Jungla de Cristal: La Venganza (Die Hard with a Vengeance), de John McTiernan

Un día cualquiera en Nueva York. Una bomba explota. El causante exige la presencia de John McClane y que siga a rajatabla sus órdenes para impedir que haya más detonaciones en la ciudad.

Simon dice…

Las aventuras de John McClane pretendían continuarse en 1992, dos años después de la segunda entrega dirigida por Renny Harlin que llegó a funcionar en taquilla mejor que la cinta original. Sin embargo, el planteamiento de que la historia se desarrollara en alta mar fue abortada debido al éxito de “Alerta Máxima” y se pospuso la realización a la espera de un guion. Este llegó de la mano de Jonathan Hensleigh, quien había escrito un guion titulado “Simon says” que, en un principio, se había escrito para que lo protagonizase Brandon Lee o se convirtiese en la cuarta entrega de “Arma Letal”. Finalmente, el guion fue reconvertido para traer de vuelta a la gran pantalla a McClane de la mano del director que lo dio a conocer.

Empezaré diciendo que una película como “Jungla de Cristal: La Venganza” resulta difícil de realizar a día de hoy por un gran estudio (James Bond a parte). No solo por algo de lo que ya presumía su original como es la violencia explicita con sangre a raudales (de la cual presumían gran cantidad de títulos emblemáticos de acción en los 80 y 90), sino por su detonador argumental. La película se abre con una explosión en plano corazón de la Gran Manzana. Y hoy, con toda la sensibilización que hay con respecto al tema es muy difícil crear una cinta de acción donde todo se desarrolle de la forma en que lo hace en la presente, divertida y cargada de incorrección política. En ese sentido está a la altura de otro gran título de la década como es “Mentiras Arriesgadas”, sólo que sin rozar la parodia de la que sí presumía la dirigida por Cameron.

Una vez expuesta esta apreciación personal entraré de lleno a hablar del film. La anterior entrega funcionó muy bien como digno espectáculo pero pecaba de repetir demasiadas cosas con la original (esquema; McClane envuelto en la trama criminal por salvar a su esposa; presencia del reportero repelente). Eso no sucede en la presente, la cual siempre he considerada como auténtica continuación de la película original por recuperar a McTiernan tras la cámara (en la segunda no puedo por estar ocupado con “La Caza del Octubre Rojo”) y hacer que el villano sea hermano de Hans Gruber.
Uno de los aciertos de la cinta es que posee varias diferencias con respecto a las dos anteriores entregas. Para empezar McClane no se encuentra en una situación conflictiva de casualidad, sino que es obligado a participar en el juego de Simon.
El terreno de juego pasa a ser la gran ciudad de Nueva York y no un único escenario delimitado. La Gran Manzana es un personaje más, y el film parece rendirle un sentido homenaje desarrollando la historia por diversos sitios emblemáticos (Central Park; Wall Street; Yankies Stadium; aparecen las Torres Gemelas). Además, la apertura del film con planos de la ciudad amaneciendo rememoran el inicio del film de Woody Allen, “Manhattan”, sólo que aquí el potente tema “Summer in the City” sustituye a Gershwin logrando la que es, para mi, una de las mejores aperturas en un film de acción.
Aunque McClane ya había tenido la colaboración de otras personas en las anteriores, aquí se le empareja de manera casi inseparable con un electricista de Harlem que siente cierto recelo hacia los blancos, lo cual invita a la película a tratar el tema racial tan en boga en los 90 estableciendo una estupenda relación entre McClane y Zeus, posiblemente el mejor personaje de la Saga tras su protagonista.

No importa cuántas veces vea “Jungla de Cristal: La Venganza”. Siempre me lo paso en grande, equiparándola de esta forma a la tercera entrega de Indiana Jones. Puede que ambas no lleguen a su primera entrega por novedad, pero a nivel de diversión me atrevo a decir que las superan.
La tercera entrega de John McClane es una montaña rusa fabricada con vertiginosas set pieces como la del metro, el tiroteo dentro del ascensor, la escena del acueducto o la huida del barco (que tiene, como la primera, un salto de los personajes con una gran explosión a sus espaldas). Y por supuesto, ninguna de ellas luciría de la forma en que lo hace si no estuviese McTiernan tras la cámara. De nuevo, el director se muestra como un gran artesano y narra el film con excelente pulso, manteniendo la tensión y el ritmo. Si bien el montaje no llega a las altas cuotas de la cinta original, hay que alabar lo bien que juega con el suspense en el segundo acto, cuando Simon amenaza con hacer explotar un colegio. El desarrollo de la búsqueda del centro escolar con la aventura de McClane y el verdadero objetivo del villano están perfectamente intercaladas, con ese tour de force final en que McClane descubre en el barco el verdadero destino del liquido explosivo. Por desgracia, la cinta no llega a la excelencia por un final demasiado convencional y torpe que no era el inicialmente previsto pero que fue impuesto por la productora.
Otro de los rasgos que me parecen superiores a la primera entrega es el plan del villano, mucho más brillante al saber jugar con el cuerpo de policía y moverlo cual piezas de un juego (maravillosa la presentación física de Irons, viendo desde la cornisa de un edificio cómo la policía se mueve a su son). La cortina de humo fabricada por Simon es genial, demostrando cómo jugar con el caos antes que lo hiciese el Joker de Nolan.
El guion de Hensleigh es correcto y vuelve a hablar de cómo tras una acto aparentemente terrorista se esconde una finalidad económica. Se aumentan las dosis de comedia y desenfado, en especial entre los compañeros del cuerpo de policía, lo cual subraya la naturaleza lúdica y veraniega del film.

Gracias a “Jungla de Cristal: La Venganza” Bruce Willis recuperó la popularidad que parecía haber perdido tras el estreno de la segunda entrega debido a embarcarse en productos que no recibieron el apoyo esperado por parte del público. Si bien en esos cuatro años hizo películas notables como “El Último Boy Scout” o “La Muerte os Sienta tan Bien”, los fracasos de “La Hoguera de las Vanidades” y “El Gran Halcón” (uno de mis placeres culpables, me la sé casi de memoria) le hicieron mucho daño. Por fortuna participó en “Pulp Fiction” y justo después regresó como McClane. Al contrario que en la segunda entrega, donde el personaje parecía mucho más feliz en su vida doméstica, la presentación del personaje en la presente no podría ser más deprimente. Con una resaca del quince, suspendido del servicio y sin hablarse con su mujer en un año. Hecho polvo. Y su día no acaba más que empezar, teniendo que ir a Harlem con un cartel que lo convierta en diana par cualquier pandillero del barrio. Willis ofrece un nuevo recital de carisma dando vida a un McClane que está harto de malos que quieren acabar con él mientras su vida personal va a pique. Y vuelve a ponerse perdido de sangre y sudor. Un héroe, de nuevo, imperfecto. Junto a él brilla Samuel L. Jackson como Zeus, quien se ve envuelto contra su voluntad en el juego de Simon. Zeus es un personaje memorable, siempre susceptible hacia cualquier comentario que pueda afectar a su raza, poseyendo las mejores frases de toda la película. La química entre Willis y él es incuestionable. Ambos ya habían participado antes en “Con el arma a punto” y “Pulp Fiction”, pero aquí comparten pantalla por primera vez demostrando la buena sintonía interpretativa que mantienen y de la que volverían a hacer gala en “El Protegido”. Jeremy Irons otorga la misma presencia magnética que ofreciese Alan Rickman, logrando que no cueste imaginarlos como parientes. El actor británico crea un estupendo villano, cuya presencia planea sobre el conjunto.

La película fue todo un éxito que volvió a demostrar el tirón del personaje entre el público. La crítica no fue tan benévola, aunque con el tiempo se la ha acabado valorando como un entretenimiento de primer orden. McClane tardaría en regresar con una cuarta entrega muy entretenida que carecía de la buena mano de McTiernan.

“Jungla de Cristal: La Venganza” es un estupendo pasatiempo de acción. Una montaña rusa emocionante y divertida.

Lo Mejor: Es tan emocionante como divertida.

Lo Peor: El desenlace.

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2 pensamientos en “Jungla de Cristal: La Venganza (Die Hard with a Vengeance), de John McTiernan

  1. Soy un gran gran fan de esta película y me ha encantado tu reseña. Y es que “Jungla de cristal: La venganza” es la definición gráfica de parque de atracciones. Es fantástico como supieron darle un nuevo aire a la serie, manteniendo la idea de una historia en un lugar concreto, pero sin repetir la formula. Willis y Jackson tiene más que química y Irons es un villano a lo grande. Y el ritmo es imparable a lo largo de todo el metraje. Sólo falla el final, por situarse fuera de Nueva York, lo que no tiene sentido, pero es una pega menor.

    En definitiva, es una de las mejores películas de acción de la historia.

    Saludos.

    • Totalmente Rodi, la tercera entrega de las aventuras de McClane es todo un espectáculo que no aburre nunca. El trío protagonista es fantástico y la buena mano de McTiernan eleva un guión de lo más normal.

      Gracias por comentar!

      Saludos!!

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