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Drama

Candilejas, de Charles Chaplin

A la luz de las candilejas la vejez da paso a la juventud entre el sonido de los aplausos, ignorantes de la vida de los artistas a los que aplauden, pobres infelices que pintan su rostro con una máscara de felicidad. Es la historia de una joven bailarina y un viejo payaso.

Con “El Gran Dictador” Chaplin puso punto y final a su carrera muda. La cinta que criticaba de forma satírica el nazismo no sentó bien a gran parte de su público. Tras la II Guerra Mundial, Chaplin sería investigado por el comité de actividades antiamericano de McCarthy lo cual lo llevó al exilio. Esa época coincidió con la realización de “Monsieur Verdoux” y , en especial, con “Candilejas”, ultima gran Obra Maestra del artista.

“Candilejas” no es una cinta más en la carrera de Charles Chaplin. En ella encontramos tintes de lo más autobiográficos a través de una hermosa historia de amor en la cual Chaplin da vida a Calvero, antiguo payaso de éxito que vive olvidado por el público ahogando sus penas en alcohol. Al llegar a su domicilio el viejo payaso salva la vida a una joven vecina que ha intentado suicidarse. Momentos después la muchacha despertará y narrará a su salvador la triste historia en que intentó triunfar por medio del ballet hasta que una enfermedad se lo impidió. Será entonces cuando la vitalidad de la vejez empuje al pesimismo juvenil a conseguir sus sueños luchando contra las barreras que se le presentan.

En esta maravillosa historia encontramos temas como la redención, el amor, el paso del tiempo o la vida del artista. Calvero y Thereza son dos artistas de generación y estilos diferentes, pero artistas al fin y al cabo, que no viven su mejor momento por diferentes razones. El payaso lleva mucho tiempo sin actuar y no recibe ofertas a pesar de haber sido el mejor del mundo, la joven era una excelente bailarina hasta que la visión de su hermana ejerciendo un deshonroso oficio la marcó impidiéndole bailar. Ambos personajes encontrarán la redención gracias al otro, Calvero ayudando a Thereza a confiar en sí misma y triunfar, y ella apoyándolo y quedándose a su lado, lo cual los lleva a vivir un historia de amor cargada de ternura y respeto.
Está claro que Calvero es el alter ego del propio Chaplin, para dejarlo más claro no hay más que observar los carteles y fotos que adornan el hogar del payaso, entre los que descubrimos que una de sus caracterizaciones famosas era como vagabundo. Con Calvero asistimos a lo que vivió el autor en el momento en que dejó de ser Charlot y el cine sonoro hizo aparición. Ya no hay aplausos ni la gente acude en masa a ver sus películas, su edad de oro ha concluido para dar paso a una edad moderna en la que no tiene cabida. Tal es la situación que vive el personaje que a la hora de volver a subirse a un escenario lo hace mediante un pseudónimo, para no manchar el nombre que se labró durante años.

“Candilejas” podría ser la películas más dramática de toda la carrera de Charles Chaplin, al menos en ella encontramos la interpretación más triste y melancólica del actor, quien consigue emocionarnos a través ya no solo de su talento como expresionista gestual sino de sus frases, tan maravillosas e imborrables como “El tiempo es un gran autor, siempre escribe el final perfecto”. El libreto está bien estructura describiendo la vida de los artistas y poseyendo diálogos de carácter aleccionador que levantan el espíritu a pesar de las adversidades.
Respecto a la dirección y puesta en escena hay que decir que vuelve a saber conjugar secuencias de alto dramatismo con situaciones cómicas, aunque éstas queden en segundo plano. Nunca podré olvidar el momento en que el payaso acaba de realizar su actuación y descubre el patio de butacas vacío, o cuando Thereza está a punto de salir a escena y sufre un shock que solo desaparece por una fuerte bofetada de Calvero dando paso al talento de la joven sobre el escenario. Son secuencias dramáticas encadenadas con actuaciones teatrales, imprescindibles para describir a los protagonistas y demostrar su valía en el escenario.

La secuencia final al completo es pura emoción, sin lugar a dudas, a parte de su calidad fílmica, “Candilejas” será recordada siempre por conseguir unir en escena a los dos genios cómicos del cine mudo. El gran final de la cinta no sería el mismo si no estuviera protagonizado por Charles Chaplin y Buster Keaton, quienes ofrecen una divertida, a la vez que nostálgica, representación muda. Además el final no solo sirve para poner fin a la historia que se nos narra sino que ante nuestros ojos dejamos de ver al personaje Calvero para ver al propio Chaplin, quien, ya sí, entierra su personaje de vagabundo, quien cae rendido en los brazos de la muerte entre bambalinas mientras ante él, en el escenario, su joven bailarina sigue encandilando al público. La vejez da paso a la juventud. El espectáculo continua, aunque ahora riamos menos.

Charles Chaplin vuelve a demostrar su gran talento musical con una composición hermosa, de las más recordadas de la Historia, adaptada por diversa variedad de músicos.
Entre el reparto que lo acompañan destaca, como siempre, la pareja femenina Claire Bloom dando vida a Thereza. El hijo de Chaplin, Sydney, es Neville, el compositor que ama a la chica. Buster Keaton acompaña al que fuera considerado su gran rival en la secuencia de cierre, todo un regalo para los amantes del cine.

“Candilejas” no fue bien recibida en Estados Unidos, y en muchos países ni siquiera se vio hasta pasados casi veinte años. En 1973, un año después de que Chaplin recibiera el Oscar honorífico, le fue concedido el Premio a Mejor Música por la composición para la película.

Melancólica, triste, con tintes autobiográficos. La última gran película del genio.

Lo Mejor: Todo.

Lo Peor: No está lo suficientemente reconocida.

The Road, de John Hillcoat

Adaptar la novela “La Carretera” de Cormac McCarthy suponía un reto, cuando uno lo lee se siente inmerso en la odisea llevada a cabo por un hombre y su hijo a través de una tierra devastada por un cataclismo no especificado que puso fin al mundo tal y cómo lo conocemos. Es una historia de supervivencia, que además habla de forma terrorífica sobre la condición humana, narrada de forma áspera y directa que deja en el lector una huella de incertidumbre acerca del futuro que nos aguarda. Cabría esperar que la película consiguiera ese mismo sentimiento, sin embargo la traslación al cine queda un poco por debajo.

Ni que decir tiene que la traslación es fidedigna al 100%. Todo lo que detalla el libro sucede en la cinta y está magníficamente trasladado técnicamente, pues podemos sumergirnos en ese panorama grisáceo gracias a la estupenda fotografía del español Javier Aguirresarobe y a los cuidado decorados. Ahora bien, el modo de narrar la cinta peca de ciertos detalles que, para mí, la impiden ser tan grande cómo prometía. Por ejemplo, el uso de la voz en off del hombre, innecesario. Es como si el director John Hillcoat no estuviera seguro de la fuerza de las imágenes, o bien temer que una cinta prácticamente muda (como debería haber sido) resultara demasiado anticomercial. Es como ir en contra de la novela base, que invitaba a una narración extremadamente visual, y me remito a la anterior adaptación de McCartney, “No es país para viejos”, ejemplo perfecto de narración sustentada en las imágenes. Otro toque que me sobra en la cinta son los flashbacks, si bien se hacía alguna alusión en el libro al pasado, en el film hubiera sido mucho más impactante no conocer nada previo de los dos viajeros. A pesar de esos detalles, que me chirrían a modo personal, la cinta no deja de ser impactante, y mucho más lo será para aquel que no conozca nada de ella. Es un viaje a través del horror, no solo escenificado por medio de los paisajes sino también de los personajes que lo pueblan y que llega a demostrar cómo el ser humano puede llegar a perder su humanidad poco a poco con tal de sobrevivir.

Para conseguir plasmar una historia de estas características hace falta un reparto que dé vida a los personajes. Viggo Mortensen sigue demostrando un gran nivel interpretativo como el hombre, cuyo mayor deber es proteger lo que más ama, su hijo, al que da vida Kodi Smith-McPhee, verdadero rayo de esperanza e inocencia en todo el relato. Entre los secundarios tenemos breves colaboraciones de Charlize Theron, Robert Duvall o Guy Pearce.

“The Road” es una película fidedigna a su homónimo literario, que posee imágenes sobrecogedoras a través del viaje que propone.

Lo Mejor: Su fidelidad al libro. El reparto. La fotografía.

Lo Peor: La voz en off sobra.

Up in the Air, de Jason Reitman

Tras el éxito de “Juno” (bastante sobrevalorada para mi gusto) muchos esperaban la nueva cinta de Jason Reitmna, hijo de Ivan Reitman, el cual ejerce como productor de la película. Una vez más la crítica se ha rendido a sus píes, y eso siempre eleva las perspectivas. Afortunadamente, el resultado está por encima de la historia de la adolescente embarazada.

Ryan Bingham trabaja para una empresa que despide a empleados de empresas ajenas, viajando la mayor parte del tiempo por todo el Estado. Pronto Brighman conocerá a Alex, una mujer que viaja tanto como él, y a Natalie, la nueva promesa dentro de su empresa.

He aquí una película que sabe conjugar crítica social con la historia de ficción. La historia gira en torno a Bingham, experto en despedir a personas y en ofrecerles una puerta abierta a la esperanza. Su trabajo no es nada fácil pero lo ejerce a la máxima perfección, trasladándose irrefrenablemente de un punto a otro del País. El viajar sin freno ha hecho que Bingham se haya creado un estilo de vida basado en no crear un gran vínculo que lo ate a un lugar concreto, llevando siempre lo imprescindible en la maleta. Viviendo de aeropuerto en aeropuerto, y durmiendo en un lugar diferente, nuestro protagonista se siente completo. Su mayor ilusión: llegar a una cantidad de kilómetros aéreos que lo sitúen en un lugar privilegiado dentro de la historia de los viajeros. Por supuesto la imagen de hombre feliz y perfecto que parece transmitir Ryan se descalabra a medida que conocemos más de su vida. El no querer crear una familia, no tener apenas conexión con los miembros de su familia y ese síndrome de Peter Pan lo convierten en una persona solitaria que no tiene más aspiraciones en la vida que las de coleccionar puntos en sus tarjetas. Así pues nos encontramos ante otra historia que describe la soledad a través de un estilo de vida.
En cuanto a la crítica social la encontramos, en primer lugar, en los despidos, que nos llevan a la crisis económica que vivimos estos días. Si ya es difícil despedir a alguien se muestra una forma aún más inhumana de hacerlo, mediante videoconferencia. El uso de la informática en las relaciones personales, y cómo las deshumaniza, se muestra muy bien en el film, ya no solo mediante el sistema “revolucionario” de despido, sino en cómo a uno de los protagonistas le deja su pareja. Además se describe la vida de los viajeros habituales por motivos laborales, quienes coleccionan tarjetas de crédito para conseguir mejores ofertas y ser mejor tratados que el resto haya donde van.

La película está bien dirigida por Jason Reitman, quien planifica con elegancia y narra la historia a la perfección. A resaltar cómo encuadra a Ryan, casi siempre subrayando la soledad que rige su vida mediante esos planos generales que nos lo muestran a solas en una habitación. La mayor virtud de Reitman es que sabe en lo que debe apoyarse, los actores, maravillosos todos ellos, y en el sólido guión coescrito junto con Sheldon Turner basándose en el libro de Walter Kim. Actualmente parece que Turner y Reitman se han peleado debido a que el primero ha acusado de plagio al segundo. Sea como fuere, el guión es realmente bueno, los diálogos están muy bien elaborados, situaciones bien planteadas, con referencias a “Amélie” inclusive, y la metáfora de la maleta me ha llegado.

Aún así no considero a “Up in the Air” como una cinta excelente. He estado pensando al respecto y creo que las razones son primordialmente dos. Primero, la imagen amable que desprende. Cierto que en estos tiempos de crisis es bueno tener esperanza pero me parece que la película posee sobrecarga, y ese subrayado esperanzador final no ayuda. Encima la imagen visual del film es demasiado limpia, llena de colores claros, en especial blancos y azules, que convierte a todo aeropuerto que aparece en un ejemplo de limpieza impecable. En segundo lugar me cuesta ver una conclusión clara a la historia del protagonista, siendo muy retorcido diría que tanto al principio como al final es la misma persona y no ha aprendido nada junto a Natalie y Alex, pero luego, meditando un poco, podríamos entender que el personaje ha aceptado ya no solo su estilo de vida, sino su razón de ser en el mundo.

La selección musical es acertada pero la composición de Rolfe Kent es inexistente, tan solo aparece en dos ocasiones a lo largo de toda la cinta.
El montaje es interesante, mostrando el destino al que se dirigen los protagonistas desde un gran plano general aéreo y el nombre del mismo.
George Clooney encabeza el reparto de forma excelente, dando vida a ese hombre que viaja sin parar y cuyo trabajo consiste en despedir a la gente de la forma más suave posible. De los papeles que ha hecho el ex doctor de “Urgencias” éste es de los mejores sin duda alguna, pues representa muy bien esa fachada de perfección que esconde cierta miseria. Vera Farmiga es Alex, otra viajera habitual que se tropieza con Ryan y comienza una relación basada en tener encuentros placenteros haya donde coincidan dentro de sus rutas. Farmiga personifica a la perfección a la mujer de clase media-alta ataviada con traje y que crea su propia vida aparte cuando está de ruta. Anna Kendrick es la gran sorpresa dando vida a Natalie, la recién llegada a la empresa de despidos que ha inventado un nuevo sistema para trabajar. La actriz desprende cierta pizca de repelencia propia de la primera de la clase, pero por otra demuestra la inmadurez de una inexperta en el campo laboral al que pertenece. Entre los secundarios encontramos a Jason Bateman, Amy Morton, J.K. Simmons, Melanie Lynskey, Zach Galifianakis o Sam Elliot.

“Up in the Air” se erige como una de las favoritas en la carrera de Premios, de los cuales ha ganada gran parte hasta que ha llegado a los Globos de Oro y se ha tenido que conformar solamente con el de Guión.

Realizada con profesionalidad, “Up in the Air” es una historia humana que tiene en sus actores y el guión la mejor carta de presentación, lo cual no es poco. Una buena película.

Lo Mejor: Los actores. El guión.

Lo Peor: Exceso de amabilidad.

Hachiko, de Lasse Halström

No tenía ningún interés en ver la nueva película de un director tan decente, y que me ha alegrado más de una sesión de cine, como Lasse Hallström hasta que leí el comentario que le dedicó Ángel en su blog. Y es que cuando me dicen que en una película se llora tengo que descubrir que, efectivamente, así es.

La peli se basa en una historia real ocurrida a principios del S. XX en Japón. No diré nada más porque sería quitarle toda la gracia a la película.

Bien, la película, hablando malamente, sería ideal para emitirla en sesión matinal en cualquier cadena de televisión. Todo se muestra light, de forma amable, poseyendo un espíritu capriano eficaz en donde los personajes demuestran mucha bondad y simpatía. Ahora, la razón fundamental para verla es Hachiko, el perro fiel. Ni Richard Gere, ni Joan Allen, ni todo el elenco de secundarios pueden hacerle sombra a este perro de inmensa humanidad que hace honor al dicho “El perro es el mejor amigo del hombre”. Estamos frente a una historia de buenos sentimientos que refleja el significado de fidelidad en su máxima expresión. Para hablar de técnica cinematográfica y demás parafernalias ya tendremos otras películas porque ésta se sustenta en la propia historia en sí, narrada de manera correcta y que, SI, consigue arrancarnos alguna que otra lágrima de más.

El Secreto de sus Ojos, de Juan José Campanella

cartel-el-secreto-de-sus-ojosBenjamín Esposito es un jubilado que trabajaba como funcionario de un Juzgado Penal. Esposito no consigue olvidar los hechos que marcaron su vida en 1974, cuando se cometió el asesinato de una joven y se enamoró de su superiora en el Juzgado. Pronto toma la decisión de escribir un novela sobre dichos hechos que le ayuden a intentar resolver qué sucedió.

Poco puedo decir sobre este maravillosa película que nos ha regalado Juan José Campanella. Desvelar demasiado sería privar al espectador de toda sorpresa e imposibilitarlo a disfrutar de una de las historias más duras y románticas que nos han llegado en mucho tiempo. Funciona de manera perfecta como thriller y como drama romántico. Temas como la amistad, la incompetencia de la Justicia, el amor, el sufrimiento, la sombra del pasado o la venganza se dan de la mano en un film que me ha rememorado aquella otra gran película titulada “Erase una vez en América” de Sergio Leone, debido a que ambas son narradas por medio de flashbacks perfectamente encadenados y porque en ambas la historia de amor acaba calando más que la trama criminal.

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El Padrino: Parte III (The Godfather: Part III), de Francis Ford Coppola

godfather_part_iii_ver1Siguiendo el dicho de que no hay dos sin tres la Paramount le pidió a Coppola un nuevo Padrino. Habían pasado quince años desde “El Padrino: Parte II” y el director no pudo rehusar la oferta debido a la crisis comercial por la que estaba pasando su carrera. De nuevo Coppola se reunió con Puzo para escribir el guión y crear una historia completamente original.
La línea argumental que se eligió sería la búsqueda del perdón por parte de Michael Corleone y la cesión de poder al hijo bastardo de Sonny. Como telón de fondo, además de Nueva York, se eligió Sicilia y hechos históricos que tuvieron como protagonista al Banco del Vaticano.
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El Padrino: Parte II (The Godfather: Part II), de Francis Ford Coppola

godfather_part_iiAntes incluso de que “El Padrino” se estrenara, y viendo la cantidad de tinta que estaba corriendo acerca del film, la Paramount planeo realizar una secuela en el acto. El enorme éxito de “El Padrino” y su triunfo en los Oscars aceleró la marcha de la producción. Francis Ford Coppola prefirió que contrataran a otro director para encargarse de la película recomendando a Martín Scorsese, pero la productora se negó a aceptarlo. A cambio de realizar la película Paramount ofrecía a Coppola todo lo que pidiese. Así pues, el director aprovechó su posición privilegiada y pidió que le dejaran tiempo para poder realizar una pequeña película en San Francisco así como una llamativa suma de dinero y derecho al montaje final sin intromisiones. Aceptados estos términos Coppola volvió a reunirse con Puzo para dejar preparado el guión.

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El Padrino (The Godfather), de Francis Ford Coppola

godfather_ver1Poco podía imaginar Mario Puzo que su novela conocida primeramente como “Mafia” y luego rebautizada como “El Padrino” se convertiría en una de las películas más populares de la Historia y que daría lugar a la Saga cinematográfica más grandiosa y elogiada.

Cuando en 1969 salió a la venta el libro de Puzo ya había varias productoras interesadas en hacerse con los derechos de la novela. Dos de ellas eran pequeñas productoras sin mayor envergadura, pero luego estaba la Paramount con Robert Evans como jefe de producción. En un principio la idea de realizar “El Padrino” no iba más allá de una modesta película de serie B con un puñado de actores y un presupuesto bajo que modificaría la novela cambiando la década de los 40 y 50 por la presente de los 70. Esta idea se debió al anterior fracaso de Paramount en el terreno del cine negro, “Mafia”, y no pensaban jugársela otra vez. Pero todo cambió. “El Padrino” acabó convirtiéndose en un fenómeno de ventas en las librerías y el anunció de que la película estaba en marcha hizo que todo el mundo pusiera sus ojos sobre cómo la iban a hacer y cuál sería el resultado.

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Magnolia, de Paul Thomas Anderson

1800023240pTras el éxito conseguido con su visión sobre el mundo del porno que realizó en “Boogie Nights”, Paul Thomas Anderson se embarcó en un proyecto más ambicioso. Una película de vidas cruzadas, heredera del film de Robert Altman, en donde los personajes son puestos al límite en 24 horas.

Un anciano enfermo terminal postrado a una cama, su joven esposa que ha aprendido a amarlo y teme perderlo, el enfermero que lo cuida e intenta cumplir su último deseo, un gurú del sexo machista y prepotente, un veterano presentador de televisión que tiene los días contados por culpa del Cáncer, su hija cocainómana, un pobre hombre exniño prodigio que se dañó la cabeza por el impacto de un rayo, un niño con una alta capacidad intelectual triunfador del programa “¿Cuánto saben los niños?”, un policía que busca hacer el bien por los demás. “Magnolia” es un mural de personajes que poseen una vida triste y buscan ser salvados, ser escuchados. Una historia gigantesca sobre almas en pena que impacta y enternece.

Las cosas suceden, ya sea por azar o por destino. Aparentemente entre todos los personajes que aparecen en la historia no hay nexo de unión, pero a medida que avanza la película nos damos cuenta de que todos tienen algo que ver, y no me refiero a que se conozcan o tengan algún parentesco sanguíneo, sino a su estado vital. Todos los personajes de “Magnolia” aparentan, muestran una armadura que no tienen nada que ver con lo que esconden debajo. Temen enfrentarse a ellos mismos, a las señales que el pasado les dejó. Son personas desamparadas que ansían aferrarse a una mano amiga a la cual declarar todo lo que sienten.

El film se estructura en tres partes, con un prologo y un epilogo. El prologo nos narra por medio de una voz en off tres historias diferentes que suceden de forma increíble y donde queremos creer que todo ello sucedió por culpa del azar, aunque en realidad no fuera así. A continuación se nos presentan los personajes del film de manera dinámica, enlazando magistralmente unos con otros. Esto es la primera parte de la película, la presentación. La segunda parte da comienzo con la sucesión de historias cruzadas que protagonizan los personajes y donde comprobamos el tipo de vida que llevan y su personalidad, así como la interacción y cómo van apareciendo los nexos de unión entre ellos. La tercera parte tiene lugar cuando los protagonistas van a enfrentarse a lo que más temen, a su destino. Los acontecimientos en este tramo suceden más lentamente para que los personajes puedan confesarse, precediendo la bíblica tormenta que está a punto de desatarse y que pondrá punto y final al inolvidable día que todos ellos han vivido. El epilogo pone punto y final a la historia de forma algo optimista al mostrarnos a varios personajes encontrar el perdón, tanto a través de otras personas como de sí mismos.

Si ya había encandilado a la mayoría del sector crítico y público con su crónica sobre el cine porno de los 70, con “Magnolia” consiguió maravillar y consolidarse como uno de los mejores directores de su generación. Y es que lo que consigue Paul Thomas Anderson con ésta película es algo sorprendente, narrar un drama con un pulso visual que no ofrece más descanso que cuando los personajes, que no la historia, lo requieren. Ya con el prólogo de historias breves consigue captar nuestra atención, la cual se queda mirando constantemente a la pantalla, observando cómo se nos presentan a los personajes del film. Qué virtuosismo, qué montaje, qué nervio, pocas veces se ha visto una presentación de personajes con la fuerza que aquí demuestra el director. A pesar de tratarse de un drama el director no duda en dejar claro que él es la estrella y que ha aprendido de los más grandes, con Altman y Scorsese a la cabeza. Ahí tenemos esos geniales travellings acompañando a los personajes por todo tipo de lugares y dotando a la narración de más fluidez. La manera de iluminar, los encuadres, el tempo, el ritmo que hace que sus 180 minutos no cansen, todo está perfectamente medido para que la experiencia resulte inolvidable.

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Podríamos citar tantas secuencias maravillosas que posee el film, pero me detendré en especial en tres momentos que me marcaron la primera vez que la vi y aún hoy día siguen impactándome. En primer lugar el momento en que el personaje de Julianne Moore, tras una larga sucesión de visitas, se presenta a una farmacia para adquirir los medicamentos para su marido moribundo, y para ella. La mujer está aguardando en la farmacia que le traigan los medicamentos, mirando de reojo a los dos farmacéuticos que la miran mientras comprueban las recetas. Cuando el joven boticario le trae los medicamentos y le advierte sobre su riesgo la mujer no aguanta más y explota recriminándoles todo lo que pueden pensar sobre ella para de paso desahogarse. Una escena altamente dramática que subraya la necesidad que tienen los protagonistas de deshacerse de todo lo que les está pudriendo por dentro. Otra secuencia que tiene mucho que ver con ésta es cuando el personaje de Tom Cruise se niega a responder a una pregunta que le ha hecho la periodista. El hombre está sentado con el ceño fruncido y la mirada impasible fija en la mujer, que le pregunta sobre qué está haciendo y él responde, una de mis frases favoritas, “La estoy juzgando en silencio”. Él es un personaje público sobre el que apenas se sabe más que sus declaraciones sexuales machistas, cuando se intenta escarbar más profundamente el gurú expone su coraza y descubre a lo que teme, a sí mismo, a su vida real. Al contrario que la mujer del marido moribundo, él se guarda para sí su furia hasta momentos después cuando se enfrente al pasado y visite a una persona que ha estado muerta para él. La última escena que citaré es la más célebre y la que siempre se menciona cuando se habla sobre el film, la lluvia de ranas. Además de su simbolismo bíblico, pues La Biblia se cita en varias ocasiones a lo largo del film, y a su importancia como colofón que se entromete en la vida de los protagonistas, la secuencia merece ser recordada por la forma en que está realizada. El momento en que aparece la primera rana en el parabrisas de un personaje es inesperado y sorprendente, pero la posterior lluvia irrefrenable de ranas nos sobrecoge gracias a la espectacular puesta en escena del director, que demuestra un excelente uso del sonido y el montaje. De toda la secuencia el momento que más me impactó, si se puede destacar solo uno, es cuando la ambulancia cae y se nos muestra lo que debe ser esa caída por dentro. Brutal.

Anderson firma además el excelente guión del film, plagado de frases tan memorable como la citada anteriormente. Los personajes están muy bien definidos y forman un gran abanico de personalidades que hace referencia a la cantidad de tipos de flor del título.
La selección musical es muy importante para la película. Ya no solo la partitura de Jon Brion, sino sobre todo las canciones de Aimee Mann, de las cuales es memorable el momento en que todos los personajes cantan “Wise Up”. La música encaja de maravilla con las imágenes, siendo omnipresente a lo largo de todo el film.

293_cruise_magnolia_110707Si ya la puesta en escena de Anderson es razón suficiente para ver el film el enriquecerla con un reparto en estado de gracia compuesto por actores de primera es la guinda. John C. Reilly es el agente Jim Kurring, un policía buenazo que busca hacer el bien por los demás sin tener que dañar a nadie y que ansía encontrar el amor desesperadamente. Melora Walters es Claudia, la joven cocainómana que apenas tiene esperanza en encontrar un buen hombre. William H. Macy es el exniño prodigio Donnie Smith, un pobre hombre que quiere hacerse una corrección dental para gustar al amor de su vida. Julianne Moore es Linda Partridge, la joven esposa del anciano moribundo Earl Partridge al que da vida Jason Robards. El enfermero de Partridge, Phil, está interpretado por el actor fetiche de Anderson, el gran Philip Seymour Hoffman. Tom Cruise se convierte en una fuerza de la naturaleza como el gurú del sexo Frank Mackey. Philip Bakes Hall es Jimmy Gator, el veterano presentador del programa “¿Cuánto saben los niños?” que padece Cáncer. Jeremy Blackman es Stanley, el nuevo niño prodigio del programa que presenta Gator y que protagonizará una de las escenas más tristes del film cuando nadie le haga caso sobre su necesidad de ir al servicio. Michael bowen es Rick, el padre de Stanley, en el cual solo ve la oportunidad de seguir ganando dinero, convirtiéndose en un ser despreciable. Mencionar además las apariciones de Luis Guzman, Felicity Huffman o Alfred Molina.

“Magnolia” obtuvo un gran éxito entre los críticos y en varios festivales, como el de Berlin, donde se alzó con el Oso de Oro.

Frenética, intensa, dramática, vital, genial. Una Obra de Arte.

Lo Mejor: La dirección. Los actores. El guión. El montaje. La música.

Lo Peor: Las comparaciones con otras películas de vidas cruzadas.

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