre Tauriel y Kili.

Lo Peor: Demuestra el desgaste de Jackson.

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