El Llanero Solitario (The Lone Ranger), de Gore Verbinski

Gran parte de la obra de Gore Verbinski ha estado influenciada por el western (“The Mexican”, “Rango”, varios detalles en la tercera entrega de “Piratas del Caribe”). No era extraño, pues, que tarde o temprano se atreviese a rodar un western en acción real tras su aproximación al género en su oscarizada cinta de animación de 2011. Fue de manos de Disney y Jerry Bruckheimer de quien lo lograría, aceptando la tarea de realizar la adaptación del famoso personaje enmascarado que combate las injusticias en el salvaje oeste acompañado por su fiel compañero Toro (Tonto en versión original). El objetivo de Verbinski dentro del film era crear la mayor secuencia de acción con un tren jamás vista, razón por la cual el presupuesto de la cinta se disparó hasta los cerca de 250 millones de dólares a pesar de que tanto él, como Bruckheimer o el protagonista (de nuevo Johnny Depp) se rebajaran considerablemente el salario. El rodaje estuvo marcado por adversidades climatológicas y el fallecimiento de un técnico, retrasando su estreno a verano de 2013. El film se acabaría convirtiendo en uno de los mayores fracasos de aquel año, propiciando el fin de la relación Bruckheimer/Disney mas allá de “Piratas del Caribe”. Y, para quien esto escribe, fue un fracaso injusto.

Más que una adaptación sobre el serial radiofónico y televisivo, lo que hicieron sus creadores fue un remake sobre el film de 1981 dirigido por William A. Fraker y que tenía a Christopher Lloyd como el malvado Cavendish. Así, tenemos a un hombre que, tras haber sido dado por muerto, regresa convertido en un justiciero enmascarado que busca venganza. La diferencia es que mientras en el film de 81 el protagonista era un ranger, en la presente es un abogado que elude cualquier uso de la violencia. Y en ese sentido tenemos uno de los riesgos del film de Disney.
Tras la emboscada en que mueren los rangers, Toro intenta resucitar con ayuda del Espíritu Caballo al valiente Dan Reid, el jefe del grupo. Sin embargo, el caballo elige a su hermano, John, a quien Toro tilda de cobarde y atolondrado después de que por su culpa se le haya escapado Cavendish. Cosas del destino (y del caballo), John regresa a la vida convertido en espíritu errante debiendo aceptar llevar la máscara de justiciero. Hubiese sido muy fácil, y más afín al personaje conocido por todos, que el protagonista hubiese sido Dan, un valiente pistolero con personalidad de héroe. Pero la película elige al idealista abogado, un personaje que recuerda al James Stewart de “El hombre que mató a Liberty Valance” o al Gregory Peck de “Horizontes de Grandeza” al introducir en un mundo aún arcaico y en pleno desarrollo a un hombre de ley que ha visto la semilla del progreso florecer en las grandes ciudades.

La película posee una naturaleza clara de buddy movie mediante la relación entre John y Toro. Ambos personajes son opuestos desde el primer minuto en que se conocen, sin embargo, juntos, se encontrarán a sí mismos y aprenderán a trabajar en equipo forjando una amistad. El abogado experimenta un viaje donde descubre que sus firmes valores apoyados en las leyes no existen en un mundo marcado por la corrupción y la traición, mientras Toro trata de cerrar la herida que le dejó un error del pasado y que lo ha llevado por una senda de locura y excentricidades, apartándolo de su tribu comanche.
A través del desarrollo de dicha relación encontramos los dos puntos débiles de la película. Por un lado el ritmo. La mitad central del film se acrecienta con escenas demasiado largas donde, como sucediese en “Piratas del Caribe” (no en vano, comparte a los guionistas Ted Elliot y Terry Rossio), se juega con alianzas y traiciones entre los protagonistas. Por otro, el tono. La relación entre John y Toro funciona, pero se excede en el uso de un humor demasiado infantil, con detalles cercanos a la comedia bufonesca y el slapstick (esto último no es tan malo) que se contrapone al toque adulto, e incluso grotesco, que posee el resto del film, como bien pude verse cuando Cavendish devora el corazón de Dan en uno de los mejores planos del film, o cuando tras la matanza de los indios aparece el caballo sobre un árbol.

El guion escrito por Elliot y Rossio, en colaboración con Justin Haythe, es el mayor lastre, pero no por ser un mal libreto, sino por no saber cohesionar mejor la historia y querer abarcar tanto. “El Llanero Solitario” condensa toda la historia del western al tratar temas como la creación del ferrocarril, la explotación de las minas de plata, el ocaso del pueblo indio y la brutalidad que gastaba el séptimo de caballería. Todo ello mezclado de manera descompensada, alargando un metraje que debería haber sido más reducido, y desaprovechando personajes con potencial pero que se quedan muy secundarios (la Madame interpretada por Helena Bonham Carter). Parece que, en la búsqueda por lograr una nueva franquicia que sustituyera a los Piratas, decidieron repetir la jugada sin obtener similar resultado. En ese sentido, tampoco ayudó el retraso en la producción, que obligó a descartar ideas, como que Cavendish fuese un hombre lobo (de ahí la presencia de la bala de plata). Pero hay buenas decisiones, como por ejemplo aplaudo el que Toro narre la historia dentro de un parque de atracciones en 1933, subrayando la naturaleza lúdica del film.

Un parque de atracciones. Y un hombre que anuncia la exposición más impresionante sobre el Lejano Oeste. Un niño decide entrar. Empieza el espectáculo. La apertura del film no podría estar más acorde con el resultado a nivel visual que impera a lo largo del metraje.
Le pese a quien le pese, “El Llanero Solitario” es uno de los westerns más espectaculares jamás filmados, si no el que más. Representa el Fair West de manera creíble a la vez que toma todos las señas características del género. El polvo. La suciedad en las ropas. Los grandes paisajes. El ferrocarril. Hay indios y vaqueros. Persecuciones. Tiroteos. Emboscadas. Hemos comprado un ticket para visitar el Lejano Oeste, y nos regalan un show de primera gracias a la labor del director Gore Vebinski.
El director de “The Mexican” es un gran amante del cine, y eso se nota en la presente película, donde rinde pleitesía a uno de los géneros más populares con infinidad de referencias, tanto argumentales como visuales. Ahora bien, si hay un director por el que Verbinski parece tener especial cariño, ese es Sergio Leone, a quien homenajea en la presente cinta cuando el grupo de rangers llega a la estación del ferrocarril como si fuesen los pistoleros que abren “Hasta que llegó su hora”. Y ahí no queda la cosa, como en aquella el silencio de las aves anuncia el asalto a una cabaña en la que es la secuencia de terror de la cinta. Al igual que el director italiano, Verbinski sabe distribuir a la perfección a los personajes en el encuadre y utilizar los primerísimos primeros planos cuando es necesario. Se pueden poner pegas al bloque central del film, como ya he citado antes, pero a lo que nivel visual se refiere no se puede encontrar ningún fallo. Con la ayuda del director de fotografía Bojan Bazelli, el director consigue un film que irradie carisma y una elegancia escénica de primera que ya les gustaría tener a más de la mitad de blockbusters.

En ese amor por el séptimo arte, Verbinski pone también su mira en los orígenes del Cine, y más en concreto en el film “Asalto y Robo al Tren”, para crear las dos secuencias estrella de la cinta. Ambas se encargan de abrir y cerrar la cinta por todo lo alto, lo cual también perjudica a ese citado bloque central. Si algo caracteriza al personaje creado por Fran Striker y George W. Trendle es por protagonizar escaramuzas y enfrentarse a los villanos para salvar el día en el último segundo. Pues bien, esa naturaleza episódica del serial es la que más brilla en las secuencias de los trenes que orquesta el director con mano maestra. No es de extrañar que el mayor atractivo que tenía la cinta para él fuera la posibilidad de llevarlas a cabo.

Con un manejo sensacional de la narración donde se den de la mano planificación y ritmo, el director crea dos de las secuencias más impresionantes vistas en el cine reciente. La primera, de apertura, es un rescate al tren en todos los sentidos, con una persecución y el primer enfrentamiento con los villanos. En ella, la exquisitez en la elaboración de planos es patente, como cuando presenta a John Reid a través de la ventana en que se reflejan los búfalos, o en la contraposición entre la velocidad del ferrocarril y el galope de los caballos mediante el montaje. La segunda secuencia es un episodio completo del héroe conocido por todos, narrado además por la famosa Marcha de Guillermo Tell actualizada de manera espectacular por Hans Zimmer. El talento que se mostraba en la primera secuencia se incrementa en la presente con mayor emoción y diversión a través de esa vibrante persecución entre trenes. El humor slapstick funciona y se une a una espectacularidad megalómana que deja boquiabierto.

Sobre el montaje del film diré que, a pesar del desequilibrio general, me gusta cómo va desarrollándose mediante flashbacks y cómo se juega con la narración mediante las interrupciones del niño al que Toro le cuenta la historia.
Es lógico que, visto el presupuesto, la película luzca de manera soberbia mediante un cuidado diseño de producción, aunque son la fotografía y la banda sonora las que más apoyan el trabajo del director. Bojan Bazelli vuelve a colaborar con Verbinski tras “The Ring” otorgando al film un aspecto arenoso acorde a los desiertos de Texas donde se desarrolla. El uso de la luz natural en multitud de secuencias es excelente y regala estampas con un potencial abrumador. Por su parte Hans Zimmer sustituye al inicialmente previsto Jack White para componer la Banda Sonora y ofrecer otro gran trabajo que transmita la grandeza del western, con Morricone una vez más como principal figura en quien inspirarse.

Sobre el reparto citar que Johnny Depp y Armie Hammer tratan de conseguir una química que funciona a medio gas. Depp está más que correcto como el comanche Toro por mucho que quisieran criticarle volver a interpretar a Jack Sparrow, si bien ambos están marcados por excentricidades. Por su parte Hammer está correcto gracias a su porte de héroe, aunque en la vertiente cómica se me atraganta un poco. Como le dice Toro, mejor con el antifaz. William Fitchner brilla como Cavendish, el villano con el labio partido. Un ser despiadado y escalofriante que recuerda un poco en su apariencia al personaje que crease Christopher Lloyd para “Daniel el Travieso”. Tom Wilkinson aporta su habitual buen hacer al empresario Nathan Cole. Ruth Wilson es el interés romántico del protagonista, una mujer valiente y acorde a los tiempos que le tocaron vivir. Helena Bonham Carter es Red, la Madame con una pierna de marfil, sobre la que apetece saber más. Barry Pepper da vida a un capitán de caballería que se asemeja al general Custer. James Badge Dale aporta un carisma incuestionable a Dan Reid, el heroico ranger hermano del protagonista.

Al igual que “John Carter” el año anterior o “Tomorrowland” dos años después, “El Llanero Solitario” fue una producción Disney que no cuajó entre el público ni la crítica a pesar de poseer muchas virtudes. Bajo mi puntos de vista, las tres películas fueron incomprendidas, y espero que con el paso de los años se las valore como merecen.

“El Llanero Solitario” es una película arriesgada. Un western atrevido que roza la psicodelía en algunos pasajes. Pero, sobre todo, es una gran espectáculo visual que posee dos de las mejores secuencias de acción del cine reciente.

Lo Mejor: El talento de Verbinski tras la cámara. Las secuencias de tren.

Lo Peor: No encuentra un tono que unifique el conjunto. El estirado metraje.

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2 pensamientos en “El Llanero Solitario (The Lone Ranger), de Gore Verbinski

  1. Me gusta mucho Verbinski, aunque curiosamente las películas que menos me gustan de su filmografía son las de “Piratas del Caribe”. En el caso de “El llanero solitario” la disfruté bastante y la considero un entretenimiento de primer orden. Sólo por el tercer acto, con toda la secuencia de los trenes, merece la pena ver la película. Una lástima que no tuviera mayor éxito y los palos que le cayeron, desde mi punto de vista muy injustos .Veo que opinamos igual.

    Pd: Felicidades por la reseña.

    Saludos.

    • Pues si Rodi, la película fue muy injustamente tratada. De acuerdo que la duración es excesiva y el tono desajustado, pero a nivel visual fue uno de los espectáculos más logrados de 2013. Lo peor es que la compararan con el engendro de “Wild Wild West”.
      Verbinski también me gusta mucho, y sin él seguramente no sería tan fan de la Saga Piratesca (otra que peca de duración).

      Gracias por comentar!

      Saludos!

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