Llamaradas (Backdraft), de Ron Howard

Aunque la función de los bomberos dentro de cualquier ciudad es primordial, lo cierto es que el cine no le ha prestado tanta atención si se compara con la que se ha dado a los cuerpos policiales o sanitarios. Existen muchas películas que tienen entre sus personajes a bomberos, pero muy pocas donde sean los protagonistas. Casos como “Fahrenheit 451”, “El Coloso en Llamas”, “Brigada 49” o “World Trade Center” pueden presumir de ello. Sin embargo, cuando pienso en una película de bomberos mi mente recuerda al instante la cinta dirigida en 1991 por Ron Howard con un reparto de primera.

El film se centra en dos hermanos cuyo padre, bombero, falleció al intentar apagar un fuego en 1971. Veinte años después, el más joven, que presenció la muerte de su progenitor, entra como novato en la compañía 17 del Cuerpo de Bomberos de Chicago dirigida por su hermano, considerado un héroe. Además de lidiar con las rencillas pendientes deberán hacer frente a una serie de incendios que parecen provocados por un piromano en serie.

Cansado de llevar colgada la etiqueta de director de comedias, Ron Howard decidió demostrar que era capaz de realizar películas comerciales que conectaran con el público y le consiguiesen un lugar de prestigio en la industria. A finales de los 80 ya mostraría detalles de ello con la sensible “Cocoon” y, sobre todo, la fantástica “Willow”. Entrados los 90, Howard quiso dar un golpe sobre la mesa y ponerse al servicio de Universal con un film de gran presupuesto donde el espectáculo pirotécnico fuese el mayor reclamo.
“Llamaradas” es una película muy disfrutable a pesar de adolecer de un guion donde falla la trama familiar sobre la que se sustenta. Y no porque sea horrible, sino porque es previsible y de manual. Dos hermanos con un constante tira y afloja por demostrar quien es más digno de heredar el talento de su padre. Uno de ellos es más rebelde y ha logrado alcanzar popularidad en el cuerpo de bomberos mientras su vida matrimonial se ha ido por el desagüe, mientras el otro se muestra demasiado blando para enfrentarse en los momentos críticos a un fuego. Como siempre, a lo largo de la trama los dos personajes trataran de arreglar sus problemas sufriendo la típica transformación personal.
Dramas familiares a un lado, “Llamaradas” se centra en el trabajo que realizan los bomberos. No en todos ellos, claro (no se les ve rescatando a un gato de un árbol, pero si recogiendo un grupo de gallinas que se han escapado de sus jaulas), sino en el que mas se les asocia. La lucha contra el fuego. Y en ese sentido la película se presenta como un thriller donde las llamas son monstruos que hay que derrotar. Las vidas que se llevan las llamas se presentan en el film como si de una película slasher se tratara, con un personaje solo y el asesino esperando al otro lado de la puerta. El film muestra cómo dentro del cuerpo de bomberos existen aquellos que se enfrentan cara a cara con el fuego, y los que investigan cual CSI las causas del mismo, prescindiendo por completo de la presencia policial a lo largo de su metraje.

Ron Howard crea una oda al cuerpo de bomberos siguiendo el guion escrito por Gregory Widen, quien ejerció la profesión durante tres años. Los bomberos se representan como si fuesen grandes héroes, y nada mejor para recalcarlo que la primera aparición del personaje de Kurt Russell. A contraluz, saliendo de un edificio que estaba en llamas. Si a esa imagen la sumamos la más icónica, que no es otra que, de nuevo, Russell saliendo de una habitación en llamas con un niño en brazos, no queda ninguna duda de estar ante un producto creado para alabar la figura de los bomberos al más puro estilo americano. De hecho, tras el estreno de la cinta en Estados Unidos subieron las solicitudes para entrar en el cuerpo de bomberos.
Por fortuna, la película esconde un poco más de miga gracias a su denuncia contra la corrupción en miembros del Gobierno que buscan enriquecerse eliminando estaciones de bomberos y que encauza con la serie de incendios que están siendo provocados. De esta forma se aborda un tema siempre existente como es la corrupción, y cuán poco les importa a los políticos el bienestar de los ciudadanos.

El punto fuerte del film son las espectaculares secuencias de acción donde los protagonistas combaten el fuego. Han pasado 26 años, y dichos momentos sigue luciendo de lujo. Howard rueda con pulso firme, logrando imágenes sobrecogedoras en que el fuego inunda la pantalla, ayudado por la magia de la ILM y un diseño de sonido de altura. El director mantiene el interés en la historia mediante su estilo casi siempre correcto e impersonal donde demuestra, de nuevo, ser uno de los mejores obreros para la gran industria. Por contra, el desenlace en la planta incendiada está resuelto de forma brusca y acelerada, claro que eso no es lo peor, sino esa inserción musical a cámara lenta que convierte de repente al film en un videoclip de bomberos. Eso y la escena de sexo en el techo del coche de bomberos siempre me han rechinado, son tan de su tiempo que vistas hoy hasta producen, además de sonrojo, simpatía.

Otro de los elementos que hacen de “Llamaradas” uno de los títulos noventeros de mi vida es su repartazo. Kurt Russell poco tiene que esforzarse para convencer como líder. De nuevo demuestra lo que es el carisma. William Baldwin no me gana tanto, aunque de el pego de chico bueno que siempre sigue las normas y busque hacer lo correcto. A Scott Glenn le pasa como a Russell, a poco que haga me lo creo, y aquí su personaje es más que un bombero fiel y enrollado. Rebecca de Mornay y Jennifer Jason Leigh interpretaron roles de interés romántico para los protagonistas, aunque la segunda tenga mayor participación en la trama de investigación, y llegó a decirle a Howard que las mejores partes del guion eran las que se desenvolvían en los incendios. Donald Sutherland me provocaba escalofríos en sus dos escenas. Su aspecto desequilibrado con parte de la cabeza quemada y su brillante interpretación logran que vea en él a un piromano. Mucha gente se quejó al ir a ver la película de que Robert De Niro saliese poco. Claro, De Niro tomó este film como uno de esos trabajos alimenticios en que no tenía que enfrascarse mucho. Y, sin embargo, es el mejor del reparto. Vale, no soy objetivo, para mi siempre será el número uno, pero es increíble cómo su presencia en la película la hace subir escalones. Su rol de investigador es el más interesante de todos y posee historia más allá de la simple investigación (la concerniente a su apodo Sombra), además está basado en un personaje real que tiene un breve papel en la cinta.

Además de sus espectaculares secuencias y su enorme reparto, “Llamaradas” posee una notable Banda Sonora obra de Hans Zimmer en la que sería su primera colaboración con Howard. Zimmer empezaba a hacerse hueco en Hollywood, dando muestras de lo que sería la música predominante en la gran mayoría de cintas de acción de la década. Con notable uso de orquesta en esta ocasión, donde priman los instrumentos la percusión, el compositor alemán crea un tema elegíaco para los protagonistas del film.

La película fue todo un éxito que, sin embargo, no recibió el abrazo de la crítica, que la machacó. Cuando hablo de Ron Howard me gusta mencionarla por ser de sus cintas que más disfruto, donde vuelve a demostrar estar en concordancia a las circunstancias y crear un producto comercial digno.

Lo Mejor: Las secuencias con el fuego como protagonista. De Niro.

Lo Peor: Un guion de manual. El momento videoclip y la escena de sexo sobre el coche de bomberos.

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2 pensamientos en “Llamaradas (Backdraft), de Ron Howard

  1. No es de mis preferidas de Howard, pero sí que es un gran espectáculo y por mucho que pasen los años, las escenas de efectos con fuego siguen luciendo de maravilla. Buen entretenimiento.

    Saludos.

    • Yo reconozco que le tengo cariño desde que la vi en casa alquilada del videoclub y me impresionaron las escenas con el fuego. Es muy noventera al mostrar la camaradería masculina y por el repartazo que tiene. No llega alas mejores de Howard, pero es de sus divertimentos más remarcables.

      Gracias por comentar Rodi!

      Un saludo!!

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